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las amilias más pobres por este impues-to, los benefciarios de Oportunidades y del Programa Alimentario recibirán entre cua-tro y 13 pesos, es decir mucho más de lo que están aportando
”.La preguntas ingenuas que habría quehacerle son: ¿Sólo les darán esos apoyosa las familias más pobres? ¿A los pobresa secas, les quitarán, pero no les daránnada? ¿Por qué mejor no les cobran el im-puesto y sólo les dan de tres a doce pesos?A la defensa de ese impuesto crimi-nal, se suma el subgobernador del Ban-co de México, Guillermo Güemez García,quien dice que: “
los países exitosos en el mundo voltean hacia el impuesto al con- sumo, porque son la base para una mayortributación
”, y porque el “
impuesto a la producción
” —léase ganancias de la oli-garquía y el imperialismo— ataca a la pro-ductividad, daña el mercado interno y lacompetitividad de las empresas.Las preguntas al ocioso defensor de lainiciativa de Calderón —se suponía que laautonomía del Banco de México era paradesvincularlo de los intereses del gobiernoen turno— son las siguientes: ¿No se su-pone que para “
voltear
” hacia los impues-tos al consumo, primero hay que ser “
exi-tosos
”? ¿Es su función defender al peso oa los empresarios? Su lenguaje se pare-ce al del Fondo Monetario Internacional(FMI), por algo será.La oposición a la iniciativa, por el con-trario, es amplia y documentada, incluyepolíticos, académicos de prestigio y per-sonalidades internacionales. Veamos sóloalgunos ejemplos: — Martín Cooper, padre de la telefo-nía celular y premio Príncipe de Asturias2009, dijo que los impuestos a las teleco-municaciones —telefonía celular e Inter-net— son malos, porque frenarán la pro-ductividad y reducirán las ventajas quetiene el uso de las nuevas tecnologías enla actividad económica. — Sam Pitroda, presidente de la Comi-sión Nacional del Conocimiento de la In-dia, comentó que mientras en su país seestima un crecimiento de 10% para 2010,aquí se espera de 3%, y explicó que la cri-sis mundial no afecta tanto a India como aotros países, porque no producen para elmercado extranjero y han fortalecido sumercado interno. Parafraseando a Paqui-ta la del Barrio: ¿Me estás oyendo espu-rio? — Eric Maskin, argumenta que en tiem-pos de crisis no deberían subirse impues-tos o crearse nuevos porque desalientanla producción y el gasto de los consumi-dores, que debieran reducirse porque per-miten mayor producción, gasto y recau-dación, que el gobierno debe ir contra lastendencias económicas: si hay recesióntiene que ser muy activo, esto es lo que sellaman políticas anticíclicas.Explicó que el gravamen al consumo noes buena idea, que si se quiere ayudar alos pobres tiene que ser con un impues-to a los ingresos, y nalizó con una pro-puesta que comparto plenamente: “
que la gente pudiente pague más
”, que no se es-tablezca un gravamen generalizado.
APOYO
DE 2% PARA CALDERÓN
debe pagar por el impuesto también au-menta; que este tipo de gravamen contri-buye a redistribuir la riqueza y benecia alos sectores de menores ingresos.A los impuestos que se basan en el con-sumo, como el Impuesto al Valor Agrega-do (IVA, el Impuesto Sobre AutomóvilesNuevos (ISAN), a las gasolinas, etcétera,se les conoce como impuestos regresivos.Eric Maskin, premio Nobel de Economía2007, nos recordó hace apenas unos días,que se consideran así, porque: “
La carga es mayor en las personas pobres, quienestienen que destinar un mayor porcentaje en sus gastos, mientras que los más pudientes no lo sienten
”. Este efecto se debe a quese cobra a todos por igual; lo que se pagano guarda relación con los ingresos o ca-pacidad económica de las personas, po-bre y rico pagan la misma cantidad; en elcaso de los pobres, la carga impositiva esproporcionalmente mayor a su ingreso yafecta más su situación personal. Es muyimportante que estos impuestos no recai-gan sobre bienes y servicios de primeranecesidad como alimentos y medicinas.A pesar de que todo economista o polí-tico profesional conoce estas diferencias,el grupo de la derecha tradicional que go-bierna trata de defender, sin argumentos,la necesidad de que la política scal en-frente los daños ocasionados por la crisisprovocada por las políticas neoliberales,haciendo recaer en los pobres, en los tra-bajadores del campo y la ciudad —ma-nuales o intelectuales— y en las capasmedias, que en conjunto constituyen lamayoría absoluta de los habitantes delpaís, el peso de la recaudación impositiva.El proyecto calderonista de gravar ali-mentos y medicinas con un impuesto de2% y de incrementar diversos impuestosal consumo, tiene muy pocos defensoresy de mala calidad, empezando por el pro-pio titular del Ejecutivo que carece de ar-gumentos sólidos que sustenten su pro-puesta.A la defensa se ha sumado, desde elprincipio, con más ímpetu que ideas, elsecretario de Desarrollo Social (Sedesol),Ernesto Cordero Arroyo, quien comoúnico argumento —dudoso por cierto—dice que lo que se obtenga del aumentode impuestos, se orientará al programaOportunidades.Añade, con más cinismo que ignoran-cia, o viceversa, al cabo es lo mismo, quelos más pobres no son los más afectados,“
que por cada peso que tengan que pagar
l proyecto calderonista de gravaralientos y edicinas con nipesto de 2% y de increentardiversos ipestos al conso,tiene y pocos defensores y deala calidad, epeando por elpropio titlar del jectivo qecarece de argentos sólidos qesstenten s propesta.
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