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La Figura Del Alcalde en El Retablo de Las Mar a Villas de Miguel de Cervantes

La Figura Del Alcalde en El Retablo de Las Mar a Villas de Miguel de Cervantes

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La figura del alcaldeen el
 Retablo de las Maravillas
de Miguel de Cervantes
 
Álvaro Llosa Sanz
(*)Lector de español en la Universidad de Szeged (Hungría)
 
E
l
 Retablo de las Maravillas
es una facecia popular hecha entremés. Basado en un conocidomotivo popular (el truhán que logra engañar a una víctima mediante la muestra de un paño uobjeto maravilloso, cuyo dibujo sólo puede observar aquel que sea hijo legítimo), conjugaciertas singularidades especiales: el retablo como objeto maravilloso, derivado de la apariciónde estos artefactos italianos en el siglo XVI; las virtudes de éste (no verse las figuras que en élaparecen si se es bastardo o judío converso); las características de la víctima -que no esindividual, sino colectiva-, un grupo de villanos ricos; y un final en el que los pícaros triunfan.A este motivo popular -que en su forma pura viaja desde
 El conde Lucanor 
hasta Andersen-,Cervantes le añade, aparte las singularidades señaladas, la magia del teatro, la gracia de su prosa y la ironía de su ingenio, para lograr un producto genuino y auténtico cargado decolorismo y vivacidad.En este mínimo ensayo, sin embargo, no pretendo investigar nada de esto. Mi objetivo es muyotro: tan sólo -¿tan sólo?- aspiro a señalar ciertos aspectos íntimamente relacionados con unode los personajes más castizos del entremés: el alcalde. A través del personaje y de suactuación, apoyado en una base bibliográfica diversa como guía, quizás llegue a conseguir undocumento en el que se aluda sólo a este personaje y a su entorno; y, si por ello se ha dado máscabida a la cita bibliográfica que a la propia originalidad, no se tome por falta de ésta última.Simplemente se pretende reflejar, a través de una serie de textos conjugados, una idea deconjunto sobre el personaje que nos ocupa, y ofrecer una imagen en síntesis.Por otra parte, al realizar esta breve investigación, he intuido las numerosas posibilidades y
 
caminos de investigación que presenta
 El Retablo de las Maravillas
. Sería interesante analizamás profundamente todos sus personajes, y también, como apasionante trabajo se presentaríael tema de la magia y su función, su relación en la época y en la obra cervantina, en esteentremés.Pero penetremos ya en el misterio, a ver si logramos discernir la ilusión de la realidad, o nosdamos cuenta de que todo lo sucedido es... 
«Sores, vuestras mercedes vengan, que todo esa punto, y no falta s quecomenzar.»
 «El entremés de los siglos XVI XVII es un género humilde, sin humos nobiliarios ni pretensiones de haber sido legislados por Aristóteles.» dice Eugenio Asensio
1
. «En su cortoámbito no caben los grandiosos espectáculos ni las relaciones complicadas, sino que debe por fuerza simplificar y reducir a rasgos primarios los temas y seres que representa. Apela al más bajo con denominador de la sensibilidad en los espectadores. Y por una curiosaequiparación de género humilde con personas socialmente humildes, le están prácticamentevedados los hombres de la aristocracia, del clero encumbrado, de la alta milicia. Saca a escenacampesinos, gente del hampa, chusma callejera, modesta burguesía y algunos profesionalesque la sátira y el ridículo habían hecho suyos desde antaño, como médicos y abogados.»Si hemos de atender a este importante aspecto de uno de los géneros más populares ennuestros Siglos de Oro, descubriremos enseguida la grandeza que reside -subyacenciahumilde- en tan breves piezas, y cuán sustanciosas pueden resultar para un lector atento y perspicaz.En el caso de Cervantes con más razón, pues si hay escritor conocedor del género humano yde sus costumbres e inconstancias, ése es él, y ello queda claramente reflejado en todos susentremeses
2
, que no pudo ver representados en vida.«Estas composiciones de Cervantes» comenta Cotarelo en un estudio antiguo
3
, «no sedistinguen de las demás de su tiempo porque tengan más chiste y gracia, sino porqueson bosquejos exactos, fieles e inimitables de un pasatiempo ridículo, de una preocupación, de una máxima matrimonial, de un enredo truhanesco, de un amor indiscreto, de un burlesco divorcio y demás acontecimientos risibles, género decomposiciones que hacen reír, que contentan, que muestran con suma y descarnadasencillez las miserias de la vida, las picardías de la gente airada, los galanteosnocturnos, las falsías mujeriles, los celos grotescos, las vanidades, las manías, lasfamas mal adquiridas, la bellaquería, la ignorancia y otros defectos sociales, y eranaplaudidos por el público, que veía en los entremeses lo que ahora en los sainetes: lasexageraciones y pequeñeces en que se agita la sociedad.»Sin embargo, no es sólo esto lo que convierte a Cervantes en un gran entremesista, porquenumerosos factores confluyen en la composición teatral, que el autor maneja diestramente enel trato de los
 personae
.«Cervantes alía en el entremés la continuidad de la narración, la consistenciaimaginativa de las situaciones con la variedad de personajes rápida e inolvidablementeesbozados. (...)... propone personajes amalgamados de seriedad y jocosidad,
 
contemplados a la vez desde la risa irónica y la simpatía benévola. Pinta no entes deuna pieza -lo que llamo
 figuras
-, sino seres con una sombra de complejidad, con unaalternancia de sentimientos que con intención moderna tendríamos la tentación dellamar 
caracteres
.
4
»Todo ello se condensa maravillosamente en «la armonía de situación y caracterización, lafidelidad a la observación, la madurez reflexiva que Cervantes esconde tras la comicidad.
5
» 
I. «Ahora echo de ver que cada día se ven en el mundo cosas nuevas.»
«
 El Retablo de las Maravillas
y
 La guarda cuidadosa
, especialmente esa última, vienen a ser las dos piececillas más entremesiles de Cervantes.
6
»Es cierto que esta brevísima pieza dramática resulta ser además una de las más famosas deCervantes, en la que el autor logra crear un sublime ambiente de parodia -si es que ello puededarse alguna vez- y transportarnos con magia y diversión, a través de la palabra, al reflejo deun mundo real que nada en falsas ilusiones: Cervantes atenúa «los elementos discursivos a quela materia se prestaba, fundiendo diestramente sentido y acción, verismo y vigor imaginativo.La identidad entre verdad y convención sale malparada en la irónica presentación de unahistorieta folklórica hábilmente manipulada para hacer ver con ojos nuevos la manía de la pureza de sangre.
7
»Raíces folklóricas, historia reconvertida, personajes populares, asunto polémico de una épocaigualmente carismática... todo un material para un entremés que se recrea tanto en la «acción»como en el «ambiente».
8
«En nuestro humilde sentir, ha de tenerse como uno de los mejores, de los con máshabilidad trazados y escritos. El asunto es enteramente propio del verdadero entremés...(...) Los tipos parécennos magistralmente diseñados, en especial los de los dostruhanes, el del alcalde y el de las mujeres. En punto á gracia del diálogo, agudeza dedichos y salsa de la prosa, frases y refranes, no hay ninguno que se le aventaje. Locómico, que chispea y rebosa en cada línea, es hondo, fino y no abufonado como enotras piececillas hermanas: lo bien conducido del argumento tan bien intencionado ydivertido, salta a la vista; finalmente, no hallamos ningún entremés mejor entre losocho, aunque sí algunos que se le igualen.
9
»Ante tal logro del ingenio, rebosante de connotaciones socio-económicas, culturales,lingüísticas y folklóricas
10
, sólo cabría nuestra admiración. Sin embargo, vamos a ir más lejose investigar, en este marco, en este «Retablo de Maravillas», todas estas referencias a través deuno de sus personajes más singulares, más graciosos y claves de este entremés: el alcaldeBenito Repollo. 
II. «A mi cargo queda eso, y séle decir que, por mi parte, puedo ir seguro a juicio, puestengo el padre alcalde; cuatro dedos de enjundia de cristiano viejo rancioso tengo sobrelos cuatro costados de mi linaje: ¡miren si veré el tal Retablo!».

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