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EL PARANINFO Boletín de los clubes “Universidad de Guadalajara”
EL PARANINFO Boletín de los clubes “Universidad de Guadalajara”
Obteniendo una educación
Mientras atendía una cenacon invitados, me encontré involu-crado en la conversación usual,
“¿qué haces para ganarte la vi-da?”.
Dije que trabajaba en una or-ganización dedicada a mejorar lavida de otros. Mi compañero de con-versación era un maestro, que des-pués que hablamos por un rato, mepreguntó que si yo estaba interesadoen dar el mensaje de graduación. Eltema sería la educación relacionadacon las cualidades del emprendedor.Eso era algo completamente apro-piado para mí, y acepté con entu-siasmo.Luego me dio algunos pun-tos en especial. Se llevaría a cabo entres semanas – y el grupo al que es-taría hablando serían individuos re-cibiendo su certificado de preparato-ria. Luego vino el remache: los gra-duados eran prisioneros de la Co-rreccional del estado de Conneticut.Ellos eran lo peor de lo peor. Sí, yoestaría hablando a personas que hab-ían sido encarceladas de violación,de asesinato y de robo.Muy poco sabía que estaba apunto de aprender algunas cosas –cosas que nosotros como oradoressabemos, pero que a veces necesita-mos recordar.
REGLA # 1: ESCUCHE.
¿Cuántasveces se te ha dicho que escuchescuando la otra persona está hablan-do? Escuche las palabras “mensajede graduación” y empecé a pensaracerca de la compañía con quienestaría, sobre las personas famosasquienes habían dado tales discursos.¿Por qué preguntar Quién, Qué,Cuando y Dónde? Eso sería… bue-no… lo profesional por hacer. Peroyo ya había dicho, Sí, así que,¿cómo podía cambiar de parecer?
REGLA # 2: CONOCE A TU AU-DIENCIA.
El día programado deldiscurso estaba frío. Al llegar a laprisión se me informó que la mitadde los graduados no asistirían – esta-ban encerrados debido a un incidentela tarde anterior. ¿Un incidente? Sí,hubo golpes y peleas como lo vemosen la TV. Me condujeron a un audito-rio donde los oficiales, el profesoradoy los reos estaban dando vueltas. Es-tos eran los que no habían estado pe-leando. El profesorado estaba tratandode protegerme de los reos, pero sóloinicié una conversación con quienconocía.Bueno, algo muy extraño pasómientras estaba haciendo todo esto.En sus conversaciones conmigo, losreos sabían que la habían regado.Ellos estaban “haciendo tiem-po” (cumpliendo una condena), peroquerían hacer algo con su tiempo –por lo tanto, la persecución de su cer-tificado. Estaba empezando a sentirmebien de estar ahí.
REGLA # 3: INVESTIGA TUTÓPICO.
Llegó mi turno para diri-girme al grupo. Me divertí con ellos.Nos reímos. Hablé de la importanciade la educación en el futuro. Los retéa que usaran su educación para mejo-rar sus vidas y las vidas de otros, y nocometer crímenes que los trajeran a lacárcel de nuevo.En realidad mi mensaje lesllegaba, posiblemente haciendo unadiferencia. De repente, un extrañopensamiento cruzó mi mente. Pensécómo este día dio un nuevo significa-do al término “audiencia cautiva”.Luego perdí mi lugar.Lo que me trae a la…
REGLA # 4: MUÉSTRALES QUEERES HUMANO.
Los presos sabíanque había ido a un lugar donde pocagente va y empezaron a reírse de mí.Diablos, me había reído de ellos, aho-ra estábamos a mano. Y ese momentode risa me dio el tiempo suficientepara calmarme y continuar la presen-tación.
REGLA # 5: NO SE TRATA DETI.
Después del aplauso de mi discur-so, uno de los reos se dirigió a losmiembros de la clase. Empezó hablaracerca de cuán importante era este díapara él. Leyó una carta que había reci-bido de hijo pequeño. El niño le escri-bió cuán orgulloso estaba de su padrey de su logro. El estudiante empezó allorar. Los maestros estaban llorando.Asesinos, violadores estaban llorando.No pude retener mis lágrimas. Era unmomento que nunca esperé de lo perode lo peor.Cuando terminó la ceremonia,me fui directo con el hombre, estrechésu mano y le dije que gran discursoacababa de dar. Dijo que no era tanbueno como el mío. Reí y le dije queyo no me necesitaban ahí esa mañana,lo que él les había ofrecido a sus com-pañeros nunca lo pude haber ofrecido– el regalo de la emoción. Él sólo son-rió.
LA LECCIÓN MÁS GRANDE DETODAS
Los guardias, el profesorado y el di-rector me hicieron una gran alharaca.Pero fue aquel estudiante quien fue laestrella. Yo investigué mi tema, paséun tiempo con mi audiencia e hicetodas las cosas que los oradoreshacen. Sin embargo una carta de unniño pequeño a su papá hizo de aque-lla mañana algo que no olvidaré.De vez en cuando algunaperspectiva llega a nuestras vidas. Fueun día que nunca olvidaré.
Articulo aportado por:
Javier Córdova Gonzales
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