co realizamos un aporte sustantivo si afirmamos queel diseño, la confección y la ejecución de las políti-cas públicas r
equier
en de agentes que logren asig-nar los recursos en forma eficiente. Pero en virtudde lo antes dicho, son los gobiernos locales los quesaben mejor adonde se debe invertir y ante quesituaciones se r
equier
e intervenir.
L
egitimidad y efi-ciencia son en cierta forma las dos caras de una mis-ma moneda, que los municipios se encargan de
guar
dar en una alcancía que podríamos denominar
democracia.
Esta perspectiva adquiere mayor importanciacuando se toma nota sobre los procesos de integra-ción vividos a escala planetaria. A comienzos delsiglo XXI, el mundo contempla como las distintasregiones avanzan en la conformación de sistemasmultinacionales que integran mercados y generannovedosas dinámicas políticas y económicas. Conmayor o menor sofisticación, en todos los conti-nentes se constatan pujantes acuerdos como laUnión Europea –en el oeste y centro de Europa-, elNAFTA -en América del Norte- la Comunidad Andi-
na, el
M
ercosur –ambos en América del Sur- la Aso-ciación de Naciones del Sudeste Asiático en Asia,etc. Estos procesos persiguen inicialmente el obje-tivo de incrementar el comercio en sus r
espectivas
regiones, pero más tarde tienden a desarrollar con-catenaciones que alcanzan planos muy diversoscomo el político, el social y el cultural. En ese acon-
tecer
, la integración de los países atenúa las dife-rencias entre las sociedades, derriba frontera, ero-siona identidades y acota las soberanías de los r
es
-pectivos Estados nacionales. En ese complejo y deli-cado proceso, los ámbitos locales redimensionan suactuación y adquieren una importancia estratégica.El juego de contradicciones que suponen la inte-gración y el nivel local, revela en el fondo una diná-mica determinante para la época que nos toca vivir.
L
a legitimidad y la eficiencia que aportan los gobier-nos locales se constituyen en claves para la com-
pr
ensión del rumbo que asumen las sociedades. Poramplio que pueda considerarse un proceso de inte-gración, está en la base –o sea, en los ámbitos loca-les- la medida de su pr
of undidad.
Esta relevancia estratégica de la dimensiónlocal encuentra su contrapartida en el cr
eciente
pr
otagonismo de los gobernantes municipales enel escenario internacional.
L
a fundación de asocia-ciones de ciudades abrió paso a las inquietudes delos gobernantes.
L
os alcaldes tenían mucho paradecir y lentamente lo fueron haciendo mediante laconstrucción de ámbitos internacionales. Hoy endía, sus opiniones en variados temas se han vueltoineludibles a la hora de tomar decisiones y su pro-tagonismo traspasa las fronteras asignadas por lateoría clásica del gobierno. Este creciente pr
otago
-nismo adquiere su punto de mayor r
elevancia
cuando
J
oan Clos, alcalde de Barcelona, intervieneen nombre de las ciudades del mundo ante laAsamblea de Naciones Unidas en junio de 2001. Esainstancia no sólo fue histórica por el hecho de queun Alcalde pronunciara un discurso en el foro másimportante de países, sino también porque r
ecla
-mó ante los r
epr
esentantes de las naciones del pla-neta, “un mayor protagonismo de los gobier
nos
locales en la construcción de la paz, la expansiónde la democracia y la aplicación de políticas de
equidad”
1
.En el Cono Sur, los gobernantes de las grandesciudades también comenzaron a gestionar su pro-pio protagonismo.
L
a creación de una asociación de
gobier
nos locales a mediados de los años noventacon el objetivo de constituir una voz que diera
118
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