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-“Diversidad cultural y religiosa en la ética y en la educación” en Universitas AlphonsianaBogotà, Agosto 2008, pp.67-80
ENSAYO SOBRE EL COMPROMISO SOCIAL Yo sí se por qué he nacido…
El compromiso personal surge de una búsqueda: la búsqueda del sentido de la vida.Comprometerse con alguien o con algo es constituir un vínculo para caminar juntos haciaun propósito que justifique vivir, aliarse para ir en una dirección que de sentido a laexistencia. Esta búsqueda del sentido, a su vez, se puede inducir desde la formaciónreligiosa, o desde el estudio de la filosofía, o desde la combinación de ambas. Los doscaminos han sido recorridos por innumerables seres humanos a lo largo de la historia y ambos han conducido a obras maestras y a verdaderas proezas. Con todo, ninguna de lasdos formas de caminar está a salvo de las pedagogías ineptas ni de las prácticasinadecuadas. Si se parte de la formación religiosa, la búsqueda está expuesta a la tentaciónde la magia: manipular a Dios para fines personales, intereses creados. Si se arranca de lafilosofía está expuesta a la tentación ideológica de tomar sus creencias por verdadesuniversales y obligatorias. Tratemos, pues, de jalonar el camino del compromiso para llegara la meta sin sucumbir a ninguna de las tentaciones respectivas. Una forma de hacerlo esmediante la reflexión ética cuidadosa.
La experiencia de la solidaridad
En su tratado sobre la ética, E.Morin postula que
toda mirada sobre la ética debe percibir que el acto moral es un acto individual de vinculación: vinculación con otro, vinculación con una comunidad,vinculación con una sociedad y, en últimas, una vinculación con la especie humana
(Morin, 2004, 16).En esta forma, coloca el compromiso, la solidaridad, la alianza como un cimiento de lamoralidad. Si miramos, por otro lado, cuál es el origen de la tradición judeo-cristiana,encontramos también la misma metáfora: la alianza, el pacto, la promesa, el compromiso deDios con un pueblo (Gén 15).
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