como el gobierno del pueblo para el pueblo? Lademocracia representativa ofrece grandes beneficios,pero no es democracia.¿Qué es democracia? Término perdido en lademagogia y desgastado en la prensa. Término confusopara la academia y molesto para el científico. Términovacío para el pueblo. Término huérfano. La democracialiteralmente significa gobierno del pueblo.Según Tucídides cuando hablaba de la cultura griegadel siglo V a. C.: la democracia ateniense era un gobiernode las mayorías ciudadanas, no del pueblo; esa mayoríapodía elegir representantes pero no representantesentendidos como los entendemos hoy.Debe destacarse un aspecto. El que las mayorías(ahora entendidas como el pueblo) dominaran la escenaen la toma de decisiones de la antigua Grecia, que lamayoría viviera la actividad política era la verdaderademocracia. Vivir por y para la polis (ciudad: de ahí que el término política se refiera a la polis o antiguaciudad griega) en el sentido amplio del concepto. Esdecir, la polis entendida como un sentimiento de unióny pertenencia, con una cultura con leyes. Polis comoidentidad de toda una sociedad y no simplemente comoespacio geográfico.La política era la participación ciudadana en losasuntos de la ciudad, de la polis. Lo cual incluía lalegislación, lo jurídico, lo artístico-cultural, lo educativo,lo militar, lo económico, etc. No solamente podían-debían participar todos los ciudadanos en algún cargopolítico alguna vez en su vida, sino que también sentíanuna responsabilidad compartida por mejorar lascondiciones de su vida, de su sociedad, de su ciudad. Laeducación jugaba un papel determinante en ello. Mepregunto ¿es posible hoy eso?, ¿qué tan involucradosestamos en la participación política?, ¿qué taninteresados estamos todos en la mejora de nuestraciudad? ¿cómo educa hoy la escuela y la Universidadpara ejercer nuestra democracia?Es cierto que las exigencias de la vida cotidianademandan una cantidad de tiempo que hace difícilactuar políticamente. De ahí que las bondades dedelegar nuestros derechos a diputados y senadores seanpalpables dentro del sistema de gobierno actual.Debemos confiar en que ellos hablarán por nosotros…y de que lo harán bien. Sin embargo, ¿seguimoscreyendo que la confianza en las instituciones, con susdiputados y senadores, debe restringirse sólo al día dela elección? Creo que eso es demasiada comodidadaderezada con un poco de ingenuidad y buenavoluntad.Hace falta que sepamos exigir a nuestrosrepresentantes que hagan excelente su trabajo, hacerlobien no basta, no es suficiente. La educación querecibamos para saber cómo hacer valer nuestrosderechos y cómo demandar legalmente la creación debuenas leyes y su debido cumplimento es determinantehoy. Pues no estoy a favor de la violencia o de laintolerancia, tampoco con la toma de tribunas. ¿Hacefalta educación para evitar la toma de tribunas o hacefalta educación para no tener que llegar a decisionestan desesperadas? El que podamos participar todoslos ciudadanos en la política es a mi parecer un buenprincipio para iniciar la mejora pertinente en todasnuestras instituciones “democráticas”. Mas laparticipación política legítima y legal, tolerante ypropositiva, requiere de criterios que nos permitaningresar con inteligencia al debate público nacionalgarantizando a su vez el valor principal de nuestravida cotidiana: la libertad de expresión.En la Universidad ¿los universitarios nos interesamospor la política de nuestro país, por la defensa de lalibertad de expresión y por la creación de condicionesque hagan posible la formación de criterios reflexivospara ejercer la democracia?...
V I D A U N I V E R S I T A R I A
2
plaudo la reacción de la políticamexicana. En verdad que me sorprendeesta frase. La razón de semejanteafirmación yace insegura, pendiente deun hilo largísimo y delgado que cuelgasobre un abismo café y oloroso.¿Resulta exagerada la expresión? Quizá, si se escuchanopiniones aceleradas de algunos miembros de lacomunidad periodística y de los políticos cuando clamancon ardor, como desgarrándose las vestiduras por lapresencia de una blasfemia: ¡peligro a la democracia!No alcanzan a ver que más allá de su pregonar sevislumbra un destello de esperanza ambigua, incierta;pero esperanza al fin. Esas reacciones demagógicasprovocan otras más serias, que son las que aplaudo.La razón es sencilla. El acto de clausura del Congresoes un acto sin duda intolerante. Fruto de unadesesperada maniobra, no me detendré aquí paradiscutir si detrás de ella se esconde un capricho personalo una demanda justa y honesta; la clausura del Congresopor un grupo político minoritario, al menos eso es loque los medios de comunicación han transmitido,detuvo momentáneamente y de golpe los intentos pormodificar la organización de una empresa: Pemex.Las legislaciones han continuado y la opinión públicase ha disparado como pocas veces ha sucedido en losúltimos años de nuestro país. Se escuchan por ahí vocescomo “que si la democracia corre peligro”, “que elpartido que ha tomado la tribuna ha perdido totalcredibilidad”, “que Pemex corre peligro”, “que es justay necesaria la toma del Congreso”, “que si Pemex urgede una reforma”, etc.Lo repito, aplaudo la reacción política mexicana. Laacción del grupo minoritario (FAP, como antes sucediócon la toma de la tribuna por el grupo calderonista en2006, pero por motivos y con procedimientos distintos)ha desencadenado dos claras escenas: diputados ysenadores a favor de la reforma comprenden ahora queno pueden tomar decisiones a la ligera, pues estaránmás vigilados que antes. Esto debido al incremento dela legitimidad para actuar que la ciudadanía les otorgapor estar en contra de la clausura del congreso; lasegunda radica en que la ciudadanía dialoga, debate,comenta, opina, siente la política mexicana en el aire.Es decir, las decisiones deberán ser más inteligentes yacertadas que antes, y la ciudadanía vive la democraciapor que son ahora partícipes de la demanda contra elacto de clausura del Congreso. Recordémoslo,democracia no es sólo votar el día de la elección, tambiénes participar por los asuntos públicos, es decir,participar abiertamente y con libertad en la política.Eso es lo que aplaudo. Dicen que no hay mal que porbien no venga; también dicen que es de sabios dudar.Sin necesidad de ser sabios, creo que podemos dudar: delos medios de comunicación, de la aparente urgencia dela reforma energética, de las demandas del FAP, de lademanda social mayoritaria a que se abra el Congresouna vez más, etc. Plantear la duda fortalece aún más eldiálogo. Lamentablemente en nuestro país estamosmás acostumbrados al debate (que gane el mejordiscurso) que al diálogo (comunicación razonada deargumentos para llegar a un consenso).¿Cuáles son las características que demanda laeducación y el contexto universitario para fortalecer eldiálogo, la tolerancia y la participación política?Partir de la idea de democracia es partir de un supuestoque corre por nuestras venas pero que no hemosasimilado aún. Ese supuesto soporta en sus vías unvirus llamado indiferencia, insignificancia, olvido de lapolítica.Parafraseando al filósofo Heidegger para quien lafilosofía se había olvidado del Ser, ahora es válido decirque la política se ha olvidado de la democracia. ¿Quiénasegurará que vivimos una democracia entendida ésta
TRIBUNA ABIERTA
A
Universidad Autónoma deNuevo León
Ing. José Antonio González Treviño
Rector
Dr. Jesús Áncer Rodríguez
Secretario general
Lic. Rogelio Villarreal Elizondo
Secretario de Extensión yCultura
Dr. José Garza Acuña
Director de Publicaciones
Lic. Edmundo Derbez García
Director informativoDiseño
Alejandro Derbez García
Auxiliar de diseño
Emanuel García
Corrección y estilo
Genaro Huacal
Fotografía
Pablo Cuéllar Zárate
Asistente de redacción
Lorena Contreras
Reporteras
Jessica Balderas Salazar, LizbetGarcía Rodríguez y VerónicaZapata Rivera
Colaboradores
Efraín Aldama Villa, EduardoLoredo Rivera, EsperanzaArmendáriz, Alma Ramírez, PerlaCecilia RodríguezLic. Hernando Garza
EditorColaboradores
Mónica Hernández-Roa, RocíoCárdenas Pacheco, David JosuéZambrano, Eduardo Crisóstomo,Reynol Pérez Vázquez
Colaboradores
Jesús Gerardo Dávila, JuanArmando Meza, Manuel González,Norberto Coronado, Édgar Torresy Alberto Coronado
Distribución
Raúl Zamudio y Adrián Nevares
Consejo editorial
Alejandra Rangel Hinojosa, SilvinoJaramillo Osorio, Jorge VillegasNúñez, José Luis Esquivel, RobertoSilva Corpus y Salvador Guajardo
Vida Universitaria
es unapublicación quincenal deinformación y difusión culturalde la UANLOficinas: Biblioteca UniversitariaRaúl Rangel Frías, Alfonso Reyes4000, Monterrey, N. L. Teléfono8329 4120, fax 8329 4126 Registrode reserva: 002039/97Distribución gratuita e-mail:vidauni@seyc.uanl.mx
1 de mayo de 2008
José Luis Cisneros
Democracia
no es sólo votar; tambiénes participar por los asuntos públicos
a a
GARRA
Leave a Comment