El loco razonar desorienta y rompe los cuadrados argumentos, descarriándome delos senderos lógicos, entendiendo las contradicciones que arriban a la verdad yme dejan aun mas varado.Pero lo cierto, y no por eso verdadero, pues suelo equivocarme lo suficiente comopara confiar en que esta certeza constituya una verdad, es que de la duda nazco,y todo, al menos para mi, comienza en la nada.Solo a partir de esa nada, para el escritor a veces representada por la hoja enblanco, es posible concebir la creación y devenir finalmente, acto de despojo depor medio, en la belleza.Nada, vida, amor, muerte, nada, es un circulo que se rompe solo cuando se lograla belleza.Muerte es beldad, escribió Macedonio Fernández, y puede que este en lo cierto,pero lo verdadero es que lo único que trasciende a la muerte es la belleza.Escuche decir a Alejandro Dolina que uno escribe para ser amado, CharlesBukowsky decía que él no escribía para salvar al mundo si no para salvarse a simismo, Borges decía que el universo tiende al olvido, y tenia razón, tiene razón.Yo pienso que los escritores no escriben para ser amados ni para salvarse, ya seadel mundo o de si mismos, ni mucho menos para salvar al mundo, se escribe conel afán de perdurar, de vencer lo finito, de ganarle a la muerte.Con esa intención arrojo estos versos al aire a la suerte de que alguna brisa dedulce somnolencia o algún viento de forajido empuje los mantengan alejados delsiempre polvoriento suelo del olvido.
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