2
PREFACIO
El presente trabajo nace como compendio de ideas y expresiones puntuales que, a través de las distintas actividades, seminarios o eventos empresariales en que pude participar como sindi- calista, no solo dispararon utopías coincidentes con mis . . . para algunos, utópicos anhelos per- sonales, sino también ratificaron la expectativa cierta de construcción, entre todos, de un habita mejor, más justo y solidario, a partir de la necesidad manifiesta de escucharnos, eliminando so- berbias y mezquindades sectoriales, con el ejercicio individual del honesto trabajo diario.A pesar de la década transcurrida, recurro también a mis apuntes relacionados con el capítulo “El Rol del Trabajador” de la tesina presentada en la Especialización en Recursos Humanos de UADE Senior cursado en 1998, corroborando que los criterios expuestos oportunamente resultan compatibles con teorías de RRHH y de Responsabilidad Social, que se perfilan en la actualidad.No se puede ser ingenuo de pensar que, en forma espontánea las empresas, los sindicatos,las estructuras del Estado y las organizaciones de la sociedad, pueden encolumnarse disciplinada y silenciosamente en algún proceso de bien común. Mucha desconfianza y antecedentes de per- dida de valores existen para que así sea. Pero la decodificación y el ensamble de este análisis,pretende ser un aporte a la discusión del avance de la temática denominada “
Responsabilidad Social”
, sobre emergentes sociales, a partir de acciones de Compromiso Social, muchas veces muy difíciles de diferenciar, del desarrollo paralelo en los procesos organizacionales y producti- vos, que repercuten inclaudicablemente, en todos los ámbitos y alejado de todo contubernio cor- porativo o defensor de mezquinos intereses particulares.Suponer una empresa aislada, autista y ajena a los reclamos de necesidades y aspiraciones de los sectores que de una u otra forma participan de ella, será tan arriesgado como continuar metodologías de conducción, como se viene practicando, sin leer la realidad de los tiempos que vivimos.No cabe ocultar que hoy, a quien no ha sido favorecido en el prorrateo de la riqueza, cuando escucha hablar del tema, se le generan muchas dudas y suspicacias ante expresiones o actitudes de personas representativas de cualquiera de los sectores que, en su gestión dirigencial o particu- lar, han sido co-responsables de crisis, prácticas y conductas hipócritas, que han perjudicado a muchos y aun hoy ostentan el producto de la mala distribución ejercida.La puja producida por el reparto desigual de la riqueza, de la que todos somos partícipes, nos acerca peligrosamente a reacciones desenfrenadas, resentimientos y confrontaciones recurren- tes. En el zigzagueante y consecuente desarrollo económico, aumenta permanentemente el número de victimas sociales y excluidos laborales, cautivos de un medio que le es hostil, sin po- seer las herramientas que le permitan sobrellevar cualquier tipo de crisis.La vista desde posiciones contrapuestas de un espejismo de una realidad, pone al descubier- to una culpabilidad diferente, según donde la suerte, el esfuerzo o las circunstancias nos permitan ubicarnos. Así, ejercer nuevas prácticas, individual y sectorial, cualquiera sea el tipo de la organi- zación, seguramente será para todos, un cambio de reglas de conducta. Como también lo será desaprender lo aprendido, para construir algo éticamente superador, que facilite un mejor vivir,para las generaciones presentes y futuras.El proceso que algunos líderes corporativos han comenzado a transitar en sus empresas, de- nominado de Responsabilidad Social, se perfila como la búsqueda del equilibrio necesario, para la recuperación de valores éticos, morales y solidarios de los más beneficiados, a través de un com- promiso evolutivo conjunto de los vínculos humanos y la legítima expresión de deseo y satisfac- ción de necesidades de los de menos recursos.Se persigue mediante un voluntario compromiso social, el hallazgo de un diferente perfeccio- namiento y complementación en la distribución de las ventajas obtenidas, sin pretender un revo- lucionario paso del materialismo práctico a un idealismo riguroso. Asumiendo que hoy, nadie su- pone la eliminación de los intereses rentables o la desvinculación de la imagen empresaria, la