Bajo la custodia de un tío, Conrad pasó la infancia en Kiev, y en Cracovia laadolescencia. Después de viajar por Alemania, Suiza e Italia, abandona su tierranatal, recientemente liberada, y a los 17 años se traslada al sur de Francia dondeconoce la que sería la gran pasión de su vida, el mar; asimismo, obtiene su primertrabajo al servicio de la marina mercante francesa, embarcándose en el Mont-Blanccon destino a las Indias.Sin embargo, su colaboración con el comercio francés fue breve, cuatro añosescasos. Agobiado por las deudas, y después de un intento de suicidio, Conraddecide cambiar de aires. En 1878 inicia una carrera de 16 años en la flota deInglaterra, país cuyo idioma desconocía y del que adopta la nacionalidad en 1886.Diez años después se casará con la inglesa Jessie George.Durante su servicio marítimo, Conrad viajó a diversos países, tanto asiáticos comoafricanos, experiencia que posteriormente se reflejaría en su obra. Así, en 1890,contratado por la Sociedad Anónima Belga para el Comercio del Congo, realiza unviaje que por varias razones resulta desastroso: las dificultades padecidas le dejaronsecuelas emocionales que a lo largo de toda su vida reaparecen con frecuencia.Cuatro años después, a pesar suyo, abandona el mar y se dedica exclusivamente ala literatura.Su obra tuvo que esperar algunos años para ser aceptada por el gran público; encontraste, desde la aparición de los primeros títulos de este autor, escritores comoHenry James y H. G. Wells vieron en su narrativa la revelación de un gran escritor.Extranjero de la lengua en que escribió, Conrad es considerado uno de los másimportantes exponentes de la literatura inglesa de este siglo. Catalogarlo únicamentecomo un escritor de novelas de aventuras simplifica el valor de su obra. La aventuraen Conrad es distinta a la de los viajes acechados por los peligros de la naturaleza.Otros son, en su caso, el viaje y los peligros. La aventura es diferente porque se tratadel enfrentamiento moral del hombre no sólo con el destino, sino con su propioalbedrío. Y sin embargo, es una apuesta trágica, llevada al extremo de larepresentación sin héroes, pues los personajes de Conrad poseen dimensionescontrarias a lo heroico, en los términos arquetípicos de la tragedia y la epopeyaclásicas.Sólo el hombre "capaz de gracia", en palabras del novelista, puede superarfavorablemente la línea de sombra que preside su destino, frontera entre el bien y elmal, entre la honra y el deshonor. Los linderos entre la integridad y la cobardía guíanla trama de la mayor parte de las narraciones de este autor, siendo
Lord Jim
(1900)el ejemplo más notable.Sin alcanzar la maestría de esta última,
El corazón de las tinieblas
(1902) es, noobstante, una obra de singulares resonancias. Su acción se desarrolla en el Congo,lugar de recuerdos nada gratos para Conrad. El viejo marinero Marlow sirve alescritor para contar una historia inquietante (ya antes, en
Youth,
1902, y en
Lord Jim,
se había valido de este personaje para dotar de verosimilitud a la narraciónmediante el "testimonio" de un testigo).La anécdota es por demás sencilla. Marlow decide hacer realidad un sueño deinfancia: navegar por un río en medio de la selva. Después de ciertos contratiemposy gracias a algunas recomendaciones familiares, es nombrado capitán de un barco
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