CAPÍTULO 11
ENERGÍA
ESTADO DE LA REGIÓN
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Centroamérica enfrenta serios pro-blemas para garantizar el abastecimien-to de energía necesario para impulsarel crecimiento económico y ampliar lasoportunidades de desarrollo humano sos-tenible para su población. Los principalesfactores que determinan esta situaciónson la alta dependencia de hidrocarbu-ros importados, que representan el 45%del consumo energético total, y patro-nes de uso poco ecientes. El aceleradoincremento del precio internacional delpetróleo reduce el margen de maniobrapara mejorar este desempeño, y limita lasposibilidades para aprovechar el alto po-tencial de la región en fuentes limpias ysostenibles. Esta dependencia resulta encondiciones que aumentan la desigualdady las brechas con otras zonas del mundo,entre los países y dentro de estos.Una de estas brechas tiene que vercon el desarrollo desigual entre las re-giones. El 52% del consumo de energíaprimaria mundial está concentrado encinco países, Centroamérica representauna parte poco signicativa a nivel global.Esto se une a grandes diferencias en elaprovechamiento de las tecnologías dis-ponibles y de mecanismos ecientes. Elconsumo de petróleo se debe mayorita-riamente al sector transporte y de gene-ración eléctrica, en tanto que el empleode leña -segunda fuente de energía en laregión- corresponde sobre todo al sectorresidencial y a las zonas rurales. Asimis-mo, las naciones centroamericanas tienencaracterísticas disímiles en sus patronesde consumo energético, relacionadas engeneral con el grado de desarrollo huma-no. Los contrastes se notan en aspectoscomo la eciencia en el uso de la ener-gía y la cobertura de los servicios, perola región como un todo muestra grandesrezagos en comparación con los paísesdesarrollados en varios rubros.Por otra parte, a lo largo del istmo seobservan condiciones desiguales en cuantoal aprovechamiento de la energía como ins-trumento de desarrollo humano. Más de 7,8millones de centroamericanos no recibenenergía eléctrica en sus hogares, y hay undébil acceso a fuentes limpias y a tecnolo-gías ecientes y baratas, que reduzcan losimpactos en su salud y en el costo de la vida.En gran parte del área, la satisfacción de ne-cesidades en este ámbito está todavía de-terminada por el uso de la leña, que en 1990representaba más de la mitad del consumoregional y en 2006 se ubicó en 38%, man-teniéndose así como una importante fuentegeneradora de emisiones y de presión sobrelos bosques.El uso intensivo de hidrocarburos y leñatambién causa desequilibros en el ambiente.Un escaso e ineciente aprovechamiento delas fuentes renovables propias, así como losrezagos tecnológicos, estructurales y cultu-rales de la región, generan un alto desperdi-cio y un fuerte impacto ambiental. Esto seexpresa en una mayor emisión de gases deefecto invernadero, degradación del recur-so hídrico, deforestación y otros fenómenosque inciden directamente sobre la calidad ydisponibilidad futura de recursos naturales.Todo lo anterior se agrava en un marcointernacional complejo, de altos precios yperspectivas de agotamiento petrolero. Seestima que en las primeras décadas del ter-cer milenio se presentará el “pico petrole-ro”, momento en que la producción empeza-rá a declinar, pese a una creciente demanda.En competencia con el crecimiento sosteni-do de grandes países como China y la India,esto implica riesgos de desabastecimiento yaltos costos para las pequeñas economíasregionales, que destinan un porcentaje cadavez mayor de su PIB a la compra de hidro-carburos. El aumento de la factura petrolera(132% en el período 2000-2006) reduce lacompetitividad, dispara la inación y ensan-cha el décit comercial de economías cuyocrecimiento está fuertemente ligado al usode energía. La presión inacionaria afec-ta los ingresos reales de la población y el
VALORACIN GENERAL 2008
acceso a este recurso, en especial paralos sectores de menores ingresos.La dependencia petrolera no es unacaracterística exclusiva de Centroamé-rica. No obstante, algunos países hantomado previsiones para afrontar los de-safíos derivados del obligado cambio enlas fuentes mundiales de energía. Cier-tamente en el área se han dado algunosesfuerzos, entre los que destaca la cons-trucción de un sistema de interconexiónregional (Siepac), pero aún se puedengenerar mayores acercamientos paramaximizar el aprovechamiento de los re-cursos naturales, nancieros y tecnológi-cos de los países a escala regional. Lasposibilidades de negociación conjunta enciertos ámbitos y el impulso de accionescomunes en materia de estándares am-bientales y colaboración técnica y econó-mica, podrían viabilizar el desarrollo delpotencial regional en cuanto a fuentesrenovables y limpias de energía.El panorama energético actual deCentroamérica plantea desafíos en doshorizontes temporales, ante los cualesresulta imprescindible dirigir la miradaa las lecciones aprendidas dentro y fue-ra de la región. En el corto plazo se debeimpulsar el uso racional de la energía, así como promover acciones en el sector detransporte público, como la sectorizaciónde rutas en las zonas urbanas, buscandodisminuir el transporte privado y, conse-cuentemente el consumo de gasolinas y
diesel
. En el largo plazo, es preciso de-nir estrategias y políticas para garan-tizar los niveles de inversión necesariospara diversicar la matriz energética ymodicar la estructura de consumo. Lasituación presente es difícilmente soste-nible y, de mantenerse, limitará las opor-tunidades de mejorar las condicioneseconómicas, sociales y ambientales de lapoblación centroamericana.
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