caminos de investigación que presenta
El Retablo de las Maravillas
. Sería interesante analizar más profundamente todos sus personajes, y también, como apasionante trabajo se presentaríael tema de la magia y su función, su relación en la época y en la obra cervantina, en esteentremés.Pero penetremos ya en el misterio, a ver si logramos discernir la ilusión de la realidad, o nosdamos cuenta de que todo lo sucedido es...
«Señores, vuestras mercedes vengan, que todo está a punto, y no falta más quecomenzar.»
«El entremés de los siglos XVI XVII es un género humilde, sin humos nobiliarios ni pretensiones de haber sido legislados por Aristóteles.» dice Eugenio Asensio
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. «En su cortoámbito no caben los grandiosos espectáculos ni las relaciones complicadas, sino que debe por fuerza simplificar y reducir a rasgos primarios los temas y seres que representa. Apela al más bajo común denominador de la sensibilidad en los espectadores. Y por una curiosaequiparación de género humilde con personas socialmente humildes, le están prácticamentevedados los hombres de la aristocracia, del clero encumbrado, de la alta milicia. Saca a escenacampesinos, gente del hampa, chusma callejera, modesta burguesía y algunos profesionalesque la sátira y el ridículo habían hecho suyos desde antaño, como médicos y abogados.»Si hemos de atender a este importante aspecto de uno de los géneros más populares ennuestros Siglos de Oro, descubriremos enseguida la grandeza que reside -subyacenciahumilde- en tan breves piezas, y cuán sustanciosas pueden resultar para un lector atento y perspicaz.En el caso de Cervantes con más razón, pues si hay escritor conocedor del género humano yde sus costumbres e inconstancias, ése es él, y ello queda claramente reflejado en todos susentremeses
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, que no pudo ver representados en vida.«Estas composiciones de Cervantes» comenta Cotarelo en un estudio antiguo
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, «no sedistinguen de las demás de su tiempo porque tengan más chiste y gracia, sino porqueson bosquejos exactos, fieles e inimitables de un pasatiempo ridículo, de una preocupación, de una máxima matrimonial, de un enredo truhanesco, de un amor indiscreto, de un burlesco divorcio y demás acontecimientos risibles, género decomposiciones que hacen reír, que contentan, que muestran con suma y descarnadasencillez las miserias de la vida, las picardías de la gente airada, los galanteosnocturnos, las falsías mujeriles, los celos grotescos, las vanidades, las manías, lasfamas mal adquiridas, la bellaquería, la ignorancia y otros defectos sociales, y eranaplaudidos por el público, que veía en los entremeses lo que ahora en los sainetes: lasexageraciones y pequeñeces en que se agita la sociedad.»Sin embargo, no es sólo esto lo que convierte a Cervantes en un gran entremesista, porquenumerosos factores confluyen en la composición teatral, que el autor maneja diestramente enel trato de los
personae
.«Cervantes alía en el entremés la continuidad de la narración, la consistenciaimaginativa de las situaciones con la variedad de personajes rápida e inolvidablementeesbozados. (...)... propone personajes amalgamados de seriedad y jocosidad,
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