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García - Rudimentos de una historia de las filosofías del cuerpo

García - Rudimentos de una historia de las filosofías del cuerpo

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06/29/2015

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text

original

 
I
t
Capítulo
I
Rudimentos
de
una
historia
de las
filosofías del cuerpo
I.1.
La
doble gestación del
cuerpo y
el
alma
en la
Antigüedad
Si
nos proponemos
dar
r:na
definición rápida de
qué es
el
ctterpo
o
fomulamos
ingenuamente
la
pregunta
en
un
ambiente
ajeno
al
de
la
filosofia
académica
el
primer intento
de
respuesta
pasará
probablentente
por
distinguirlo
de
otras
"partes"
de
nuestra
humanidad:
el
cuerpo
aútn
es para nuestro imaginario cotidiano
"lo
otro"
del espíritu, del alnla o
de la mente.
Sin
enrbargo,
la
respuesta
no
es tan
ingenua
ni
natural col'no
aparenta:
está
cargada
de
"idealizaciones". llena
de
filosofia,
de
teología,
de
historia,
de
ciencia
e
incluso
de gramática,
o
más
bien,
es deudora
de
una
ciefta filosofia,
teología
e
historia
particulares:
las
plopias de la cultura
"occidental ycristiana".
Para
volver
a
atisbar
lo
que
sea
Ia
experiencia corporal
más
allá
de
las categorías
con
qrrc
la
pensamos
culturalmente
y
que
se nos
aparecen
como
"natlrrales",
tanto
los
estr.rdios
históricos
como
antropológicos proveerl elementos pararealizar
una especie de bpoché,
un
distanciamiento
o
extrañamiento
por
medio
del
cual
nuestra
concepción
del
cuerpo
aparece
como particular
y
contingente.
En
efecto,
ésta
se
"desna-turaliza"
no
sólo
al
relnontarnos
a
un
pasado
histórico
qLre
disponía
de
otras
categorías
para
hablar
y
pensar
la
experiencia
sino
cuando,
en
el
presente,
pueden
reconocerse
estos
moclos
diferentes
de
categorizal'en culturas "lejanas".
David Le
Breton
en
su
Anlropología
del
czrerpo observa,
por
ejemplo, qtre entre
los
Dogon
de
Africa
la
persona
se
concibe como colttpuesta
por
múltiples
planos, uno de
los
cuales parecería
seme.iante
a
lo
que
los
occidentalesdenonrinan
cllerpo, pero
al
prestal lllás atención
a
esta
clasificación
se
hace evidente
la
imposibilidad
de reducirla
a
trn
dualismo
de
tipooccidental.
Para
los Dogorr
la
pet'sona está
compuesta
por:
a)
el
cr"rerpo
definido como
Lln
"grallo de
rtuiversci" compuesto
de
agua
(sangre),
tierra
(esqueleto),
aire
(aliento)
y
firego
(calor aninral); b)
ocho
granos
25
Esteban García (2012): Maurice Merleau-Ponty. Filosofía, corporeidad y percepción, Buenos Aires, Editorial Rhesis.
ESTE MATERIAL SE UTILIZA CON FINES EXCLUSIVAMENTE DIDCTICOS
 
Esteban
Carcia
simbólicos locaiizados
en las
clavículas;
c).el "principio
de fuerza
vital"
(nama) localizado
'n
1""'u'ig*t-¿j "trto
ri¿inrr'
"principios'espirituales"
ie
la
persona localizad*ot
tti¿iitá"es
órganos
dll
cuerpo't:
No
sólo
es
inrposible ubicar
tn -unu
tt*ificación
semejante
a
nuestro
cuerp'o
anátomo-fisiológico,
tt;;;;;
puede
observar
que las categorías
mas
,,corporales,,
están
mezciadas
con
aspectos
qtte
consideraríamos
espirituales
y
ul."'t""ui-óñ
afima
Le
Breton' aqrtí
"el
cuerpo
no
encuentra
su
prlnclplo
en
mismo'
como
en
la anatonriay la fisiología
occidentalesl
los
elementos que
le
otorgan
sentido deben
buscarse
en
oha parte'
en Ia
partic^if,Já^'Jtr
n:.t.b:é
en
eljuego
del mundo
y
de
la
comunidad,,.r,
A
difer^Jncü
¿.t
in¿iuiduo
ració'al
moderno,
pareceríaque
el sujeto Dogon
*
"iu"
a sí
misnro
::To
unu
totalidad
que
a
la
vezcomunica
con los
ot'o'
y-tt
mttndo: el no
vivirse
a
mismo
separado
de
su cuerpo
implicaría
:i
"""
t;;;ñ
existencia propia como
separada
de
'"'Tl?r'.t,*il::*
r"
Melanesia
la
palabra que designa
el
cr1e^rPo
del
hombre
(,talo)
entra
en
la
cornposicióri.
de
las
palabras
usaclas
para
referirse al
cuerpo
¿t
l"
""t¡"'
"i"u"tpo
del
hacha o
el
ctterpo
del
agua'
El
cuerpo
.n
,t-'
ttntido ottí¿tntul
que
.señala
los límites
del
átomo
oersonal
e
individual';;
;;; t"*o
ii1'
"no
hay
asperezas
entre
la
came del hombre
t i; ;";';;i
n.'un¿o"
'"
La
sr'rstincia
del
c-uerpo
v
de
la
hunr
anicla¿
n.r
i'nti
Jfrttt'"i*
pt*ltttlarnrente
con
I
a,sustai:]l'1:
1:
vegetal
y
toma las
categorías
de.ese
reino'
entrelazando
stt
existencta
con
la
de
los
árbole']io?-i'utot'
las.plantas:
Kara
designa
tanto
la
piel
del
hombre
.o*o
iu
io't
eza
del árbt'l;
pie
refiere
a
la unidad
de
la
carne
y
de los nrúsculos
;;"*"
a
tu putpá
o
al
carozo de las frrrtas' etc'
Elcuerpo humano
"upu*tt
como otia fbrma vegetal
o
el
vegetal
como
tlna
extensión
natural
dti;;;;p;';;
como
han
advertido
los
antropólogos'
no
se trata aqtrí
de
**^t'''"aforas
sino
de
trna identidad
st¡stancial
percibicla
y .*pt'i'it"'uáu tn"t lo
vegetal
y el
cuerpo'
En
esta
experiencia melanesia
del
cuerpo
se
nltl"estra
ia
nlisma
atlsencia
de
individuación
qu"
"'oU"*ubu
en los
Dogon:
el
ltortrbre
sólo
existe por
srr
relación con
el otro
y
la
naturaleza'
y
"el
ctrelpo no
es
el
soporte
de
una individualidad'26
It
D.
L.
Breton,
Anlropología
clel
uterpo
y
mo
Visión, 1995,P'26'
rr
lbid.,
P.
27
 
Ibid',
P.
18.
25
[clem.
26
ldem.¡l'laurice
Me
rleau-Ponty.
Filoso/ia. corporalidad
y pet'cepción
Los
historiadores
coinciden
en
observar
que
nrr¡chas
cultr-rras
antiguas
tampoco
poseían en su
lengtraje
una
distinción
dr¡al
semejante
a la
del cuerpo
y
el espíritu,
aun
cuando
nLrestras
traducciones
de textos
antiguos
deban necesariamente
utilizar
estos
térmjnos.
Así,
por
ejernplo,
la
psyché
homérica qLre traducimos
couro
"ahra"
sigr-rifica
primarianrente
el
último "hálito", "aliento"
o
"exhalación".:7
Como
afirma Mondolfb,
sólo
r¡na
reflexión
madura
como
la de
Platón
bLrscó
la
esencia
del
hombre
en slr
alma,
nrientras
qi.le
en
las
prinreras
concepciones
' el
alma
@sykhé)
no
es sino una
pálida
sombra
del
honrbre,
cr-rya
realidad
viva-el
autós,
es
decir'éI
nismo'-
está
en
lo
quese
nranifiesta
en
la
acción concreta,
o
sea
el
ser
viviente
cot'póreo
ctryas
manifestaciones de
vida
y
fuerza,
sentinrielrto
y
voluntad
son
visibles
y
tangibles".rs
El
alma en
Homero
es
el aliento
qr.re
libera el
hé¡oe al morir'
y
no
Lln
soporte
sustancial
de los
actos
)'
estados
mentales
o volitivos.
Por
otra
pafie,
los
héroes
horréricos tienen miembros,
órganos,
flLridos,
pero
propiamente
l'to
tienen "cuerpo".
Pat'a
referirse
a
los
fenómeltos
que
nosotros
calificaríamos como psíquicos Homero habla
de
los
actos
o
los
movilnientos
de
ciertos
órganos
o
rniembros
qr:e
cr"rriosamente
no
se
relacionan
con
la
cabeza. especialmente
el
diafragma
Qthréne.r).
el
corazón
(étor, kér,
kt'adíe,
kardíe) o ligados
al
ánrbito
del
thymos.:e
Si
bien
el
thytnos se asoció
clásicamente
a la
enroción
y
el
noú.c
a
la
deliberación
o la representación
estos
significados
distintivos
no
estaban
en
juego
en
el texto homérico. Ambos
eran procesos
qL¡e
se
localizaban
en
el
pecho
y,
como afimra
Eggers
Lan, todos
los
fenórnenos que
en
Homero
evidencian
"r¡na
conciencia
de
la
propia
interioridad
sern
predonrinantenrente
emotivos:
por
eso
tienen lugar en
el
pecho".
El
helenista propone
consecuenten'lente
que, lejos
de
considerar
al
noús
honrérico
algo tan
abstracto corno
"entendimiento" (Furley)
u
"órgano
de
las
representaciones"
(Snell) debe
recordarse prinreramente
que
"alude tanlbién
a
una
n'ranera
de
desarrollarse
los
procesos
orgánicos(especialmente de nuestro
corazón)".i0
Eggers
Lan concluye siguiendo
a
Bickel
que
"no
se
pr"rede
aplicar
a
Homero
nuestro
dualismo
cuerpo-
alma.
[...]
La
palabra
s6ma.
cot't
que en
la Crecia
cl¿ísica
se
denominó
alr?
La
nris¡na
concepción
del
alnra como respiración
puede
ser
perseguida
a
través
de la etimología semítica
y
aria,
en
los téruri¡ros
hebreos nelcsh
y
ruach,
en
lss
sánscritos
atman
y prctna.
ell
los
latinos
l:u1inltts,
oninn
y
spiritu,r.
rr
Rodolfo
Mondolfo,
En
los
origenes
tle
la .filosofia
tle
Ia atltura,
Buenos
Aires. Hachette.
1960, p. 28.
:"
Conrado Eggers
Lan,
El
conceplo
del
alma
en
Hontet'o, Buenos
Aires,
OPFyL,
1967, p.
5.
r't
Ibid.,
p.34.
27
ESTE MATERIAL SE UTILIZA CON FINES EXCLUSIVAMENTE DIDCTICOS
 
Esteban
García
:".,"rpo', no
se
refiere
al
cuerpo
vivo
en
Homero'
sino
al
cadáver"'irSi
los
historiadores comenzaron
por
notar que
no
hay
en los
textos
honréricos
ningirn
t;;;;"
ctrrespondiente
a
nuestra
"alma"
o
;'.ioirri";,
el
"gálpe
de
gracia"
a las concepciones clasicas
lo dio
Bruno
Snell con su
obra
Er
díscubrimiento
der espírittt,i2
al
mostrar.
que
"en
Homero
tampoco
hay un
verdadero
tonttp-to
de 'cuerpo' en
el
sentidoque
hoy
(y
desde
.t
sigü'v
"'i'¡i1aa,mos
a]
vocablo'
y
por
lo
tanto
nral
podía
darse
concepto?tguno
de'alma'como
su cara
mitad"'tt
Se
hallan
en Homero
términos
iti'l¿o'
a
distintos
T"d.?:
dt
'n-1-t^u
la
liel
en
distintos
sentidos
o
funciones'
otros
traducibles
como
miembros'
músculos
o
articttlaciones
pero'
en
suma'
"cuando
se trata
de
lacorporeidad
del
hombre,
no
ie
hace una
referencia unitaria
y
orgá'nica,
sino
más
bien
a
u"^
piutufiOad"'3a Esta
misma concepción
o exPeriencia
se
encuentra
r.pr"r.rriuáu,
según
Snell'
en los
vasos
correspondientes
a
la
época
de
la redacci?"'¿t
T"t
poemas-homéricos' que
el
historiador
contrasta
con
los
d;;j";
típicos
de
los
niños
en
nuestra
culturacontemporánea.
Estos
Lltinlo,
trazan primeramenté
un
"redondel",
Hauptstiicko figura
tt"i"i
lu"
"p""nta
la
cabeza o el
tronco
y
al
que
se
le
asignan
los miembros como extensiones' típicamente en
forma
de
líneas.
En
los
uuro,"Jt-iu
época
homérica'
en
cambio'
las
figuras
hunranas
carecen
ae'u))p'istiiik,
se
obseryan conexiones
de
miembros,
partes
y
partes
de
p*i"
ttputadas y
conectadas'
Sólo
el
arte
clasico
del
siglo
V
a.C.
represeniu
*"uttpo
órgánico
y
unitario
semejante
al
que
col'locemos.
Eggers
Lan
concluye
sumariaurente
que
si
los
hombres
honéricos
tenían
cuerpo
"no lo
conocían
como cuerpo' sitto como
sunta
de
miembros".r5Sí, en
cambio,
puede reconocerse
en
los poemas
homéricos
(puestosDor
escrito
,".i"n
"n
"irilro
vr
a.c.)
una
"individualidad.naciente",
un
ilñt'..||oá.,
ri
tirto
iidisociable
en su
surgimienlo
d:l':entido
de
la
;ü;;;y
del poder'
El hilo
temático condttctor
de
La
Odisea sería'
en
la visión del mismo
;;;;i;1;,
"l
¿t
lu
"defensa
de
la
propiedad
privada"'
entantolaodisea"n.,".'i¿nesladelpropietario(Ulises)queintenta
volver
a su casa
p-t
*p"Jit
el pillaje
de
sus
bienes'
El
desenlace en
el
que pugnan
fu¡u,ti"L
i'ilut
(lu
gutoá
de
clanes)
y
la
jtrsticia
racional
de
la
que
es
partidario
;i;;;;
ie
ía
od*",
v
que asegura
lo
que
es
propio
;
Ibtd,p.
ú-
J2
B'
Snell,
Die
Entcleckttng
des
Geistes, Han.rburg,
Claassen
|955.
Cf' citay
comentario
de Eggers
Lan,
loc
cit''
p' 39'
j'Ibid.,P.
14.
*
Ibict..,;.15.
tt
ldem-
28I'[au
r
ic
e
fule
r
I
e
uu
-
P
o n
ty. F
I
os
ofi
a,
c
o
rp
o
r
a
I
i
d ad
y
¡te
rc
e
pc
i
ó
n
de
cada
uno.
es
sintonlático
de
un
momento
de
transición
en que
la
pólis
no
es aún Estado
y
la
propiedad
no
está
airn
asegurada
por
leyes
pero
están
en
canrino de
serlo.r6
Por
otro
lado.
Aganrenón en
La Ilíada
es
basiletis
o
ánax,
es
decir,
"señor". Conro
señala Eggers
Lan,
un
antepasado
de Agamenón
"en
plena
organización
tribal
de
propiedad
comunitaria
y
sin
mayor
división del
trabajo
(pensemos
que aun
los'señores'
honléricos,
a pesar
de la mencionada
divisiólr
del
trabajo,
saben
conshuir
balsas con
sus
manos. etc.)",r7 estaría
identificado
con
el
clan
y
su
tótem,
sin
baneras
tan
delimitadas entre mienrbro
y
miembro
del
clan. Cuando
el
poeta
honrérico describe
a
Agarnenón,
la
organización
política
da
muestras
de
haber
cambiado mucho
y
los
"reyes con
cetro"
que
aparecen
en los
dos
primeros cantos
de
la
lliada
mantienen
relaciones semejantes
a
las que describirá
el
centurión
romano
en
el
primer siglo
de
la
era
cristiana:
"cumplo
órdenes
bajo
el
poder de
otro,
pero
a
1a
ve2
tengo
soldados
bajo el mío.
y
digo
a uno
'vé'
y
va
y
a
otro
'ven'
y
vi€ne"
(S.
Mateo
Vlll:9).
Esto
implica
un
dualisnro de amo
y
esclavo,
jefe
y
subordinado
que. en
la interpretación
de Eggers Lan,
nos
enfrenta
quiá
por
primera vez con
el
principio
de
causalidad:
yo,
al
nrandar,
digo
"hagan esto"
y
se
hace.
.En sus
palabras:
"En
la
llíada
la
palabra
que
corresponde
al
'yo'
-y
me animo
a
decir
que
a
un
'yo'
bastante semejante
al
'yo' individual
nrodemo- uo
es
tanto
el
pronontbre€go
conro
el
suslantivo-verbal ánax,
y
[...]
la principal
connotación
que
tiene
esta nu€va categoría
es la de
'causa',
o
si
se
prefiere
hablar
en
terminos
menos metafisicos. 'tr¡ando',
'dominio"'.ri
Si
se
acepta
la
reconstrucción
aqui propuesta
el primer
concepto de un
yo
separado
o
el
sentimiento
de
una
individualidad naciente
es
inseparable
de
lapropiedad
y
del
poder,
y
la
forna
nadre
o el
primer
significado deldualismo
en la
historia
de la filosofia
y
quiás
miis
generalmente
en
la
historia
occidental
es
el del
qtre manda
y el
mandado.
Un
breve
esbozo
de
la
histo¡ia
del
dr¡alismo
en
la
antigüedad,
la
edad media
y
la
modernidad confirnrarán
esta
intuición: cuandq
cuanto
nrenos
desde
Platón,
lo
m¿is
propio del
ser hulnano
sea coRsiderado
su
"alma"
o
su
"intelecto", esta defirúción
nunca
disinrulará
la
jerarquización
que
supone.
La
gestación
de<,un
sentimiento de
nrisnto conro
separado
de
los
otros parece ser un
lento
proceso
histórico paralelo al
de la gestación del
dt¡alisnro cuerpo-alma,
y
deudor
de
los cambios
politicos
y
econórnicos
36|bid.,p.28.
)1
lbid.,
p.31.
)'
Ibid.,p.32.
29
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