¿Es esta una construcción histórico-social? No. Decimos que la realidadmatrimonial es anterior al reconocimiento y la regulación normativa social, porqueradica en aquello que la persona es, en su misma realidad personal.¿Qué es la persona? Dentro de la realidad constitutiva de la persona, como algode la verdad de sí misma, es clara la propiedad o característica social de ella. Es unsujeto de diálogo, abierta a los demás, necesitada de salir de sí para establecer vínculosinterpersonales y sociales en general. El hombre tiene en sí la experiencia contundentede su realidad social, que el pensamiento sistemático la ha puesto de relieve de la manode pensadores tan diversos como M. Buber, Levinas, Mounier, J. Maritain, etc. En estecontexto, el matrimonio como alianza estable entre el varón y la mujer, con los finespropios, ha sido una verdad permanente no sólo del pensamiento, sino también de lasculturas de todos los tiempos. Más allá de matices culturales, esto no ha cambiado. Esalgo de la persona humana, de su humanidad permanente, de su naturaleza propia. Poreso al matrimonio se lo llama institución, ya que por su expresión privilegiada(normalmente el hombre y la mujer se casan y forman una familia) y su permanenciahistórica, manifiesta una específica estabilidad, solidez, inmodificabilidad.Así lo ha recogido la legislación argentina y de todo el mundo a lo largo deltiempo.Podemos ir más allá y preguntarnos: ¿Por qué el matrimonio es de un varón yuna mujer? En razón de su diferencia sexual en la igualdad de las personas. Hay unaoriginalidad sexual, que asume a toda la persona (psicología, biología, cultura, ejerciciode la inteligencia y de la voluntad, modos propios de hacer las cosas, sentimientos, etc.),y que invita a una complementaria reciprocidad entre él y ella. Esta originalidad esconstitutiva de la persona y debe ser respetada, para que en la relación recíproca quienesse comunican lo hagan en la riqueza de su propia identidad y con todas suspotencialidades. Diferenciar y reconocer dicha diferencia, para una mayor y más plenareciprocidad, no es discriminar (porque el varón y la mujer, por lo dicho, no sonidénticos), sino por el contrario acoger la igualdad personal de la que forma parte laoriginal riqueza de cada uno.
Add a Comment