Ríos de Tinta Ríos de Tinta Ríos de Tinta Ríos de Tinta
Nº 1 Abril de 2.007
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PRESENTACIÓN DEL DIRECTOR
Hace poco en una columna de un periódico manifestaba su autor, un señor de avanzada edad, su pesa-dumbre por la impotencia del querer y no poder. Se refería a la lectura. Años antes de su jubilación pensabacómo ocuparía su tiempo libre, y la primera idea que le surgía era la de leer, cuanto más mejor. Ya jubiladodispondría del tiempo de lectura que el trajín cotidiano le robaba.Pero ¡ay! , la vida es cruel y a este señor la crueldad se le manifestó con graves problemas de visión, podíaleer, pero breves espacios de tiempo. Sirva lo anterior de reflexión, algo debe tener la lectura que atrapa aquien la práctica. Está claro que es vital para la formación académica pero también para la humana y ade-más, a veces (muchas si se buscan los textos adecuados), resulta placentera.Hay dos épocas en la vida donde el “trajín” al que aludía el columnista suele encontrarse menguado: cuandose está en el periodo de estudiante y cuando se está jubilado. Como en el último se corren riesgos hay queaprovechar el primero y actualmente no se hace. Mi generación, la de los padres de los actuales alumnos,seguro que leíamos más. Recuerdo mis años de estudiante, sobre todo durante las vacaciones, cómo alprincipio devoraba libros de aventuras y después novelas más serias. Y mi recuerdo es muy grato, disfrutabay por supuesto, aprendía.El tiempo antaño dedicado a lectura es parte del que hoy mantienen los jóvenes inmersos en la invasión au-diovisual electrónica, tan absorbente como, la mayoría de las veces, vacía de valores formativos. Dormir,clases, actividades extraescolares más televisión, videojuegos, “messenger”, etc.; ni queda tiempo, ni el es-píritu está preparado para leer.Las autoridades educativas y los docentes sabemos que parte del tan traído y llevado fracaso escolar sedebe al poco hábito de lectura. Ésta es la principal vía de aprendizaje académico y si no se domina -entiéndase: comprensión de textos de cierto nivel artístico, científico o técnico, riqueza léxica y ortografíaadecuada-, malamente podremos salir del atolladero en que se encuentra la enseñanza. Un alumno pocodispuesto a leer poco podrá desarrollar su potencial académico.Desde arriba proponen pruebas de diagnóstico de capacidad lingüística, ya realizadas este año y el desarro-llo de un Plan de Lectura y Biblioteca; bienvenidos sean, serán más o menos efectivos, pero es evidente quedenotan preocupación por un problema. Desde abajo, padres y docentes, también tenemos que arrimar elhombro; es difícil, pero hay que enganchar a los jóvenes con la lectura. Debemos animarlos a que lean. Yparte de la receta es predicar con el ejemplo: si tan grato es, que nos vean disfrutar a los adultos.Además de los libros podemos encontrar buena lectura en la publicaciones periódicas que no por efímerasson de desmerecer. Periódicos, suplementos y revistas están llenos de artículos interesantes relativos a losmás diversos temas. Hoy día hay mucho y bueno donde escoger, además suele estar al alcance de nuestrasmanos, sólo hay que vencer la pereza lectora.Es en este ámbito donde queremos poner un grano de arena. Gracias a la idea y el interés de los Departa-mentos de Filosofía, Lengua y Literatura e Informática, este modesto ejemplar está en sus manos. Hemosconseguido que algunos de nuestros alumnos escriban un artículo y si además conseguimos que esta publi-cación sea leída por muchos jóvenes, mejor que mejor. Como es propio en este tipo de publicaciones el con-tenido es muy diverso, diversidad que debe servir tanto para el acercamiento entre los distintos sectores denuestra comunidad educativa como para dar a conocer la vida y el sentir de nuestro Centro.Surgimos con carácter anual y en la certeza de que la experiencia será grata para todos, reciban un cordialsaludo y hasta el próximo número.
Antonio Servián Ruiz Director del IES “Francisco de los Ríos”
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