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Textos sobre la educación en familia. Opus Dei.

Textos sobre la educación en familia. Opus Dei.

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Published by César Reyes
Presentación
SOBRE EDUCACIÓN Y FAMILIA:
A MODO DE PREÁMBULO
Hace más de cuatro años surgió la idea de preparar algunos artículos en torno a la
temática de la familia y la educación. ¿Qué entendemos por persona o por familia? Son
conceptos básicos que propiamente no se pueden definir, pues los poseemos de modo
espontáneo. Todos sabemos lo que es una familia, ya que en general hemos nacido en su
seno; y hemos aprendido lo que es una persona mirándonos en otras, siendo educados, y
también educándonos, porque cualquier aprendizaje es tamizado por la libertad personal.
Y, sin embargo, en torno a ambas realidades –la persona y la familia– se ha generado una
alta cota de confusión.
Como afirmaba recientemente el Santo Padre Francisco, “la familia atraviesa una
crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales”1. También su
predecesor, Benedicto XVI, puso de relieve la crisis en que se encuentra sumergida la
educación. En muchos casos se aprecia la falta de motivación en profesores y alumnos, el
deterioro de la corrección y la disciplina, una generalizada falta de exigencia en la
trasmisión de conocimientos y de valores comunes.
Con estos artículos, que ahora se publican como libro, no hemos pretendido otra cosa
que afianzar algunos aspectos que nos han parecido imprescindibles en la conformación
de la persona y de la primera relación que la caracteriza: la familia.
“La familia –afirma Papa Francisco– es el lugar donde se aprende a convivir en la
diferencia y a pertenecer a otros, y donde los padres transmiten la fe a sus hijos”2. En
muchos sentidos, cada mujer y cada hombre son lo que son por su familia, y crecen en y
con su familia; y a esto –al crecer como persona–, desde hace muchos siglos, se ha
llamado educación, paideia. Algo que no podemos confundir simplemente con la
instrucción, por muy valiosa o productiva o eficaz que sea; o con la mera enseñanza,
entendida como la transferencia de conocimientos. Educar es otra cosa: consiste sobre
todo en la transmisión de un estilo de vida. Es dar lo que uno es, mucho más que enseñar
o instruir, aunque sin dejar de intentar esto último.
Estas ideas de fondo han matizado también el punto de vista o el aspecto que hemos
elegido para orientar la mayoría de los artículos. De un modo o de otro, la consideración
clásica de los temas expuestos ha teñido su enfoque. Por eso, la atención a la importancia
de la virtud en la educación ha estado presente desde el principio, ya sea de modo directo
o en oblicuo. Hemos querido presentarlos de un modo “propositivo”, con ánimo abierto,
de modo que pueda ayudar a padres y educadores a “volver a pensar sobre” esa
maravillosa tarea que implica a la persona entera, en una relación bidireccional ya que
nadie ha de dejar de aprender.
Pensar la educación. Sobre esto versa el libro. Quizá este prólogo ha sido necesario
para que cada lectora o lector esté advertido acerca de la perspectiva sobre la que ha de
incidir. Se trata de un libro caleidoscópico por temática y autores, que no pretende dar
soluciones, sino suscitar en cada uno el deseo de mejora, de búsqueda del bien, allí donde
se encuentra la verdadera realización de la persona, su felicidad, que dirían los clásicos.
Porque la persona ha de ser pensada como sujeto de crecimiento, y esto es la educación:
ayudar a crecer. Algo que paradójicamente solo es posible desde afuera, en la relación
entre un tú y un nosotros-vosotros, en la relación con un otro, que –como nos recordó
Benedicto XVI– es al mismo tiempo mi semejante y mi distinto. En cuestiones de
educación, el mito moderno de la autonomía o del autodesarrollo es el sueño de una
quimera. De ahí la importancia de reconocerse como hijos.
Muchas de las reflexiones que se contienen en estas páginas son deudoras de la sana y
amable pedagogía, en el mejor sentido de la palabra, de un Padre que ha sido maestro de
vida, san Josemaría Escrivá de Balaguer. Su experiencia espiritual y la ins
Presentación
SOBRE EDUCACIÓN Y FAMILIA:
A MODO DE PREÁMBULO
Hace más de cuatro años surgió la idea de preparar algunos artículos en torno a la
temática de la familia y la educación. ¿Qué entendemos por persona o por familia? Son
conceptos básicos que propiamente no se pueden definir, pues los poseemos de modo
espontáneo. Todos sabemos lo que es una familia, ya que en general hemos nacido en su
seno; y hemos aprendido lo que es una persona mirándonos en otras, siendo educados, y
también educándonos, porque cualquier aprendizaje es tamizado por la libertad personal.
Y, sin embargo, en torno a ambas realidades –la persona y la familia– se ha generado una
alta cota de confusión.
Como afirmaba recientemente el Santo Padre Francisco, “la familia atraviesa una
crisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales”1. También su
predecesor, Benedicto XVI, puso de relieve la crisis en que se encuentra sumergida la
educación. En muchos casos se aprecia la falta de motivación en profesores y alumnos, el
deterioro de la corrección y la disciplina, una generalizada falta de exigencia en la
trasmisión de conocimientos y de valores comunes.
Con estos artículos, que ahora se publican como libro, no hemos pretendido otra cosa
que afianzar algunos aspectos que nos han parecido imprescindibles en la conformación
de la persona y de la primera relación que la caracteriza: la familia.
“La familia –afirma Papa Francisco– es el lugar donde se aprende a convivir en la
diferencia y a pertenecer a otros, y donde los padres transmiten la fe a sus hijos”2. En
muchos sentidos, cada mujer y cada hombre son lo que son por su familia, y crecen en y
con su familia; y a esto –al crecer como persona–, desde hace muchos siglos, se ha
llamado educación, paideia. Algo que no podemos confundir simplemente con la
instrucción, por muy valiosa o productiva o eficaz que sea; o con la mera enseñanza,
entendida como la transferencia de conocimientos. Educar es otra cosa: consiste sobre
todo en la transmisión de un estilo de vida. Es dar lo que uno es, mucho más que enseñar
o instruir, aunque sin dejar de intentar esto último.
Estas ideas de fondo han matizado también el punto de vista o el aspecto que hemos
elegido para orientar la mayoría de los artículos. De un modo o de otro, la consideración
clásica de los temas expuestos ha teñido su enfoque. Por eso, la atención a la importancia
de la virtud en la educación ha estado presente desde el principio, ya sea de modo directo
o en oblicuo. Hemos querido presentarlos de un modo “propositivo”, con ánimo abierto,
de modo que pueda ayudar a padres y educadores a “volver a pensar sobre” esa
maravillosa tarea que implica a la persona entera, en una relación bidireccional ya que
nadie ha de dejar de aprender.
Pensar la educación. Sobre esto versa el libro. Quizá este prólogo ha sido necesario
para que cada lectora o lector esté advertido acerca de la perspectiva sobre la que ha de
incidir. Se trata de un libro caleidoscópico por temática y autores, que no pretende dar
soluciones, sino suscitar en cada uno el deseo de mejora, de búsqueda del bien, allí donde
se encuentra la verdadera realización de la persona, su felicidad, que dirían los clásicos.
Porque la persona ha de ser pensada como sujeto de crecimiento, y esto es la educación:
ayudar a crecer. Algo que paradójicamente solo es posible desde afuera, en la relación
entre un tú y un nosotros-vosotros, en la relación con un otro, que –como nos recordó
Benedicto XVI– es al mismo tiempo mi semejante y mi distinto. En cuestiones de
educación, el mito moderno de la autonomía o del autodesarrollo es el sueño de una
quimera. De ahí la importancia de reconocerse como hijos.
Muchas de las reflexiones que se contienen en estas páginas son deudoras de la sana y
amable pedagogía, en el mejor sentido de la palabra, de un Padre que ha sido maestro de
vida, san Josemaría Escrivá de Balaguer. Su experiencia espiritual y la ins

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Published by: César Reyes on Mar 29, 2014
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10/01/2014

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Textos sobrela educaciónen familia
Versión revisada a fecha19 de febrero de 2014
 
© 2014 Oficina de Informacióndel Opus Dei
 
www.opusdei.org
 
Presentación
S
OBRE
 E
DUCACIÓN
 
 Y 
 
FAMILIA 
:
 A 
 
MODO
 
DE
 
PREÁMBULO
Hace más de cuatro años surgió la idea de preparar algunos artículos en torno a latemática de la familia y la educación. ¿Qué entendemos por persona o por familia? Sonconceptos básicos que propiamente no se pueden definir, pues los poseemos de modoespontáneo. Todos sabemos lo que es una familia, ya que en general hemos nacido en suseno; y hemos aprendido lo que es una persona mirándonos en otras, siendo educados, y también educándonos, porque cualquier aprendizaje es tamizado por la libertad personal. Y, sin embargo, en torno a ambas realidades –la persona y la familia– se ha generado unaalta cota de confusión.Como afirmaba recientemente el Santo Padre Francisco, “la familia atraviesa unacrisis cultural profunda, como todas las comunidades y vínculos sociales”
1
. También supredecesor, Benedicto XVI, puso de relieve la crisis en que se encuentra sumergida laeducación. En muchos casos se aprecia la falta de motivación en profesores y alumnos, eldeterioro de la corrección y la disciplina, una generalizada falta de exigencia en latrasmisión de conocimientos y de valores comunes.Con estos artículos, que ahora se publican como libro, no hemos pretendido otra cosaque afianzar algunos aspectos que nos han parecido imprescindibles en la conformaciónde la persona y de la primera relación que la caracteriza: la familia.“La familia –afirma Papa Francisco– es el lugar donde se aprende a convivir en ladiferencia y a pertenecer a otros, y donde los padres transmiten la fe a sus hijos”
2
. Enmuchos sentidos, cada mujer y cada hombre son lo que son por su familia, y crecen en y con su familia; y a esto –al crecer como persona–, desde hace muchos siglos, se hallamado educación,
 paideia
. Algo que no podemos confundir simplemente con lainstrucción, por muy valiosa o productiva o eficaz que sea; o con la mera enseñanza,entendida como la transferencia de conocimientos. Educar es otra cosa: consiste sobretodo en la transmisión de un estilo de vida. Es dar lo que uno es, mucho más que enseñaro instruir, aunque sin dejar de intentar esto último.

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