17160 Jueves 4 mayo 2006 BOE núm. 106
El principio del esfuerzo, que resulta indispensablepara lograr una educación de calidad, debe aplicarse atodos los miembros de la comunidad educativa. Cadauno de ellos tendrá que realizar una contribución especí-fica. Las familias habrán de colaborar estrechamente ydeberán comprometerse con el trabajo cotidiano de sushijos y con la vida de los centros docentes. Los centros yel profesorado deberán esforzarse por construir entornosde aprendizaje ricos, motivadores y exigentes. Las Admi-nistraciones educativas tendrán que facilitar a todos loscomponentes de la comunidad escolar el cumplimientode sus funciones, proporcionándoles los recursos quenecesitan y reclamándoles al mismo tiempo su compro-miso y esfuerzo. La sociedad, en suma, habrá de apoyar alsistema educativo y crear un entorno favorable para laformación personal a lo largo de toda la vida. Solamenteel compromiso y el esfuerzo compartido permitirán laconsecución de objetivos tan ambiciosos.Una de las consecuencias más relevantes del princi-pio del esfuerzo compartido consiste en la necesidad dellevar a cabo una escolarización equitativa del alumnado.La Constitución española reconoció la existencia de unadoble red de centros escolares, públicos y privados, y laLey Orgánica del Derecho a la Educación dispuso un sis-tema de conciertos para conseguir una prestación efec-tiva del servicio público y social de la educación, demanera gratuita, en condiciones de igualdad y en elmarco de la programación general de la enseñanza. Esemodelo, que respeta el derecho a la educación y a la liber-tad de enseñanza, ha venido funcionando satisfactoria-mente, en líneas generales, aunque con el paso deltiempo se han manifestado nuevas necesidades. Una delas principales se refiere a la distribución equitativa delalumnado entre los distintos centros docentes.Con la ampliación de la edad de escolarización obliga-toria y el acceso a la educación de nuevos grupos estu-diantiles, las condiciones en que los centros desarrollansu tarea se han hecho más complejas. Resulta, pues,necesario atender a la diversidad del alumnado y contri-buir de manera equitativa a los nuevos retos y las dificul-tades que esa diversidad genera. Se trata, en última ins-tancia, de que todos los centros, tanto los de titularidadpública como los privados concertados, asuman su com-promiso social con la educación y realicen una escolariza-ción sin exclusiones, acentuando así el carácter comple-mentario de ambas redes escolares, aunque sin perder susingularidad. A cambio, todos los centros sostenidos confondos públicos deberán recibir los recursos materiales yhumanos necesarios para cumplir sus tareas. Para prestarel servicio público de la educación, la sociedad debedotarlos adecuadamente.El tercer principio que inspira esta Ley consiste en uncompromiso decidido con los objetivos educativos plan-teados por la Unión Europea para los próximos años. Elproceso de construcción europea está llevando a unacierta convergencia de los sistemas de educación y for-mación, que se ha traducido en el establecimiento deunos objetivos educativos comunes para este inicio delsiglo XXI.La pretensión de convertirse en la próxima década enla economía basada en el conocimiento más competitivay dinámica, capaz de lograr un crecimiento económicosostenido, acompañado de una mejora cuantitativa y cua-litativa del empleo y de una mayor cohesión social, se haplasmado en la formulación de unos objetivos educativoscomunes. A la vista de la evolución acelerada de la cienciay la tecnología y el impacto que dicha evolución tiene enel desarrollo social, es más necesario que nunca que laeducación prepare adecuadamente para vivir en la nuevasociedad del conocimiento y poder afrontar los retos quede ello se derivan.Es por ello por lo que en primer lugar, la Unión Europeay la UNESCO se han propuesto mejorar la calidad y laeficacia de los sistemas de educación y de formación, loque implica mejorar la capacitación de los docentes,desarrollar las aptitudes necesarias para la sociedad delconocimiento, garantizar el acceso de todos a las tecno-logías de la información y la comunicación, aumentar lamatriculación en los estudios científicos, técnicos y artís-ticos y aprovechar al máximo los recursos disponibles,aumentando la inversión en recursos humanos. Ensegundo lugar, se ha planteado facilitar el acceso genera-lizado a los sistemas de educación y formación, lo quesupone construir un entorno de aprendizaje abierto,hacer el aprendizaje más atractivo y promocionar la ciu-dadanía activa, la igualdad de oportunidades y la cohe-sión social. En tercer lugar, se ha marcado el objetivo deabrir estos sistemas al mundo exterior, lo que exigereforzar los lazos con la vida laboral, con la investigacióny con la sociedad en general, desarrollar el espírituemprendedor, mejorar el aprendizaje de idiomas extran- jeros, aumentar la movilidad y los intercambios y refor-zar la cooperación europea.El sistema educativo español debe acomodar susactuaciones en los próximos años a la consecución deestos objetivos compartidos con sus socios de la UniónEuropea. En algunos casos, la situación educativa espa-ñola se encuentra cercana a la fijada como objetivo parael final de esta década. En otros, sin embargo, la distanciaes notable. La participación activa de España en la UniónEuropea obliga a la mejora de los niveles educativos,hasta lograr situarlos en una posición acorde con su posi-ción en Europa, lo que exige un compromiso y un esfuerzodecidido, que también esta Ley asume.Para conseguir que estos principios se conviertan enrealidad, hay que actuar en varias direcciones comple-mentarias. En primer lugar, se debe concebir la formacióncomo un proceso permanente, que se desarrolla durantetoda la vida. Si el aprendizaje se ha concebido tradicional-mente como una tarea que corresponde sobre todo a laetapa de la niñez y la adolescencia, en la actualidad eseplanteamiento resulta claramente insuficiente. Hoy sesabe que la capacidad de aprender se mantiene a lo largode los años, aunque cambien el modo en que se aprendey la motivación para seguir formándose. También se sabeque las necesidades derivadas de los cambios económi-cos y sociales obligan a los ciudadanos a ampliar perma-nentemente su formación. En consecuencia, la atenciónhacia la educación de las personas adultas se ha vistoincrementada.Fomentar el aprendizaje a lo largo de toda la vidaimplica, ante todo, proporcionar a los jóvenes una educa-ción completa, que abarque los conocimientos y las com-petencias básicas que resultan necesarias en la sociedadactual, que les permita desarrollar los valores que sus-tentan la práctica de la ciudadanía democrática, la vidaen común y la cohesión social, que estimule en ellos yellas el deseo de seguir aprendiendo y la capacidad deaprender por sí mismos. Además, supone ofrecer posibi-lidades a las personas jóvenes y adultas de combinar elestudio y la formación con la actividad laboral o conotras actividades.Para permitir el tránsito de la formación al trabajo yviceversa, o de éstas a otras actividades, es necesarioincrementar la flexibilidad del sistema educativo. Aunqueel sistema educativo español haya ido perdiendo parte desu rigidez inicial con el paso del tiempo, no ha favorecidoen general la existencia de caminos de ida y vuelta haciael estudio y la formación. Permitir que los jóvenes queabandonaron sus estudios de manera temprana puedanretomarlos y completarlos y que las personas adultaspuedan continuar su aprendizaje a lo largo de la vidaexige concebir el sistema educativo de manera más flexi-ble. Y esa flexibilidad implica establecer conexiones entrelos distintos tipos de enseñanzas, facilitar el paso de unas
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