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EL CORAZON DE LAS TINIEBLAS
Joseph Conrad
 
Primera edición: Universidad Veracruzana, 1996Primera edición en Clásicos para Hoy: 1998Título original:
Heart of Darkness 
 ISBN 970-18-1913-6Impreso y hecho en México
Presentación
En 1910, Josef Teodor Konrad Nalecz Korzeniowski, es decir, Joseph Conrad,retirado de la marina mercante británica dedicaba su tiempo a la escritura no sólo denovelas y cuentos, sino también de prosas críticas y artículos para un periódicolondinense. En una de estas colaboraciones, recogida en
Notes on Life and Letters,
 Conrad plantea una idea que se filtra como líquido vital y como problema moral engran parte de sus obras: el hombre enfrentado a la disyuntiva de la eterna elecciónentre el bien y el mal. Observa el narrador:Los más de nosotros nos hemos descubierto en un momento u otro ciertadisposición a perdernos por el mal camino. ¿Y qué hemos hecho, en nuestroorgullo y cobardía? Echando miradas furtivas y aguardando el momentooscuro hemos enterrado nuestro descubrimiento discretamente, para seguirluego en la misma dirección de antes y en esa senda tan transitada, que notuvimos el valor de dejar y que ahora, más claramente que nunca, advertimosque no es sino el largo camino que lleva a la tumba.Esta declaración, extraña en sí misma, parecería señalar cierta proclividad enConrad hacia el "mal camino", pero una lectura cuidadosa nos permite comprenderel sentido profundo de dicha aseveración, la cual convoca la certeza de que todaelección conlleva riesgos, pero que el más severo, mortal para el espíritu antes quepara la carne, es soslayar la posibilidad del cambio y la apuesta moral que ellosignifica.Hijo de Apollo Korzeniowski, un nacionalista polaco, Conrad nació el año de 1857 enBerdyczew, región ucraniana de Polonia, entonces dominada por el ejército ruso.Desde finales del siglo
XVIII,
Polonia se encontraba ocupada por tres potencias quese habían repartido su territorio —Rusia, Prusia y Austria—, y desde entonces lafamilia de Conrad participó en la lucha por la liberación. Esta participación culminócon la muerte de sus padres, quienes, obligados a cumplir trabajos forzados enRusia, vivieron siete años en el exilio.
 
Bajo la custodia de un tío, Conrad pasó la infancia en Kiev, y en Cracovia laadolescencia. Después de viajar por Alemania, Suiza e Italia, abandona su tierranatal, recientemente liberada, y a los 17 años se traslada al sur de Francia dondeconoce la que sería la gran pasión de su vida, el mar; asimismo, obtiene su primertrabajo al servicio de la marina mercante francesa, embarcándose en el Mont-Blanccon destino a las Indias.Sin embargo, su colaboración con el comercio francés fue breve, cuatro añosescasos. Agobiado por las deudas, y después de un intento de suicidio, Conraddecide cambiar de aires. En 1878 inicia una carrera de 16 años en la flota deInglaterra, país cuyo idioma desconocía y del que adopta la nacionalidad en 1886.Diez años después se casará con la inglesa Jessie George.Durante su servicio marítimo, Conrad viajó a diversos países, tanto asiáticos comoafricanos, experiencia que posteriormente se reflejaría en su obra. Así, en 1890,contratado por la Sociedad Anónima Belga para el Comercio del Congo, realiza unviaje que por varias razones resulta desastroso: las dificultades padecidas le dejaronsecuelas emocionales que a lo largo de toda su vida reaparecen con frecuencia.Cuatro años después, a pesar suyo, abandona el mar y se dedica exclusivamente ala literatura.Su obra tuvo que esperar algunos años para ser aceptada por el gran público; encontraste, desde la aparición de los primeros títulos de este autor, escritores comoHenry James y H. G. Wells vieron en su narrativa la revelación de un gran escritor.Extranjero de la lengua en que escribió, Conrad es considerado uno de los másimportantes exponentes de la literatura inglesa de este siglo. Catalogarlo únicamentecomo un escritor de novelas de aventuras simplifica el valor de su obra. La aventuraen Conrad es distinta a la de los viajes acechados por los peligros de la naturaleza.Otros son, en su caso, el viaje y los peligros. La aventura es diferente porque se tratadel enfrentamiento moral del hombre no sólo con el destino, sino con su propioalbedrío. Y sin embargo, es una apuesta trágica, llevada al extremo de larepresentación sin héroes, pues los personajes de Conrad poseen dimensionescontrarias a lo heroico, en los términos arquetípicos de la tragedia y la epopeyaclásicas.Sólo el hombre "capaz de gracia", en palabras del novelista, puede superarfavorablemente la línea de sombra que preside su destino, frontera entre el bien y elmal, entre la honra y el deshonor. Los linderos entre la integridad y la cobardía guíanla trama de la mayor parte de las narraciones de este autor, siendo
Lord Jim 
(1900)el ejemplo más notable.Sin alcanzar la maestría de esta última,
El corazón de las tinieblas 
(1902) es, noobstante, una obra de singulares resonancias. Su acción se desarrolla en el Congo,lugar de recuerdos nada gratos para Conrad. El viejo marinero Marlow sirve alescritor para contar una historia inquietante (ya antes, en
Youth,
1902, y en
Lord Jim,
se había valido de este personaje para dotar de verosimilitud a la narraciónmediante el "testimonio" de un testigo).La anécdota es por demás sencilla. Marlow decide hacer realidad un sueño deinfancia: navegar por un río en medio de la selva. Después de ciertos contratiemposy gracias a algunas recomendaciones familiares, es nombrado capitán de un barco
 
que, con motivo del tráfico de marfil, debe recorrer el corazón de la jungla. Su misiónes encontrar al agente Kurtz, jefe de una estación río arriba, y preparar su regreso ala Estación Central de la Compañía.A partir de la primera mención a Kurtz y hasta su encuentro, la narración de Marlow(una suerte de monólogo ocasionalmente interrumpido para intensificar el suspensode la historia) se vuelve cada vez más angustiosa y obsesiva, revelando el verdaderosentido de la obra: el enfrentamiento de Marlow, un hombre "civilizado", ante un serde extraordinarias cualidades sumido en la locura, producto de su estancia en laselva."Con ese hombre no se habla, se le escucha", señala algún adepto del agente; Kurtz"era una voz", dice a su vez Marlow, y esa sentencia pone de manifiesto una certeza:el poder devastador de la palabra, su capacidad para transformar vidas y espíritus.La reflexión sobre la naturaleza moldeable del hombre en circunstancias extremas,surge en Conrad a manera de aviso: "¿Cómo poder imaginar entonces a quédeterminada región de los primeros siglos pueden conducir los pies de un hombrelibre en el camino de la soledad, de la soledad extrema...?"Esa región, nombrable sólo mediante la invocación a "los poderes de las tinieblas",forma parte de una crítica que no únicamente involucra al desdichado Kurtz y suinsaciable deseo de poder y riqueza, sino que alude también a los horrores de lacolonización, en cualquiera de sus formas o épocas. Al igual que Marlow,atestiguamos cómo los conquistadores, en nombre de la civilización, llegan incluso aser más salvajes e inhumanos que los propios nativos.No es gratuita la aparición, en reiteradas ocasiones, de la palabra ominoso. Quizásea la que define mejor las circunstancias y ambiente en que se desarrolla esteencuentro. El juego de luces impuesto por Conrad a una historia cuya tensión semantiene de principio a fin, contribuye de manera decisiva al carácter simbólico delrelato: el corazón de las tinieblas es el corazón del hombre.
Malva Flores 
 
I
El Nellie, un bergantín de considerable tonelaje, se inclinó hacia el ancla sin una solavibración de las velas y permaneció inmóvil. El flujo de la marea había terminado,casi no soplaba viento y, como había que seguir río abajo, lo único que quedaba porhacer era detenerse y esperar el cambio de la marea.El estuario del Támesis se prolongaba frente a nosotros como el comienzo de uninterminable camino de agua. A lo lejos el cielo y el mar se unían sin ningunainterferencia, y en el espacio luminoso las velas curtidas de los navíos que subíancon la marea parecían racimos encendidos de lonas agudamente triangulares, en losque resplandecían las botavaras barnizadas. La bruma que se extendía por lasorillas del río se deslizaba hacia el mar y allí se desvanecía suavemente. Laoscuridad se cernía sobre Gravesend, y más lejos aún, parecía condensarse en unalúgubre capa que envolvía la ciudad más grande y poderosa del universo.
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