Welcome to Scribd, the world's digital library. Read, publish, and share books and documents. See more
Download
Standard view
Full view
of .
Look up keyword
Like this
6Activity
0 of .
Results for:
No results containing your search query
P. 1
Comunicado de Alcaldes Por Venezuela

Comunicado de Alcaldes Por Venezuela

Ratings: (0)|Views: 2,430|Likes:
Published by Globovisión
Comunicado de Alcaldes Por Venezuela
Comunicado de Alcaldes Por Venezuela

More info:

Categories:Types, Legal forms
Published by: Globovisión on Apr 11, 2014
Copyright:Traditional Copyright: All rights reserved

Availability:

Read on Scribd mobile: iPhone, iPad and Android.
download as DOCX, PDF, TXT or read online from Scribd
See more
See less

04/30/2014

pdf

text

original

 
 
Caracas, 11 de Abril de 2014
 
Ciudadano
Nicolás Maduro Moros
 
Presidente de la República Bolivariana de Venezuela
 
Ciudad.-
 
Nosotros, los Alcaldes firmantes, nos dirigimos a usted en nuestra condición de representantes legítimos de los Municipios a los que representamos al haber resultado electos por la mayoría de los ciudadanos en cada una de nuestras localidades en diciembre pasado, a los fines de exponer lo siguiente:
 
La división político territorial que establece la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela establece a los municipios como las unidades políticas primarias, con personalidad jurídica y autonomía, cuyo gobierno corresponde a los alcaldes electos.
 
La Ley Orgánica del Poder Público Municipal determina en su artículo 87
 –
último párrafo- las causales taxativas para calificar las faltas absolutas de un alcalde, a saber: la muerte, la renuncia, la incapacidad física o mental permanente, por condena mediante sentencia judicial firme o por revocatoria de su mandato.
 
Para producir una sentencia condenatoria deben respetarse durante el proceso judicial todos los derechos y garantías constitucionales, en específico, el debido proceso, el derecho a la defensa, el derecho al juez natural y el derecho a la doble instancia. Dos alcaldes en ejercicio han sido inconstitucionalmente juzgados, detenidos y destituidos violándoseles a ambos todos sus derechos constitucionales. Muchos otros alcaldes estamos siendo sometidos a procesos  judiciales que podrían culminar con decisiones del mismo tenor.
 
 
CASOS DE LOS ALCALDES VICENZO (ENZO) SCARANO y DANIEL CEBALLOS
 
Hasta los novedosos y nada garantistas procedimientos judiciales aplicados por la Sala Constitucional a los alcaldes Enzo Scarano (San Diego, Carabobo) y Daniel Ceballos (San Cristóbal, Táchira), en los que los declaró incursos en el delito de desacato, ordenó su encarcelamiento y destitución de sus cargos como pena accesoria, había sido criterio invariable de esa misma sala del TSJ el siguiente:
"en relación con el desacato, ha salado este alto tribunal que dado el carácter delictual del mismo, la calificación que de este delito se haga le compete al tribunal penal, en el contexto del debido proceso con la garantía del derecho a la defensa"
(Caso Aracelys Urdaneta, 31 de mayo de 2001, validando jurisprudencia reiterada desde el 7 de noviembre de 1995, caso Rafael Rivas Ostos).
 
Las sentencias contra los alcaldes echaron por tierra 19 años de  jurisprudencia pacífica y reiterada de la máxima instancia judicial del país, de los cuales 12 corresponden a decisiones de la misma Sala Constitucional. En ellas, la Sala Constitucional se convirtió por primera vez en juez penal y, mediante juicio sumario, evaluó alegatos, en un mismo acto permitió la promoción, admisión y evacuación de pruebas y produjo decisiones condenatorias sin derecho a ser revisadas en ninguna otra instancia.
 
Con esta actuación se violentó el principio constitucional de ser juzgado por el juez natural. Sólo un juez penal puede conocer de la comisión de supuestos delitos penales. El desacato es un delito. La Sala Constitucional no tiene competencia en materia penal. También se violó el derecho constitucional al debido proceso. Nuestra legislación no admite juicios penales sumarios para la determinación de la comisión de un delito. El proceso penal, que ha debido ser el que conforme a la  jurisprudencia reiterada del propio TSJ se debía aplicar, está concebido mediante una serie de etapas preclusivas según las cuales el demandado debe tener derecho a conocer con exactitud de qué se le acusa, cuáles son las pruebas que sustentan tal acusación, derecho a oponerse y a alegar en contrario, derecho a controlar la promoción y admisión de esas pruebas y derecho a producir las pruebas que a bien tenga en su defensa. Las normas que rigen los procesos judiciales son de orden público. Así, ni las partes ni los  jueces pueden subvertir su estricto cumplimiento sin menoscabar derechos fundamentales. Los alcaldes fueron citados a audiencias orales para defenderse de hechos que no les fueron especificados por la Sala Constitucional (no en acciones penales si no en recursos de protección de derechos colectivos, en los cuales la Sala Constitucional produjo medidas cautelares de amparo de esos derechos colectivos) y, violando la presunción de inocencia constitucional, se les invirtió la carga probatoria (conforme a la cual quien alega un hecho debe probarlo). La presunción asumida por la Sala Constitucional consistió en
 
señalar que ellos había desacatado la medida cautelar de amparo dictadas en su contra.
 
La Sala Constitucional, en auto que los convocó a dichas audiencias, dio por probados los presuntos desacatos a sus mandamientos de amparo actuando por presuntas informaciones de prensa que en su dicho constituyeron hechos notorios comunicacionales, que no requerían mayor probanza. Con esa presunción los citó para que se "defendieran" de hechos que ya la propia sala daba por probados. No respetó las etapas preclusivas y de orden público referidas al derecho penal y, en esa misma audiencia, produjo fallos condenatorios señalándolos como culpables del delito de desacato, ordenando su encarcelamiento y, como pena accesoria, su destitución.
 
Esta decisión fue comunicada oralmente al finalizar ambas audiencias y ejecutada de inmediato. Sólo días después la Sala publicó el texto de la decisión referida al alcalde Scarano y, a esta fecha, aún no ha publicado el fallo referido al alcalde Ceballos. En la sentencia publicada señala que cambia su criterio jurisprudencial pacífico y reiterado conforma al cual el desacato ha dejado de ser un delito, lo denomina ahora una falta, y además declara su competencia para declararlo e imponer la pena. Entonces cabe señalar que si el desacato ahora es una falta y no un delito, cuya pena la constituye un arresto y no prisión, resulta totalmente desproporcionada la pena accesoria a una falta acordada por los magistrados mediante la cual declararon la destitución de ambos alcaldes de sus cargos de elección popular, en contra de la voluntad mayoritaria de los ciudadanos de los municipios que gobiernan.
 
En otro orden de ideas, constituye un principio fundamental del derecho la necesaria existencia de la doble instancia para garantizar a quien se sienta inconforme con un fallo por considerar que la materia de fondo debatida no fue decida conforme a derecho o porque considere que el mismo ha violentado derechos fundamentales, pueda obtener la revisión de esa decisión por otro  juez que reestablezca sus derechos vulnerados. Al convertirse la Sala Constitucional en juez penal y decidir como tal el delito de desacato, su decisión no puede ser revisada por ningún otro juez del país, pues sus decisiones no son apelables o revisables en ninguna otra instancia. Señala la sala en la sentencia del alcalde Scarano que, en efecto, el principio de la doble instancia no se aplica por vía de excepción en este caso, por cuanto sus decisiones no tienen apelación. La Convención Americana de Derechos Humanos, que conforme a nuestra Constitución es ley de la República, establece que
toda restricción al ejercicio de los derechos políticos debe estar basada en una condena, por juez competente, en proceso penal (Art.23.1)
. La Sala Constitucional suprimió a ambos alcaldes el ejercicio de sus derechos políticos al destituirlos de sus cargos como pena accesoria a la condenatoria de una falta (de desacato), sin ser juez penal ni tener competencia para ello como lo exige la prenombrada Convención.
 

You're Reading a Free Preview

Download
scribd
/*********** DO NOT ALTER ANYTHING BELOW THIS LINE ! ************/ var s_code=s.t();if(s_code)document.write(s_code)//-->