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PRÓLOGO
Navegare necesseLa vocación de unir lo que está dispersoPienso que todos los masones sentimos que formamos parte de una urdimbre que tiene algunas encrucijadasfuertes, en forma de ideas, valores, principios y doctrinas. Todos y cada uno de nosotros se ubicará en aquelterritorio en el cual - por múltiples causas - se encuentra más cómodo. Pero todos, al tiempo, compartimosun sistema de "creencias", de sueños o utopías, que sin dudas forman ese substratum esencial, pues ellos sonlos que "funcionan" en la cotidianidad y son los que nos inspiran al momento de tomar decisiones. Podemostener ideas extraordinarias, pero sin ese cimiento de creencias enraizadas en lo más profundo de nuestraconciencia, es como difícil inspirarnos y concretar las ideas que sean capaces de actuar y transformar.El planeta masónico tiene esos cimientos. Aun el masón menos instruido en los múltiples aspectos históricos,antropológicos, sociológicos o simbólicos de nuestra institución universal, comparte con el resto de susHermanos y Hermanas esas creencias, esas utopías básicas, como que es posible ser mejor, como que podemosconstruir una Humanidad fraterna, como que por encima de todo, nos guía propagar la gran ley de amor entretodos los seres humanos. Pero también tenemos otras creencias, aunque tal vez sean menos universales. Yuna particularmente fuerte es aquella que pugna insistentemente por lograr la unidad masónica. Despuésvendrán los cuándo y los cómo. Pero, en la base de todo propósito, de toda idea, de toda estrategia y de todaalianza, incluso muchas veces más acá o más allá del disenso, está esa fuerte creencia de que nuestra Ideaes una sola, y que somos nosotros, los masones, quienes con nuestras imperfecciones la desvirtuamos.Fue ese sueño, esa Idea, esa utopía o esa creencia de Unidad, la que inspiró un día a nuestra Hermana VeraFacciollo, en la época Gran Maestra de la Gran Logia Arquitectos de Acuario de Brasil (GLADA), a convocar - el 20 de setiembre de 2002 - a conformar CIMAS, a reunir voluntades masónicas dispersas, muchas de ellaspequeñas expresiones, pero las cuales, por múltiples causas, estaban relegadas de los ámbitos "formales"masónicos existentes. La Hermana Vera comprendió que nuestra Institución Universal estaba en plenoproceso de cambios, y que la esquiva "verdad" no tenía porque estar del lado de aquellos que "formalmente"la detentaban, que el edificio masónico estaba fragmentado y que la construcción de la unidad de aquellosque pugnaban por existir en ese universo en recomposición, necesitaba un espacio de libertad y de intercambio,un espacio que oxigenara las experiencias que estaban surgiendo al margen de las corrientes "oficiales" yaceptadas, y que, en un cierto sentido, se estaban desarrollando a pesar de ellas.CIMAS nació con ese sino libertario. No estaba en contra de nadie, sino a favor de una cierta idea de lamasonería. Pero le fue muy difícil existir, ser aceptada. Recuerdo que al principio muchos señalaban que nohabía potencias masónicas "importantes" integrándola. Otros desconfiaban, porque sentían - desde una ópticade poder que no estaba presente en CIMAS - que se les estaba disputando espacios. Otros finalmente,señalaban que era una experiencia solo pasajera sin mañana.Han pasado siete años, y henos aquí, navegando aun, en un mundo que cambia, en una masonería que tambiénintenta su adaptación y aggiornamento; sólo basta observar cómo algunas grandes potencias que no hacetanto - apenas 15 años - abandonaron CLIPSAS, hoy están reingresando. En este pequeño universo masónicoamericano, CIMAS se ha consolidado como un factor de unidad sin preconceptos sí, pero con una imprntadefinida en sus ideas, en sus principios expresados en una Declaración que traduce con un perfil claramenteliberal y adogmático los ideales universales de nuestra Institución de Libertad - Igualdad - Fraternidad.El sueño de nuestra Hermana Vera, siete años después, es una realidad masónica insoslayable. Que sinembargo, no puede quedarse estática. Nuevos desafíos la interpelan que pondrán a prueba su capacidad deapertura mental, su gestualidad libertaria y su flexibilidad para - fortalecidos por nuestra corta historia, por nuestras creencias de perfectibilidad en el ser humano y de progreso de la sociedad, y por nuestrosirrenunciables ideales - seguir navegando, construyendo nuevos senderos que nos permitan continuar conésta, nuestra vocación, de unir lo que está disperso. Qué así sea.Oriente de Montevideo, Uruguay, octubre de 2009.Elbio Laxalte TerraPresidente de CIMAS
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