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El Maestro y las Magas – Alejandro Jodorowsky
EL MAESTRO y LAS MAGAS
ALEJANDRO JODOROWSKI
© 2005, Alejandro Jodorowsky © 2005, Ediciones Siruela, S. A.,Plaza de Manuel Becerra, 15. "El Pabellón”. 28028 Madrid.Primera edición en México. 2006D.R. 2006, Random House Mondadori S.A. de C.V.Av. Homero No.544, Col. Chapultepec MoralesDel. Miguel Hidalgo, C.P. 11570, México, D.F.ISBN 968-5960-12-7Impreso en México
contratapa
:En este nuevo libro, Alejandro Jodorowski completa su “autobiografía imaginaria”, nuevo géneroliterario creado por él en La danza de la realidad (Grijalbo, 2001). Ahora aborda su mítica experienciamexicana en los años sesenta, a partir de la cual se gestó y maduró la increíble creatividad mágica que,posteriormente, habría de aportarle reconocimiento internacional como un gran artista de usos múltiples(mimo, actor, director teatral, fabulador-dibujante, cineasta, historietista, narrador, ensayista, filósofo,psicomago, etc.). Es precisamente en México donde este personaje fuera de serie, chileno de nacimiento,descubre la plataforma perfecta para lanzar su extraordinario talento a la conquista del mundo.Para realizar este descubrimiento contó con varios guías, a quienes alude el título. El maestro,Enzo Takata, es un monje budista que, por azares del karma, se encuentra en estas tierras. “México nonecesita de un zen japonés, el zen japonés necesita de México”, le dice Takata a Jodorowski al develarle elsentido de su encuentro, que siempre se caracterizará por la asunción de la vida a través del koan. Elmaestro y su discípulo se comunican justamente por medio de koans, las célebres fábulas interrogativas delbudismo zen que impregnan las páginas de este libro.El conocimiento compartido por el maestro, cuya meta es “domar el intelecto”, tiene otrocomplemento vital y místico que es aportado por las magas.Se trata de un grupo de notables mujeres que Jodorowsky también encuentra en México y quienes,a través de varias vías, le revelan experiencias desconocidas e iniciáticas: Leonora Carrington, la excelsapintora surrealista, Doña Magdalena, la prodigiosa masajista, Reyna D’Assia, la bella ocultista hija deGurdjieff, al igual que muchas otras damas igualmente portadoras de la energía primordial femenina.Libro único, esclarecedor, pletórico de sabiduría siempre cautivante, El maestro y las magas, comotodas las creaciones de Alejandro Jodorowsky, revoluciona lo establecido –en este caso el géneroautobiográfico y nuestras creencias más elementales– al mismo tiempo que proporciona una experiencia delectura imborrable.
solapas
:Alejandro Jodorowski Prullanski (Iquique, Chile, 1929) ramificó actividades artísticas desdetemprana edad: en 1944 obtuvo notoriedad al publicar sus primeros poemas en la capital chilena; a los 16años se dedicó a las marionetas; a los 17 debutó como actor; a los 18 creó un grupo consagrado a lapantomima. En 1953 viaja a París y se integra a la compañía de Marcel Marceau, con la que realiza girasmundiales; en el transcurso de una de éstas, el grupo de Marceau visita México: Jodorowsky decidequedarse en este país y consagrarse a la dirección escénica: durante la década de los sesenta y losprimeros años setenta montará más de cien obras teatrales. En febrero de 1962 funda en la capitalfrancesa, en colaboración con Fernando Arrabal y Roland Topor, un movimiento artístico: el Pánico,centrado en tres elementos básicos: terror, humor y simultaneidad.En 1967 adapta a la pantalla
Fando y Lis
, la pieza de Fernando Arrabal. Dos años más tardeemprende el rodaje de El Topo, una película que obtiene el entusiasta apoyo de John Lennon y se convierteen el primer filme de culto de la historia. En 1972 realiza
La montaña sagrada
, que se proyecta durante 16meses continuos en Nueva York. A continuación se enfrasca en un proyecto de aún mayores repercusiones,pese a que no llegó a realizarse:
Dunas
, inspirado en la célebre novela de ciencia-ficción escrita por FrankHerbert. En 1980 dirige, en India,
Tusk 
con producción francesa. Nueve años después retorna a Méxicopara rodar su quinta película,
Santa Sangre
, una coproducción italo-mexicana. En 1990 filma su sextolargometraje,
The Rainbow Thief 
(El ladrón del arcoiris), producido en la Gran Bretaña.En la década de los noventa, instalado ya definitivamente en París, Jodorowsky se consagra a laescritura de varias series de cómic de ciencia-ficción con elementos esotéricos: estos libros de
band desinée
de colección, pronto son traducidos a más de diez lenguas. Reconocido como uno de los másimportantes especialistas en el Tarot, tras quince años de trabajo reconstruye la forma original del Tarot de
 
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Mar sella. A ello se suma un profundo trabajo terapéutico que ha recorrido Europa y que se basaprimordialmente en tres técnicas de su invención: la psicomagia, la psicogenealogía y el masaje iniciático.Su primera exploración en el territorio de la novela apareció inicialmente en Francia:
Enquetè sur unchemin de terre
(1981), traducida como
Las ansias carnívoras de la nada
. También en París se editó susegunda novela:
Le Paradis des Perroquets
(1984), conocida en español como
El Loro de siete lenguas
.Sus siguientes novelas son
Donde mejor canta un pájaro
(1993),
El niño del jueves negro
(1999) y
 Albina y los hombres-perro
(2000). Asimismo, en México ha publicado
Psicomagia
(2005),
 Antología Pánica
(1996),
Los Evangelios para sanar 
(1997 – 2002),
La sabiduría de los chistes
(1998),
El paso del ganso
(2001),
Ladanza de la realidad 
(2002),
Fábulas pánicas
(2003) y
La vía del Tarot 
(2004). Todos estos títulos han sidopublicados por Grijalbo y traducidos a numerosas lenguas.
Índice
Prólogo - Alejandro Jodorowsky1. Intelectual, ¡aprende a morir!2. El secreto de los koans3. La maestra surrealista4. Un paso en el vacío5. Los zarpazos de la tigresa6. El burro no era arisco, lo hicieron así a palos7. De la piel al alma8. Como nieve en un vaso de plata9. El trabajo sobre la esencia10. Maestro a discípulo, discípulo a maestro, discípulo a discípulo, maestro a maestroAnecdotario
Prólogo
A pesar de que he escrito estas memorias con un estilo novelado, todos los personajes, lugares,acontecimientos, libros y sabios citados, son reales. Por haber sido educado por un padre comerciante,cuya única sabiduría consistía en estas dos frases: «Comprar barato y vender caro» y «No creer en nada»,carecí de un Maestro que me enseñara a apreciarme a mí mismo, a los otros y la vida. Desde laadolescencia, con sed de explorador perdido en un desierto, busqué un guía que proporcionara una meta ami inútil existencia. Lector voraz, sólo encontré en la literatura vagabundeos de ombligos pretenciosos. Unacínica frase de Marcel Duchamp me hizo huir de tal conjunto de descripciones inútiles: «No hay fines.Construimos tautológicamente y no llegamos a nada». Busqué consuelo en libros de filosofía oriental donde,como a un salvavidas, me aferré al concepto «iluminación». Buda Sakyamuni se había iluminado meditandobajo un árbol. Según sus discípulos, el santo vio la verdad auténtica dejando definitivamente depreocuparse de si seguiría o no existiendo después de la muerte... Veintiocho generaciones después,Bodhidharma, en China, meditó en silencio durante nueve años de cara a un muro, hasta que encontró ensu mente ese vacío insondable semejante a un cielo inmaculado en el que ya no se distingue la verdad ni lailusión. El deseo de liberarme de la angustia de morir, de no ser nada, de no saber nada, me embarcó confanatismo en la búsqueda de esa mítica iluminación: tratando de llegar al silencio, dejé de ligarme a misideas, para lo cual escribí en un cuaderno la lista de mis convicciones y lo quemé. Y exigiendo en misrelaciones sentimentales la paz, me negué a toda entrega, estableciendo con las mujeres siempre lazosprecarios, protegiendo mi individualismo entre muros de hielo. Al encontrarme con Ejo Takata, mi primer maestro auténtico, pretendí que me condujera a la iluminación eliminando de mi espíritu las ideas locas queaún no había podido desraizar, pero sintiéndome triunfador en el terreno del corazón. «Ya no me dominanlos sentimientos: mente vacía, corazón vacío.» Cuando pronuncié esta frase delante del japonés, mecontestó con un racimo de carcajadas. Quedé desconcertado. Luego me dijo: “Mente vacía, corazón vacío:delirio intelectual. Mente vacía, corazón lleno: cosas tal y como son”.Este libro es el testimonio de dos trabajos: el primero, con el Maestro, consistente en domar elintelecto. El segundo, con las Magas, consistente en abatir las corazas emocionales, hasta tomar consciencia de que la vacuidad tan buscada es una flor que hunde sus raíces en el amor.
 
El Maestro y las Magas – Alejandro Jodorowsky
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Aunque en
El maestro y las magas
hablo de cuatro magas, he dejado sin retratar a otras tres:Pachita, María Sabina y Violeta Parra. La curandera Pachita está ausente porque mi experiencia con ella,que me cambió la vida, la he descrito por completo en dos de mis libros: La danza de la realidad yPsicomagia. Hay un detalle sin embargo que, quizás por pudor, no narré: asistía a una de sus operacionesmágicas en la que «el Hermano» (Pachita en trance) debía abrir, con su cuchillo de caza, el pecho a unenfermo para cambiar su corazón. (Una nueva víscera esperaba dentro de un frasco. Pero ¿dónde la habíaconseguido la bruja? Misterio. Y ¿por qué nosotros, los maravillados testigos, encontrábamos totalmentenatural que para sanar un corazón enfermo, pero vivo, lo remplazara por uno muerto? Misterio.) Ella, enplena operación (sangre, olor pestilente, penumbra, aullidos del paciente), me tomó el dedo anular de lamano izquierda y con un solo gesto me colocó en él una argolla de oro. El anillo entraba perfectamente,como hecho a mi medida. Pachita, sin detenerse en conocer mi reacción, continuó operando: extrajo unapalpitante masa de carne (que su hijo se apresuró a envolver en papel negro y llevar al baño paraquemarla), colocó el corazón muerto en la herida sanguinolenta y, apoyando sus palmas sobre ella, la cerró.Cuando frotamos el pecho con alcohol vimos que no quedaba ninguna cicatriz, sólo un pequeño moratón enforma de triángulo... Llegué conmovido a mi casa. Me dormí profundamente. Cuando desperté, la argolla noestaba en mi dedo. Por más que busqué durante horas no la pude encontrar. ¿Qué quiso decirme Pachita?¿Me propuso una boda espiritual? Es posible. Mi contacto con ella me permitió años más tarde crear laPsicomagia y el Psicochamanismo. ¿Sabía la curandera que esto iba a suceder o lo deseaba e hizo todopara provocado? Misterio.También está ausente María Sabina, la sabia de los hongos.Cuando entré en contacto onírico con ella, ¿qué edad tendría? ¿Cien años? Quizás más... Nunca laví en persona, para ello hubiera tenido que subir a la sierra mazateca, por una brecha angosta rodeada deprecipicios, hasta llegar a Huautla, en México, después de diez horas de coche. En verdad, nunca mepropuse buscar a «la Abuelita». Fue ella quien me buscó. Al mismo tiempo que preparaba mi película
Lamontaña sagrada
, yo había creado un espectáculo de títeres,
Manos arriba
, que mostraba las visiones queproducía un alucinógeno llamado Semilla de la Virgen, ololiuhqui en náhuatl, «cosa redonda», LSD naturalque los toltecas y aztecas consideraban una divinidad y al que rendían culto. En el teatro Casa de la Paz,mientras estaba subido a una escalera para fijar un reflector de escena y mascaba un puñado de esassemillas, tuve una visión: vi la totalidad del universo, un compacto amasijo de luces que tenía la forma de uncuerpo redondo en perpetua expansión y en plena consciencia. Fue tal la impresión que, lanzando un grito,perdí el equilibrio y caí de pie, torciéndome los tobillos. Al cabo de unas horas se hincharon, causándomefuertes dolores. Después de ingerir varios calmantes, me dormí. En sueños fui un lobo que cojeaba, con lasdos patas traseras heridas. Apareció María Sabina. Me mostró un enorme libro blanco, lleno de luz. «Mipobre animal: ésta es la palabra perfecta, el lenguaje de Dios. No te preocupes de no saber leer. Entra ensus páginas, formas parte de él.» Avancé hacia esa luz. Penetró todo mi cuerpo, menos las patas traseras.La anciana me las acarició con un amor tan grande que me desperté llorando. Ví con sorpresa que mistobillos, completamente deshinchados, no me causaban el menor dolor. De ninguna manera pensé que erala curandera mazateca en persona quien había venido a aliviarme: atribuí su imagen a una construcción demi inconsciente y me felicité de haber sido capaz, mediante un sueño terapéutico, de auto curarme... Yaantes, por intermedio de un amigo pintor, Francisco Fierro, había sido, al parecer, contactado por MaríaSabina. Francisco, al regresar de Huautla, adonde fue a comer hongos con la curandera, me entregó unfrasco lleno de miel en la que reposaban seis parejas de «niñitos santos». «Es un regalo que te envía MaríaSabina. Ella te vio en sueños. Parece que vas a realizar una obra que ayudará a que los valores de nuestropaís se reconozcan en el mundo. Hoy en día los hippies están arruinando las antiguas tradiciones. Huautlaestá invadida por turistas, traficantes, doctores, periodistas, soldados y agentes judiciales. Los niños santoshan perdido su pureza. Estos doce apóstoles son extraordinarios: están benditos por la Abuelita. Cómetelostodos... »La experiencia con esos hongos mágicos la he narrado en
La danza de la realidad 
. Debo confesar que dudé de mi amigo pintor. Tal vez la anciana nunca soñó conmigo; posiblemente Francisco, con la mejor intención, había inventado esa historia. Me costaba creer que alguien pudiera, a través de los sueños,actuar sobre la realidad. Por el contrario, mi amigo Fierro afirmaba que los hongos contenían toda lasabiduría del antiguo México. Los ingería a menudo y no dudaba en dárselos a comer a sus hijas, dosextrañas criaturas de cinco y seis años, con grandes ojos de adulto. Mi sorpresa fue enorme cuando en lamañana misma en que me desperté con los tobillos deshinchados, me llamó por teléfono para decirme:«Anoche, mientras dormía, me visitó la Abuelita y me dijo que te iba a curar... ¿Qué tal amaneciste?».¿Era una coincidencia? ¿Un acto de telepatía? ¿Podía María Sabina entrar en mis sueños y, desdeesa dimensión onírica, curarme? Mi intuición dice que sí, mi razón dice que no. Éste es el motivo por el queno la incluyo en este libro, pues podría no ser más que una ilusión mía. Sin embargo, ilusión o verdad, hastael día de su muerte, María Sabina apareció en mis sueños -en los momentos difíciles- y siempre me fue degran utilidad.
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