3derechos que a los matrimonios. Esto tornaría en desatinado y discriminatorio al proyecto.El Dr. Eduardo Sambrizzi consideró que este tipo de uniones por relación sexual(homosexual o concubinato heterosexual) excluye a otra gente, con lo que discrimina alresto de las personas al no darles los mismos beneficios a quienes conviven sin relaciónsexual (hermanos, abuelos con nietos, etc.). Además se convierte en un registro civil paralelo que inscribe matrimonios de segunda categoría. Otros países como Bélgica,Dinamarca, Suecia, Francia, etc. incluyen esas uniones civiles dentro de sus códigos.Aquí en cambio se dan super derechos a favor de esas mismas personas, lo que significa promocionar esas uniones en las que – por ejemplo – cada uno puede dejar sin efectoesa unión. ¿Qué puede tener eso de positivo? ¿No es una manera de desregular ydebilitar el matrimonio? Además, se invade la esfera del Derecho Civil, al crear unaserie de derechos que no pueden ser legislados por una Legislatura como la de BuenosAires.El Dr. César Astigueta recordó que el artículo 11 de la Constitución de la CiudadAutónoma de Buenos Aires concede “derecho a ser diferente por orientación sexual”. Y preguntó por qué son diferentes los homosexuales. ¿No se está cambiando la tolerancia por la plena aceptación social? ¿No se busca consagrar la libertad sexual al margen delas pautas legales? El proyecto tiende a dar los mismos derechos que da la Familia, perola igualdad ante la ley es para quienes están en las mismas circunstancias. No se puedeequiparar el Matrimonio con el concubinato y la unidad civil, porque además de unaforma de vivir en pareja y tener una relación afectiva, el matrimonio fructifica en hijos.Señaló por último que el hecho que dos personas decidan vivir juntas no constituye de por si un interés público, y alerta sobre el hecho de que este reconocimiento jurídicosería el primer paso para la equiparación de dichas uniones, lo que iría contra la Ley Natural y el Bien Común.
Panel Sociológico
La Dra. Patricia Ruiz Moreno de Ceballos recordó que hay que diferenciar entrela homosexualidad (fenómeno por el que alguien se siente atraído por personas de sumismo sexo) y el homosexualismo como un activismo (promoción de prácticashomosexuales, para que sean aceptadas socialmente y legalmente). Consideró que haydos feminismos, el de la igualdad con el hombre, y el de la diferencia (como lo planteaSimone de Beauvoir, al despreciar y repudiar la maternidad por considerar al hijo comoun parásito en el vientre materno que absorbe sus energías). Ante semejante planteo,consideró que la esencia de ser madre es ofrecer el cuerpo como una casa donde cobijar a otro ser humano, y que en el acto sexual la mujer no busca ser poseída sino ser habitada. El acto más trascendente de la sexualidad humana es dar la vida. El hombre lada saliendo de sí, y la mujer dentro de si misma, como hospedaje y alimento.Por su parte, el Dr. Atilio Álvarez encaró un planteo de ética social, derivada a lo político y lo social. Recordó que existe un proyecto anterior en la Cámara de Diputadosque regula el concubinato no matrimonial al margen de la sexualidad. Este proyecto, encambio, es la cristalización pública de la persona como homosexual, lo que esdiscriminatorio al exigir la exteriorización de esa conducta íntima para garantizar lo quela Constitución ya garantiza. Si el Cristianismo significó la negación de laestratificación social (como era permitir casarse sólo a los que tuviesen patrimonio),ahora se involuciona el proceso, al negar el principio de igualdad de toda unión humana.También conduce a un registro de uniones con un resultado de escándalo, que provocará
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