Claudia Martins se acerca para atender nuestra mesa en un café de San Diego, California. Conocí a Claudiaen Brasil, hace cuatro años. Le cuento a mis amigos la vida que lleva en los Estados Unidos: apenas siduerme tres horas, después trabaja en el café hasta la madrugada y durante el día es baby-sitter. “No sé cómo aguanta”, dijo alguien. “Existe un cuento budista sobre una tortuga”, respondió una argentina que estaba en nuestra mesa. “Estacaminaba por un pantano, sucia de barro, cuando pasó delante de un templo. Allí vio un caparazón detortuga, toda adornada de oro y piedras preciosas. “No te envidio, vieja amiga”, pensó la tortuga. “Tú estáscubierta de joyas, pero yo estoy haciendo lo que me gusta.” Buenos Aires, 7 de mayo de 2001
Del Kosmos
En 1982 decidí dejar todo y recorrer el mundo hasta encontrarle un sentido a mi vida. En estas andanzas,viví un tiempo en Holanda, donde frecuentaba el Kosmos –un local donde se reunía la gente con la que yotenía afinidad-.Cierta noche, una holandesa me preguntó cómo era Brasil.Yo comencé a hablar de nuestros problemas, de la falta de libertad (vivíamos bajo un régimen militar), de lamiseria, de las dificultades para vivir como un artista. “Pero ustedes viven en el mejor lugar de la Tierra”, dije yo. “¿Qué se siente vivir en el paraíso?” La holandesa quedó en silencio durante largo rato. Y entonces me respondió: “Es la cosa más chata del mundo. Aquí tenemos todo asegurado, no queda ningún desafío, ningunaemoción. Ojalá yo tuviera tus problemas; entonces volvería a sentirme parte de la humanidad.” Buenos Aires, 8 de mayo de 2001
De la fórmula
Estaba con mi maestro, asistiendo a una partida de ajedrez en un parque de San Diego, California. “Sería más fácil si la búsqueda espiritual tuviera fórmulas, como este juego”, comento. “¿Sabes de dónde viene la palabra fórmula”, me preguntó él, riendo. “Viene del latín ‘forma’, el recipientedonde ponemos la masa para hacer un pastel. ¿Te imaginas aprisionar a Dios, al Universo, a los ángeles, ala eternidad, todo dentro de una forma?Podemos inspirarnos en ejemplos. Pero seguir adelante imitando los pasos, la fórmula, la forma de losdemás es empobrecer la vida y matar el anhelo por la Búsqueda. El desafío es individual: puede ser másdifícil, pero es mucho más entretenido, rico e interesante.” Buenos Aires, 9 de mayo de 2001
Del famoso
Ernest Hemingway, autor del clásico
El Viejo y el Mar
, combinaba momentos de ardua actividad física conperíodos de inactividad total. Antes de sentarse a escribir las páginas de una nueva novela, pasaba horaspelando naranjas o mirando el fuego.Cierta mañana, un periodista le hizo un comentario sobre este extraño hábito: “¿No le parece que está usted perdiendo el tiempo?”, le preguntó. “Usted que es tan famoso, ¿no deberíahacer cosas más importantes?” “Estoy preparando mi alma para escribir, al igual que un pescador prepara su equipo antes de salir al mar”,respondió Hemingway. “Si no hiciera todo esto, y considerara que sólo el pez es lo que importa, jamásllegaría a conseguir nada”.Buenos Aires, 10 de mayo de 2001
De perderse
Marcelo, el marido de una productora de televisión llamada Miriam Leme, se había perdido en Los Angeles,California. Durante horas había vagado sin rumbo y –ya tarde por la noche- terminó por adentrarse en unazona poco segura.Al darse cuenta del ambiente que lo rodeaba, se puso nervioso y decidió tocar el timbre de una casa quetenía las luces encendidas.Un hombre en pijama lo atendió. Marcelo le explicó la situación y le pidió que llamara un taxi. Pero en lugarde hacerlo, el hombre se vistió, sacó su auto del garage y lo llevó hasta su hotel.En el camino, le explicó: “Hace cinco años estuve en Brasil. Cierta noche, me perdí en Sao Paulo. Nohablaba una palabra de portugués, pero un joven brasileño comprendió lo que me pasaba y me llevó hastael hotel. Hoy, Dios me ha permitido saldar esa deuda.”
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