pero el jefe me dijo “Ahí van tus cinco mil”, y me regaló la cerveza que se habíaquedado sin anilla. No me quedaban fuerzas para protestar así que me callé, cogí la biciy me fui a la playa, deje la cerveza en la arena y me morí en la toalla.Pijoski apareció al rato.-Chaval, que se te va a calentar la
Nuremberg
.Joder. Hasta ahora no había reparado en la marca. Parece que cuando se manejan lascosas de cerca se le pasan a uno ciertos aspectos superficiales.-Ahora
vienen
con una anilla, ¿no? Dicen que te puede tocar un reproductor de DVD.-No, no
vienen
con ellas, lo cierto es que hay que ponérselas. Creo que de DVD nada,de cada mil cervezas novecientas no tienen premio, cincuenta tienen cerveza gratis,cuarenta y ocho rascas a ver si te toca una gorra, y una tiene un Chipiklander. La quesobra siempre se la regalan a algún gilipollas.-Hala chaval, que control, ¿no? ¿Estás estudiando marketing?Era un buen tío, es sólo que no tenia ni idea de dónde salían las cosas ni de lo quecostaban. Para él los coches nuevos
venían
con aire acondicionado, no se lo instalabanindividuos de manos callosas y grasientas en alguna oscura cadena de producción. Paraél los billetes de cinco mil venían con la cartera, no significaban cien cajas de cerveza bajo el abrasador sol de Agosto un sábado al mediodía.
La Nuremberg ahora venía conanilla
. Para él las cosas nacían en los escaparates. Él siempre solía hablar de todo con lamisma ligereza. No sabía lo que pesaba una caja de cerveza.-¿Sabes? El último año de carrera lo hago en Londres, y salgo licenciado y con Master en Dirección de Empresas -me contó.-¿Y luego qué vas a hacer?-Pues buscar un puesto de director…Así de fácil. Desde niño me había resultado intrigante el concepto de director.Recordaba haber ido con mis padres a algún concierto clásico. Unos doscientos tíossudaban la gota gorda con sus violines, sus contrabajos, sus trombones, y luego un tíode pie, sonriente con su traje impoluto, meneaba un palo. No entendía que clase deinstrumento era ése. Una vez le pregunté a mi padre:-Papá, ¿el palo suena como la flauta?-El palo no suena, hijo. Se llama
batuta
y es para dirigir. Indica a los demás lo quetienen que hacer -me contestó.Yo no podía entenderlo. A mí me parecía que los demás estaban pendientes cada uno desus papeles. ¿Y qué pasaba si al del palo le daba un yuyu y se caía al suelo? Intentabaimaginarme a los músicos de pronto mirándose unos a otros confusos, preocupados, sinsaber muy bien qué hacer, sufriendo la ausencia del palo de dirigir. Veinte años después
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Real como la vida misma Las empresas estan llenas de Pijoski y cuando se juntan muchos Pijoskis hacen una bonita Crisis