Sólo seis meses después de la Revolución de los Claveles, el 14 deoctubre de 1974, se celebra en la ciudad de Suresnes, cercana a París, elXIII Congreso del PSOE, que va a llevar a un tal «Isidoro» hasta la cúpulade la organización. Desde el 14 de julio pasado, Franco sufre una compli-cada flebitis y se ha llegado a temer por su vida. La situación que se estácreando en la península Ibérica resulta muy preocupante para los norte-americanos, se les ha ido de las manos el asunto portugués y van a impe-dir, a toda costa, que la historia se repita en España.
Felipe González
es el joven abogado sevillano, casi desconocidoincluso para algunos de sus compañeros, que se enmascara tras el nom-bre de guerra de «
Isidoro
». Consigue suceder como secretario generaldel partido al veterano militante socialista
Rodolfo Llopis
,(1 que no reco-noce las resoluciones adoptadas en
Suresnes
. El congreso ha sido con-vocado por un grupo de jóvenes militantes desgajados de lo que, en ade-lante, se conocerá como PSOE (Histórico). En realidad,
Nicolás Redondo
era la figura menos discutida para acceder a la Secretaría General, pero elsindicalista vasco se niega a presentarse a la elección, a pesar de ser pro-puesto mayoritariamente para ocupar el cargo que está en liza.
González
y otros miembros de la nueva dirección del partido hanconseguido llegar a Francia gracias al apoyo prestado por el propio Servi-cio Central de Presidencia de Gobierno. Los oficiales del organismo deinteligencia creado por el almirante
Carrero Blanco
son los encargadosde proporcionarles los pasaportes.
«En un restaurante de la calle madri- leña de Santa Engracia,(2) hablamos con
González,
en presencia de
Enrique Múgica
, para garantizarle su viaje a Suresnes», señala el en- tonces capitán del
SECED
Manuel Fernández Monzón
.
(
3) «Otros com- pañeros se entrevistaron con
Nicolás Redondo
, y él entendió ensegui- da que debía ceder el puesto a un secretario general más joven y con otras características. Cuando
Felipe González
volvió de Francia, des- pués de haber sido elegido, un comisario de Sevilla le detuvo, creyendo que había dado un pelotazo. Se llevó una bronca tremenda y tuvo que soltarle enseguida, claro.»
Otros dos miembros relevantes del
SECED
,
Andrés Cassinello
y
JoséFaura
, mantienen una larga entrevista con
Felipe González
y con
AlfonsoGuerra
, inmediatamente después de que el clan sevillano se haga con losmandos del
PSOE
.
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