¿TIENEN EL MUNDO EN SUS MANOS Y NO SABEN QUEHACER CON EL?
William Bradford Huie, director de la revista “The American Mercury”,afirma que “el presidente Truman, Mac Arthur, Acheson y el secretario deDefensa, George Marshall, han dado a este país la más triste direcciónmilitar de su historia”. Acusa a Marshall y a Mac Arthur de haber instado alseñor Roosevelt a hacer a Rusia las mismas concesiones que Hiss (Alger Hiss, acusado ante la justicia norteamericana de servir a los rusos) y otrostraidores del Departamento de Estado le urgían que hiciera.Dos acusaciones que demuestran el estado actual de la dirección de la política y la guerra en Estados Unidos. Los países, como los pescados,comienzan a descomponerse por la cabeza.La incapacidad y la traición han sido siempre las causas de las derrotas.Bastaría echar una mirada a la historia militar de todos los tiempos. Laguerra es una materia difícil y su experiencia “en carne propia” es muy caray llega tarde.En la guerra no se aseguran los éxitos con una propaganda costosa,hecha a base de mentiras, de difamaciones y de calumnias. Son necesariosaciertos que sólo se acumulan a base de sabiduría y de prudencia.¿Podemos decir que esas condiciones concurren en los personajesmencionados por Bradford Huie en su artículo?; ¿indican losacontecimientos de Extremo Oriente que algo de esas condiciones se puedeencontrar en la dirección de la guerra y en la conducción de lasoperaciones? Evidentemente, las circunstancias y los hechos dan la razón aBradford Huie.China ha pasado a ser el “eje de Asia” después de la caída de Japón.Cuando Estados Unidos abandonó a su suerte a Chiang-Kai-shek, renuncióal Asia y con ello entregó a China a los comunistas. Era de esperar que conello entregara también y sucesivamente a Indochina, Indonesia y tal vezAustralia. Los que entienden algo de estas cosas supusieron que ello loharía Estados Unidos para dedicarse sólo a Europa y tener así, por lomenos, superioridad en un frente, sacrificando territorio en beneficio de laconcentración de esfuerzos y evitando la dispersión de los mismos haciateatros de guerra secundarios y remotos.En ello los rusos vieron su posibilidad de lanzarse a la conquista deCorea como primer objetivo, pero tuvieron la prudencia de hacerlo concoreanos. La sorpresa ha de haber sido grande cuando conocieron que losamericanos del Norte, que abandonaron a China, se decidían a defender aCorea. Se nos imagina este hecho como una persona que presenciaimpasible que a otra se le corte la cabeza y luego reacciona, se enoja yhasta pelea porque después de la decapitación se pretende cortarle el dedomeñique al cadáver.
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