3Y también podemos hablar de la madurez en relación con el matrimonio, por loque entendemos la capacidad de establecer esos mismos vínculos dialogales, con unapersona de otro sexo y esto tanto a nivel unitivo (físico, psíquico y espiritual) comoprocreativo – educativo.Por último hacemos una aclaración que nos parece importante: la madurez esalgo dinámico. Por lo que no podemos hablar de madurez afectiva como de un estadomás allá del cual ya no puede darse una madurez mayor. No podemos entender lamadurez como un estadio terminal después del cual ya no hay un mayor nivel demadurez. La persona se está haciendo continuamente, está
madurando
sin cesar.
2
Siguiendo a Salvador C
ERVERA
3
podemos decir que la persona se muestra ante sí y ante los demás con una triple dimensión:
•
Madurez biológica:
que es la culminación de los procesos biológicos,desencadenados endógenamente y dirigidos por la especial constitucióngenética del individuo y la influencia que sobre él y sobre estos procesosejercen las circunstancias externas concretas.
•
Madurez psicológica:
que es proceso interior de perfeccionamiento personal,en el que las acciones, sentimientos y pensamientos intervienen directamenteen la configuración de nuestra propia persona. Este proceso no dependeúnicamente del paso del tiempo, sino que requiere un quehacer continuodurante toda la vida.
•
Madurez relacional:
un hombre es adulto, podemos decir, cuando está encondición de responder convenientemente a las exigencias que le plantean unacultura. Esta madurez relacional capacita al individuo para la adaptaciónefectiva en las relaciones interpersonales.El mismo autor menciona las que para él son las ocho características másimportantes de la madurez afectiva.
4
1.
Capacidad para amar y ser amado.2.
Capacidad para dominar su talante afectivo.
2
Cf J. B
ONET
A
LCÓN
,
Elementos de derecho matrimonial canónico,
Buenos Aires 2000, pág. 103.
3
Cf S. C
ERVERA
,
Madurez afectiva y madurez conyugal,
en A
A
.V
V
.,
Consentimiento matrimonial einmadurez afectiva. Actas del VI Simposio internacional del Instituto Martín de Azpilcueta,
Pamplona2005, págs. 98-105
4
Cf S. C
ERVERA
,
Madurez afectiva…
, págs. 107-108.