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ELECCIONES URUGUAY 2004: DESCIFRANDO EL CAMBIO
votantes de izquierda que entre los viejos y, elecci
ó
n tras elecci
ó
n, un n
ú
mero importante de j
ó
venes se incorpora al electorado sustituyendo un contingente de personas mayores fallecidas,es inevitable que la izquierda crezca elecci
ó
n tras elecci
ó
n.Sin embargo, este modelo demogr
á
fico es apenas una descripci
ó
n del proceso. El fundamentodel incremento del caudal electoral de los partidos
“
desafiantes
”
deber
í
a buscarse en un estadode inconformidad de largo aliento de la opini
ó
n p
ú
blica uruguaya, que podr
í
a haberse iniciado amediados de los a
ñ
os cincuenta en ocasi
ó
n del comienzo de la crisis del modelo de desarrollobasado en la sustituci
ó
n de importaciones. A partir de ese momento la noci
ó
n de un pa
í
s en crisisy en constante deterioro ha pasado a constituirse en un rasgo idiosincr
á
sico de la cultura urugua-ya que Luna (2002) denomina
“
pesimismo estructural
”
. Esta caracter
í
stica se ha manifestado enel triunfo de un partido o fracci
ó
n diferente elecci
ó
n tras elecci
ó
n, pr
á
cticamente sin excepcionesdesde 1958 hasta 1999.El sistem
á
tico crecimiento electoral de la izquierda pol
í
tica est
á
relacionado con su capacidad decapitalizar electoralmente esa cr
ó
nica disconformidad de los uruguayos. Sin embargo, esta capa-cidad de captaci
ó
n electoral no es sociopol
í
ticamente neutra, sino que muestra ciertos recorridosespec
í
ficos con relaci
ó
n a diversas variables. Como rasgos caracter
í
sticos de largo plazo, laizquierda ha reunido a un electorado m
á
s joven, mejor educado y m
á
s urbano, es decir un electo-rado
“
moderno
”
en t
é
rminos de Moreira (2000). No obstante, su permanente expansi
ó
n ha llevadonaturalmente a diluir esos sesgos.Pero en definitiva, el
é
xito electoral de la izquierda en Uruguay deriva de su capacidad de acercar-se a las preferencias de la mayor
í
a de la poblaci
ó
n. De mostrarse permanentemente como unaopci
ó
n
“
a la mano
”
de los desilusionados votantes uruguayos. Las preferencias ideol
ó
gicas de losuruguayos han permanecido relativamente estables desde que existen mediciones (Canzani, 2000).Si la gente se gu
í
a para votar por sus percepciones ideol
ó
gicas y el contingente de izquierdistasno se ha incrementado significativamente, la
ú
nica explicaci
ó
n plausible del crecimiento electoraldel FA en t
é
rminos ideol
ó
gicos es que la izquierda pol
í
tica se ha venido trasladando progresiva-mente hacia el centro del espectro, cuesti
ó
n que, por otra parte, es consensuadamente aceptadapor los especialistas
2
.
III. LA DESASTROSA CA
Í
DA DEL PARTIDO COLORADO
Como puede apreciarse en la figura 2, la volatilidad en las elecciones uruguayas siempre fuesignificativamente menor a la ocurrida en esta
ú
ltima elecci
ó
n y su promedio hasta 1999 era dealgo m
á
s de 10 puntos porcentuales, lo que ubicaba a nuestro pa
í
s en un rango de muy bajavolatilidad en t
é
rminos comparados con la regi
ó
n.
2
Una excelente descripci
ó
n de la evoluci
ó
n ideol
ó
gica y program
á
tica de la izquierda puede encontrarse en Garc
é
y Yaff
é
(2004).
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