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El Bautismo de Cristo

El Bautismo de Cristo

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Ensayo a partir de la Sagrada Escritura, san Agustín y Romano Guardini
Ensayo a partir de la Sagrada Escritura, san Agustín y Romano Guardini

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Published by: Pbro. Juan Lisandro Scarabino on Nov 06, 2009
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UIVERSIDAD DEL ORTE SATO TOMÁS DE AQUIOFacultad de Teología
 El Bautismo de uestro Señor  Jesucristo
Pbro. David Pérez Pazo y Pbro. Juan Lisandro Scarabino06-may-2005
 
2
 Estudio moderno
Bibliografía utilizada: Guardini, Romano. “El Señor. Meditaciones sobre la persona y la vida de Jesucristo”, ED. Lumen, 2º edición, República Argentina, 1997.Guardini ubica la escena del bautismo como en un intervalo que sucede en lavida de Jesús entre dos etapas, a saber, entre la tentación y la primera proclamación. Si bien Jesús ha salido de su adolescencia, aún no ha comenzado su acción.El evangelista Lucas nos dice que “tenía Jesús, al comenzar, unos treinta años”(Lc. 3,23). Y era, según se creía, hijo de José, y de toda la genealogía que lo hace ser hijo de David, Abraham, y también Hijo de Dios.A Guardini le conmueve contemplar al Señor en soledad. Aún no había pronunciado ninguna palabra de su Buena Nueva, ni había convocado a ningúndiscípulo. Estaba con todo por hacer. Los evangelios únicamente nos dicen que Juan predicaba la penitencia y bautizaba a orillas del Jordán, y que allí aparece un día elSeñor, súbitamente, solicitándole que lo bautice. Juan se niega, pero Jesús insistediciendo: “Déjame, ahora, pues conviene que así cumplamos toda justicia”.En la proclamación de fe que Juan el Bautista exclama al verlo, se nos abre una puerta para que nos asomemos un poco al alma del profeta. Juan el Bautista no loconocía a Cristo, ni tampoco aquellos entre los que estaba Cristo. Lo proclama comouno más fuerte que él, a quien no es digno de desatarle la correa de sus sandalias.Cuando Jesús descendió al Jordán, dejaba atrás la profunda vivencia de la niñezy de los largos años del “progresar su sabiduría”, en estatura y en Gracia ante Dios yante los hombres (Cf. Lc 2,52).El primer gesto que contemplamos de Jesús, y su primera palabra son dehumildad. En ningún momento insinúa Jesús que el bautismo no es para Él, que no tiene pecado; en ningún momento dice que eso sea sólo para los demás.El hecho de que Jesús pida ser bautizado significa que acepta la prédica delBautista y confesarse pecador; acepta hacer penitencia y abrirse a lo que Dios quieraenviarnos. Por eso es comprensible que Juan se espante y se resista. Jesús no quiere ser una excepción, sino subordinarse a la ley que vale para todos.A ese descender en la hondura de lo humano le responde la intervención de loalto. Los cielos se abren y tiene lugar el encuentro que Guardini llama “infinito”. Todala plenitud del Padre fluye hacia Jesús, según Lucas, mientras estaba puesto en oración(Lc 3,21). Así muestra el evangelista que se trataba de un proceso interior. Pero más alláde todo, este fue un acontecimiento real, más real que todas las cosas tangibles que sehallaban presentes en aquel momento; pero al mismo tiempo interior, “en el Espíritu”.Guardini expresa muy bien que el ser humano se remonta por encima de símismo por el Espíritu Santo, a fin de que el hombre experimente a Dios, el Santo, ydescubra su amor. Pues bien, es la plenitud de este mismo Espíritu el que desciendesobre Jesús, que siendo el hijo consubstancial de Dios y llevando en sus ser la divinidadviva que lo colma e ilumina, es a la vez el verdadero hombre, semejante en todo anosotros, salvo en el pecado.Jesús crece, “progresa en sabiduría, en estatura y en gracia”, no sólo ante loshombres, sino también ante Dios. Aquí se hace más denso el misterio: él es el Hijo delPadre. El Padre está “siempre en él”; “en él, así como él está en el Padre” (Jn 14, 10-12). Lo que Jesús hace, es una acción que se realiza a partir del mandato del Padre, el
 
3Hijo conoce con absoluta claridad ese mandato; lo “ve”. El Espíritu está igualmente enél, siempre. Porque el Espíritu es el amor por el cual el Hijo y el padre son uno, y estambién el poder por el cual el Hijo se ha hecho hombre. Sin embargo aquí el Espíritu“viene” sobre él, así como el mismo Jesús más adelante habrá de “enviar” desde elPadre el Espíritu sobre los suyos.El poder del Espíritu viene sobre Jesús y, en ese encuentro resuena la palabra delamor paternal, que en el relato de Lucas asume la forma de una interpelación “Tú eresmi hijo; yo te he engendrado” (Lc 3,22).Una vez se han encontrado Jesús y el Espíritu, éste lo impulsa hacia la soledad, aapartarse de los suyos, a alejarse de toda la gente que estaba junto al Jordán, terminandoasí la escena del Bautismo de Jesús.
 Estudio exegético
Ubicación bíblica: Mt. 3, 13-17; Mc. 1, 9-11 y Lc. 3, 21-22.Bibliografía utilizada: Ricciotti, G. 1968. Vida de Jesucristo. Editorial LuisMiracle S.A. Barcelona.Luego de treinta años de silencio, en el cual se desarrolla la denominada“vida oculta” de Jesucristo, Juan el Bautista aparece en público y poco después lo hará Nuestro Señor. Ricciotti ilumina:
“casi reproduciendo la breve distancia que separó sus nacimientos respectivos”.
1
  Nuestro autor luego de hacer esta breve presentación, dedica unas páginas a explicar, a partir de los Evangelios, del Antiguo Testamento y de los datosextra-bíblicos de aquella época, la figura de Juan. Comentando sobre el llamado“silencio profético”, en el que habían desaparecido los
“antiguos estandartes de Israel”
2
, trae a colación el Salmo 73, que dice:
“o vemos nuestras enseñas, ya notenemos profetas, nadie que sepa hasta cuando.”
3
Y continua diciendo que el estandartese alzaba sobre Juan, como profeta último y definitivo. Fundamenta esta afirmacióncitando a San Lucas:
“La Ley y los profetas llegan hasta Juan; a partir de ahí comienzaa anunciarse la Buena ueva del Reino de Dios.”
4
 El Bautista había adquirido mucha influencia: tenía discípulos, algunosde los cuales más tarde seguirán al Señor (Pedro, Andrés, Santiago y Juan) y otros quecontinuarán afectos a su persona.
“Juan permanecía generalmente a orillas del Jordán, en la parte del Ríomás accesible al que llega de Jerusalem, es decir, poco más arriba de sudesembocadura en el Mar Muerto.”
5
 
Allí bautizaba.
6
 Las multitudes que acudían a él, se empezaba a preguntar si no sería elMesías. A lo qu él responde dura y secamente:
“Yo os bautizo con agua; pero está a
1
P. 293.
2
P. 295.
3
V. 9.
4
16, 16
5
p. 296
6
Aclara Ricciotti que a veces lo hacía en otros lados: Bethania de allende el Jordán y Ainon, junto aSalim. (Cfr. Pp. 296-297).

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