La edición original italiana fue publicada por Sugar Editore, deMilán, con el título
Wilhelm Reich, biografía di un'idea. ©
Sugar Editore, 1970.Traducción de
SECUNDÍ
SAÑÉ
Cubierta de Jordi FornasImpresa en Lito Fisán, s. 1., J. Piquet 7, BarcelonaPrimera edición: marzo de 1974Propiedad de esta edición (incluyendo la traducción y el diseñode la cubierta): Edicions 62 s|a., Provenza 278, Barcelona-8Impreso en RIGSA, Estruch 5, BarcelonaDepósito Legal: B. 13.349 - 1974ISBN: 84-297-0979-7PrólogoIgnorado durante un cuarto de siglo, y después de haber estado de granmoda durante algunos años en los salones de vanguardia y entre los jóvenes del movimiento estudiantil, Wilhelm Reich es consideradoactualmente por muchos como irremisiblemente «superado» y debedejar otra vez camino libre a la fama mucho más extendida y duraderade los exponentes afirmados de la psicología social contemporánea ysobre todo de los dos más aclamados «integradores» del pensamientofreudiano y marxista: Erich Fromm y Herbert Marcuse.Por mi parte, como aparecerá claramente en este volumen, no hemodificado en lo más mínimo el juicio con el que, hace nueve años, al presentar al público italiano la primera antología de escritosreichianos, definía a Wilhelm Reich como «el genio más profundo yrevolucionario de nuestro tiempo». Al contrario, el profundizar en elconocimiento de su obra ha reforzado mi convicción entoncesexpresada y me ha salvado de los apresurados abandonos una vez másintentados a su costa. Antes bien, he podido comprender mejor ladinámica psicológica y la política secreta de tales abandonos a favor de otros autores aparentemente más «revolucionarios».En este libro, destinado a exponer en sus grandes líneas la obra deReich, no había el espacio material para argüir en detalle contra lausurpación tácita y la sistemática domesticación de las ideas de Reich por parte de estos autores más afortunados. Sin embargo, aquí,sumariamente y a modo de prólogo, me parece obligado indicar algunas de las apropiaciones más macroscópicas, tanto más indebidas por estar siempre seguidas de aminoraciones que, de un modo u otro,alteraban el concepto original transformándolo en más aceptable a lamentalidad conformista (o «anticonformista») dominante. Se tratará, por descontado, de indicaciones meramente ejemplificativas, que podrían ser multiplicadas cuanto se quisiera.En Karen Horney sorprende en particular la adopción de laconcepción clínica reichiana de la neurosis como esencialmente unconglomerado de síntomas. Horney (en New Ways in Psycho-analysis, pp. 152 -153; Our Inner Conflicts, pp. 11-13 y en What is a neurosis, p. 427) más aún, llega a declarar lo que Reich había ya afirmadoquince o veinte años antes, es decir, que los síntomas pueden estar totalmente ausentes en la neurosis, precisamente en cuanto es«fundamentalmente una perturbación caracterial». Es5
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