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Historia Universal I Unidad III Las Revoluciones Atlántica

Historia Universal I Unidad III Las Revoluciones Atlántica

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UNIDAD III La Primera Globalización Capitalista. Las Revoluciones Burguesas (Siglos XVI-XVIII). Tema 3: Las Revoluciones Burguesas Historia Universal Moderna y Contemporánea. Profr. Seppe De Vreesse Pieter
UNIDAD III La Primera Globalización Capitalista. Las Revoluciones Burguesas (Siglos XVI-XVIII). Tema 3: Las Revoluciones Burguesas Historia Universal Moderna y Contemporánea. Profr. Seppe De Vreesse Pieter

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UNIDAD III: LA PRIMERA GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA. LASREVOLUCIONES BURGUESAS (SIGLOS XVI-XVIII)
TEMA 3: LAS REVOLUCIONES BURGUESAS 
Profr. Seppe De Vreesse Pieters 
 
¿Por qué estudiamos el tema?
Las formas de gobierno han ido cambiando a lo largo del tiempo. Por lo general, el cambiosuele ser muy lento, se produce mediante reformas sucesivas y es casi imperceptible paralas personas de una época. En otras ocasiones el cambio es rápido, incluso violento, ysupone una transformación radical del sistema. Entonces se dice que se produce una
revolución política 
.Entre 1770 y 1848, el mundo occidental sufrió sucesivas oleadas revolucionarias. Losprimeros movimientos políticos se produjeron en el último cuarto del siglo XVIII, en dosescenarios muy alejados entre sí: Estados Unidos y Francia.Las ideas que alimentaron todas estas revoluciones fueron las mismas, pero cada procesotuvo sus peculiaridades. En el caso americano, se trataba de un conjunto de colonias conunas estructuras económicas y sociales nuevas y con una población muy apegada a ladefensa de sus libertades, que acabó por configurar su propia historia prescindiendo de lametrópoli. En Francia, la lucha se dirigió a cambiar las estructuras tradicionales del AntiguoRégimen.
I. La Independencia de las Trece Colonias
Decenas de miles europeos emigraron a América en los siglos XVII y XVIII con la esperanzade hallar una vida mejor en el Nuevo Mundo. Unos emprendieron aquel viaje largo ypeligroso por motivos económicos; para otros, lo determinante fueron sus ideas políticas;muchos dejaron su patria porque eran perseguidos o postergados por su fe, como los«padres peregrinos» puritanos llegados dé Inglaterra a las costas norteamericanas ya en1620. La colonización de la región fue un proceso duro, ya que los ingleses no encontraronpoblaciones compactas, bien organizadas. Los inmigrantes construyeron aldeas, talaronbosques y labraron la tierra para convertirla en campos de cultivo. Pero los habitantesoriginarios del país no contemplaron inactivos todo aquello. A menudo se produjeron duroscombates porque los europeos no respetaban los derechos de los indios. Fueron pocos loslugares donde los colonos intentaron entenderse con los indígenas y llegar con ellos aarreglos pacíficos. Una característica común a los colonos europeos fue su vinculaciónpolítica con sus países de origen.
 
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Es estima que las Trece Colonias estaban habitadas por 1.300.000 personas. Las diferenciasentre la población no eran estamentales, como en Europa, sino raciales. La población blancaconformaba el grupo dominante, y entre ellos las diferencias de riqueza no eran tan grandescomo en la sociedad europea. Frente a la población blanca, las 350.000 personas de razanegra eran esclavos, dedicados a trabajar las extensas plantaciones agrícolas del sur. Losindios nativos eran considerados enemigos y estaban excluidos de la sociedad colonial.En las colonias del norte, denominadasterritorios repoblados, los inmigrantes vivíansobre todo de la agricultura y la artesanía, lapesca y la construcción naval. La vidaeclesiástica, política, económica y culturalestuvo marcada por la huella de los puritanos.En aquellas regiones, donde hubo que levantarcolonias y aldeas de la nada, la doctrinacalvinista supuso una especial ventaja: lalaboriosidad unida a la austeridad tuvo comoresultado un auge rápido. Los pueblos setransformaron en ciudades, y en 1636 se fundóya el primer centro docente superior: launiversidad de Harvard en Cambridge(Massachussets).El sur se desarrolló de maneradistinta que el norte. Allí se plantó sobre todo arroz, tabaco, caña de azúcar y, más tarde,también algodón en grandes superficies. En aquellas plantaciones encontró empleo muchagente, pero era un trabajo mal pagado. Donde no había suficiente mano de obra, los dueñosde las plantaciones hicieron traer gente de África, esclavos vinculados de por vida a lasplantaciones y sometidos a la autoridad de sus señores con sus hijos y los hijos de sus hijos.De ese modo no tardó en generarse en el sur una diferencia entre pobres y ricos mucho másacusada que en el norte. El desarrollo cultural y la vida intelectual fueron también distintos ymenos avanzados. Las diferencias entre los Estados norteños y sureños entrañaron desde elprincipio para el país motivos de disputa que desembocarían más tarde en una guerra civil.
El germen del descontento colonial 
Antes de que la
guerra anglofrancesa 
concluyera con la
Paz de París en 1763 
, los colonosamericanos habían disfrutado de unos cien años de «abandono saludable». Pese a sersúbditos del Imperio Británico y contar con, gobernadores designados por la corona, en lapráctica los pobladores de Norteamérica tenían
una larga tradición de autogobierno 
. Además,muchas leyes inglesas, que de haberse aplicado habrían obstaculizado la prosperidad de lascolonias, se pasaban por alto.
 
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Sin embargo, a partir de 1763, con un territorio ampliado que administrar y unenorme déficit presupuestario, Gran Bretaña decidió retomar un mayor control delas colonias, en las que vio una fuente potencial de ingresos con los que saldarsus deudas. Las colonias habían colaborado con Inglaterra en la guerra de losSiete Años contra Francia (1748-1756), y en lugar de ser recompensadas secrearon nuevos impuestosEn 1763, promulgó la Ley de Proclamación, que demarcaba la frontera occidentalde su territorio y prohibía establecer asentamientos más allá de los Apalaches. Yaunque supervisar el acatamiento de esta ley era imposible, aquel movimientocontrarió a muchos colonos que esperaban que la victoria en la Guerra Anglofrancesaconllevara una ampliación hacia el oeste. En el transcurso del siguiente decenio, esta afrontainicial estuvo seguida por la aprobación de medidas que engendraron un resentimiento cadavez mayor hacia Gran Bretaña. Entre ellas figuraba, por ejemplo, una regulación más estrictade los impuestos comerciales existentes o la introducción de nuevos deberes.La primera revisión de los impuestos se materializó en la Ley del Azúcar aprobada en 1764,cuyo objetivo era mejorar la regulación de la Ley de la Melaza de 1733 para poder competircon los comerciantes franceses y evitar el contrabando. Pero esta ley regulaba también otrosproductos, como el café, algunos vinos y los tejidos estampados, así como las exportacionesde madera e hierro, y en consecuencia desbarataba la economía colonial. Los colonos senegaron a acatarla, alegando que no estaban representados en el Parlamento británico.Además, temían que el gobierno británico intentara ampliar su poder recaudador. Y eso hizo.Apenas un año después aprobó la Ley del Timbre, que establecía que cualquier documentoformal escrito o impreso, incluidos los documentos legales, los anuncios, los periódicos, lospanfletos e incluso los naipes, debía emitirse en papel timbrado, es decir, gravadoimpositivamente. En un intento por frenar el descontento entre los colonos, la recaudación deesta ley se destinó a la defensa de las colonias. Días después se aprobó la Ley delAlojamiento, que obligaba a los colonos a proveer hospedaje y avituallamiento a las tropasbritánicas,Frente a estas leyes, los norteamericanos atestiguaron que habían destinado dinero, manode obra y provisiones a su propia defensa durante la Anglofrancesa y que ya no corríanningún riesgo grave de ataque. Así, la presencia militar británica continuada se aceptó cadavez con mayor recelo y acabó por extenderse la convicción de que los soldados únicamenteestaban destacados en las colonias para hacer cumplir la Ley del Timbre y suprimir losderechos y las libertades de los colonos, en lugar de velar por su protección.

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