es su oponente y se utilizan estrategias de engaño y trampas (aunque tambiénexistían estrategias por aquel entonces, como el legendario caballo de Troya).En esa época, por el contrario, un guerrero sabía a quién se enfrentaba, yhabía un respeto especial por los cuerpos caídos en la batalla, por preservar elalma de los difuntos. Los héroes tenían una especie de valor personal (areté),una virtud que pretendía alcanzar todo guerrero, lo que distinguía a un nobledel que no lo era, y que se alcanzaba mediante la hazaña victoriosa y lanobleza de espíritu. Por lo tanto, el héroe que no respetaba estas leyesmorales, como la de respetar el cuerpo del difunto, carecía de areté. Esto noquiere decir que los héroes no pudieran llorar, sino todo lo contrario. Honrar ylamentarse por las personas queridas formaba parte de esa nobleza de espírituque queda bien clara en las obras de Homero.También podemos encontrar en el texto la concepción que tenían los griegosde la sociedad y de la relación entre las personas, como también el modeloideal de héroe. Los hombres podían llorar, y no por eso eran menos valientes oguerreros, pero no asustarse, pues entonces se les podía llamar cobardes. Ennuestra cultura, por el contrario, está reprimida la expresión de las emociones,y especialmente en los hombres.Tampoco estaban mal vistas las relaciones entre personas del mismo sexo, yasí Aquiles lloraba por Patroclo, como Andrómaca, la esposa de Héctor, por sumarido muerto en combate.Si nos centramos más en la forma en sí del texto, se refleja en él el lenguajesolemne y majestuoso que empleaba Homero para narrar las hazañas de estoshéroes, que se hace evidente con recursos retóricos como las comparaciones“Como quedan atónitos los que, hallándose en la casa de un rico, ven llegar aun hombre que, poseído de la cruel Ate, mató en su patria a otro varón y haemigrado a país extraño; de igual manera se asombró Aquiles al ver aldeiforme Príamo” o la conocida dicción formular, mediante la cual se añade unainformación complementaria a los nombres propios o a algunos sustantivosrecurrentes, “
Héctor, matador de hombres
”, “
Pélida Aquiles, el de los piesligeros
” o “
Aladas Palabras
”.Para valorar el texto, sería necesario hablar de la intensidad de la situación, dela entereza con la que Príamo afronta la situación, asumiendo ir a ver alcausante de la muerte de sus muchos hijos, para besarle las manos ysuplicarle humildemente que le devuelva el cuerpo de su último hijo muerto, sinningún tipo de sentimiento vengativo o rencoroso, pensando sólo en el afectopor su hijo y por su familia. Aquí se refleja la caballerosidad, el respeto y ladignidad que caracterizaba la relación entre los guerreros, que he mencionadoanteriormente. Es increíble cómo intenta conmoverlo y cómo los dos lloran juntos sus respectivas pérdidas. Es evidente que cuando Aquiles mata aHéctor, lo único que quiere es vengar la muerte de su amado Patroclo, pero,finalmente, acaba recapacitando, no arrepintiéndose de lo hecho, pero almenos sí compadeciendo a Príamo y compartiendo su dolor. Hay dos frasesque debo resaltar por la de sentimientos que conllevan, por la sensación quedan al leerlas, al percibir el amor de un padre por su hijo, y la rabia de lahumillación ante el que lo ha asesinado:
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