superpotencias quería perder una casilla, por temor a que eso acarreara otraspérdidas y, en definitiva, el otro bando llegara a dominar al otro globalmente. Estetemor se conoció como la “teoría dominó” de la geopolítica.Entonces entra en juego la globalización. Una vez que, con el fin de la GuerraFría, se convirtió en el sistema internacional dominante, la globalización puso unmarco diferente en torno de la geopolítica. Si bien la globalización no pone fin a lageopolítica, no deja de afectarla de manera fundamental.Las grandes guerras ocurren sólo cuando las grandes potencias quieren pelear, yel primer instinto de las grandes potencias hoy, dentro del sistema de laglobalización, es no saltar al cuadrilátero. En lugar de dejarse arrastrar porconflictos regionales, las grandes potencias hoy prefieren tratar de levantarcortinas de hierro alrededor de esos conflictos civiles, y evitarlos como si fueranmalos vecindarios. Estos pueden ser desafortunados, pues así es más fácil hacercaso omiso de ellos, pero es un hecho. Irak fue un caso ilustrativo para laspotencias europeas.La globalización influye sobre la geopolítica de muchas maneras: crea nuevasfuentes de poder, más allá de las clásicas cantidades de tanques, aviones ymísiles, y crea nuevas fuentes de presión sobre los países, haciendo que cambiela forma en que se organizan, presiones que provienen no de las clásicasincursiones militares de un estado en otro, sino de invasiones mas invisibles desupermercados, finanzas e individuos superpotentes.La comunidad de la política exterior ha sido lenta en adaptarse a este sistema poruna variedad de razones. En parte esto se debe a que todavía es demasiadonuevo y nuestra experiencia limitada. En parte se debe a que los que son expertosen una cosa – la Guerra Fría- no quieren que se les diga que su experiencia no losva a llevar muy lejos en el análisis de la geopolítica de este nuevo sistema.La era de la globalización bien puede resultar en la gran era de las guerras civiles,no de las guerras entre los Estados. En estas nuevas guerras civiles, las líneas debatalla no serán entre proestadounidenses y prosoviéticos, ni siquiera entre laizquierda tradicional o la extrema y la derecha tradicional o la extrema. No, estasguerras civiles serán entre proglobalizadores y antiglobalizadores, o como sedijera en el World Economic Forum del 2000 en Davos, será entre
globalifílicos y globalifóbicos
, entre los globalistas de cada sociedad y los localistas de esamisma sociedad, entre los que se benefician gracias al cambio y al nuevo sistemay los que sienten que son dejados atrás, o para ponelo más simplemente: entreperdedores y ganadores. Las crisis políticas en Argentina, Venezuela, Ecuador,México, Brasil, Chile, Bolivia, lo demuestran claramente.Por último, el proceso de adaptarse a la manera de ver el nuevo sistema ha sidolento porque dentro de ciertas partes del servicio exterior existe una especie derenuencia a incorporar el análisis los mercados y las finanzas.El honor, el miedo y el interés siguen motivando actualmente a las naciones,algunos países cederán ante las restricciones, presiones e incentivos del sistemade la globalización, otros retrocederán ante las restricciones, y habrá algunos que
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