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Instinto de nacionalidad. Machado de Assis

Instinto de nacionalidad. Machado de Assis

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Ensayo del escritor brasileño Machado de Assis, en el que el autor hace un balance crítico de la literatura de su país.
Ensayo del escritor brasileño Machado de Assis, en el que el autor hace un balance crítico de la literatura de su país.

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Joaquim Maria Machado de Assis
NOTICIA DE LA ACTUAL LITERATURABRASILEÑA. INSTINTO DENACIONALIDAD
(1)
 
Traducción y notas:Prof. Carlos A. Paserohttp://pasero.zxq.net
Quien examina la actual literatura brasileña reconoce enseguida,como primer trazo, cierto instinto de nacionalidad. Poesía, novela,todas las formas literarias del pensamiento buscan vestirse conlos colores del país, y es innegable que semejante preocupaciónes síntoma de vitalidad y futuro prometedor. Las tradiciones deGonçalves Dias, Pôrto Alegre e Magalhães (2) son continuadasde este modo por la generación ya formada y por la que todavíadespunta, del mismo modo que aquellos continuaron las de JoséBasílio da Gama y Santa Rita Durão (3). No es necesariopuntualizar la ventaja de este universal acuerdo. Al interrogar lavida brasileña y la naturaleza americana, prosistas y poetasencontrarán allí un rico manatial de inspiración y irán dandofisonomía propia al pensamiento nacional. Esta otraindependencia no tiene su siete de setiembre ni su campo deIpiranga (4); no se hará en un día, sino pausadamente, para salir más duradera; no será obra de una generación ni de dos; muchastrabajarán hasta conformarla del todo.Se siente ese instinto hasta en las manifestaciones de la opinión,por otra parte mal formada todavía, restringida en extremo, pocosolícita, y aún menos apasionada por estas cuestiones de poesíay literatura. Hay en ella un instinto que lleva a aplaudir principalmente las obras que traen los toques nacionales. La juventud literaria, sobre todo, hace de este punto una cuestión de
 
legítimo amor propio. No todos esos jóvenes habrán meditado lospoemas
Uruguai 
y
Caramuru 
(5) con la atención que tales obrasmerecen; pero los nombres de Basílio da Gama y de Durão soncitados y amados, como precursores de la poesía brasileña. Larazón es que ellos buscaron en torno de sí los elementos de unapoesía nueva, y dieron los primeros trazos de nuestra fisonomíaliteraria, mientras que otros, Gonzaga (6) por ejemplo, respirandosin embargo los aires de la patria, no supieron desligarse de lasataduras de la Arcadia (7) ni de los preceptos de la época. Se lesadmira el talento, pero no se les perdona el cayado y la pastora, yen esto hay más de error que de acierto.Si las condiciones de este escrito lo permitieran, no asumiría yo ladefensa del mal gusto de los poetas arcádicos ni el fatal estragoque esa escuela produjo en las literaturas portuguesa y brasileña.No me parece justa, sin embargo, la censura a nuestros poetascoloniales, contagiados de ese mal; ni igualmente justa la de nohaber trabajado para la independencia literaria, cuando laindependencia política yacía aún en el vientre del futuro, y antetodo, cuando entre la metrópolis y la colonia la historia habíacreado la homogeneidad de las tradiciones, de las costumbres yde la educación. Inclusive las obras de Basílio da Gama y deDurão quisieron ostentar cierto color local antes que tornar independiente la literatura brasileña, literatura que no existe aún,que recién ahora podrá ir alboreciendo.Una vez reconocido el instinto de nacionalidad que se manifiestaen las obras de estos últimos tiempos, convendría examinar siposeemos todas las condiciones y motivos históricos de unanacionalidad literaria; esta investigación (punto de divergenciaentre los literatos), además de superior a mis fuerzas, daría comoresultado el llevarme lejos de los límites de este escrito. Miobjetivo principal es comprobar el hecho actual; ahora bien, elhecho actual es el instinto del que hablé, el general deseo decrear una literatura más independiente.
 
La aparición de Gonçalves Dias llamó la atención de las musasbrasileñas hacia la historia y las costumbres indígenas.
OsTimbiras
,
I-Juca-Pirama
,
Tabira
(8) y otros poemas del egregiopoeta encendieron las imaginaciones; la vida de las tribus,vencidas hace mucho por la civilización, fue estudiada en lasmemorias que nos dejaron los cronistas, e interrogadas por lospoetas, extrayendo todos alguna cosa, ya un idilio, ya un cantoépico.Hubo después una especie de reacción. Comenzó a prevalecer laopinión de que toda la poesía no residía en las costumbressemibárbaras anteriores a nuestra civilización, lo que era verdad;y no tardó el concepto de que nada tenía que ver la poesía con laexistencia de la raza extinta, tan diferente de la raza triunfante, loque parece un error.Es cierto que la civilización brasileña no está ligada al elementoindígena, ni que de él recibió influjo alguno; y esto basta para no ir a buscar entre las tribus vencidas los títulos de nuestrapersonalidad literaria. Pero si eso es verdad, no es menos ciertoque todo es materia de poesía, una vez que traiga las condicionesde lo bello o los elementos de que se compone. Aquellos que,como el Sr. Varnhagen (9), niegan todo a los primeros pueblos deeste país, esos pueden lógicamente excluirlos de la poesíacontemporánea. Me parece, no obstante, que, luego de lasmemorias que a este respeto escribieron los Srs. Magalhães yGonçalves Dias, no es lícito hacer a un lado el elemento indígenade nuestra actividad intelectual. Error sería constituirlo enexclusivo patrimonio de la literatura brasileña; igual error seríaciertamente su absoluta exclusión. Las tribus indígenas, cuyosusos y costumbres João Francisco Lisboa (10) cotejaba con ellibro de Tácito y los econtraba tan semejantes a los de losantiguos germanos, desaparecieron, es verdad, de la región quepor tanto tiempo fuera suya; pero la raza dominadora que lasfrecuentó recogió informaciones preciosas y nos las transmitiócomo verdaderos elementos poéticos. La piedad, a falta de otros

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