expresando su soberanía, sus opiniones, o imponiendo -locura admirable ydesconcertante - programas políticos y reivindicaciones sociales ; no merefiero pues al elector "que se las sabe" y que se burla, al que ve en "losresultados de su omnipontencia" nada más que una burla a la charcuteríamonárquica, o una francachela al vino republicano. Su soberanía consiste enemborracharse a costa del sufragio universal. Él conoce la verdad, porquesólo a él le importa, y se despreocupa del resto. Sabe lo que se hace. Pero ¿ylos demás ?¡Ah, sí! ¡Los demás! Los serios, los austeros, el pueblo soberano, los quesienten una embriaguez al mirarse y decirse : "¡Soy elector!" Todo se hacepor mi. Yo soy la base de la sociedad moderna. Por mi propia voluntad,Floquet hace las leyes a las que se ciñen treinta y seis millones de hombres, yBaudry d'Asson también, y Pierre Alype igualmente". ¿ Cómo hay todavíagente de esta calaña ? ¿ Cómo, tan orgullosos, cabezotas y paradójicos comoson, no se han sentido, después de tanto tiempo, descorazonados yavergonzados de su obra ? ¿ Cómo puede ser que exista en cualquier parte,incluso en el fondo de las landas más perdidas de Bretaña, o en lasinaccesibles cavernas de Cévennes y de los Pirineos, un bonachón tan tonto,tan poco razonable, tan ciego ante lo que ve y tan sordo ante lo que se dice,que vote azul, blanco o rojo, sin que nadie le obligue, sin que nadie le hayapagado o le haya emborrachado ?¿ A qué barroco sentimiento, a qué misteriosa sugestión puede obedecer esebípedo pensante, dotado de una voluntad, orgulloso de su derecho, seguro decumplir con un deber, cuando deposita en una urna electoral cualquiera unapapeleta cualquiera, igual da el nombre que lleve escrito en ella ? ¿ Qué sedirá a sí mismo, para sí, que justifique o simplemente explique ese acto tanextravagante ? ¿ Qué es lo que espera ? Porque, en fin, para consentir que sele entregue a dueños tan ávidos, que le engañan y golpean, será necesario quese le diga y que espere algo extraordinario que nosotros no nos imaginamos.Será necesario que, gracias a poderosos desvíos cerebrales, las ideas deldiputado se traduzcan en él como ideas de ciencia, de justicia, de entrega, detrabajo y de probidad ; será neceario que en los nombres de Barbe y Baïhaut,
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