El mito y la alegoría han sido vehículos preeminentes de lainspiración en el arte occidental desde tiempos inmemoriales, éstostoman forma desde el clasicismo en la mitología grecorromana, queva a construir el imaginario cultural europeo desde antes de lairrupción del humanismo hasta nuestros días, lo que ha favorecidouna historia fecunda de simbiosis entre arte y mito poético. Nuestroconcepto de arte tiene su origen en el ritual ya que la funciónprimigenia de las manifestaciones artísticas (cantos, máscaras,petroglifos, etc.…) es marcar las situaciones o etapas decisivas de lavida del ser humano o de la tribu. La capacidad para expresar lo quepodríamos denominar como “inefable”, se sintetiza en la primitivaGrecia que nos relata Homero y Hesíodo en el don o facultad queenaltece al artista cuando esta inspirado, personificado en la Musa(
Mousa
en griego es el sustantivo para designar ‘canción’ o ‘poema’)una suerte de símbolo mítico del poder creador del inconsciente. Así,el
Mythos
que parte de la invocación a la deidad propiciatoria o musa,sirve para evocar una memoria deconstruida en la fantasía,haciéndose imprescindible el concurso de la inspiración puesto queno es posible la remembranza de los hechos sin haber sidopreviamente invocada su memoria. Podemos afirmar que, desde unpunto de vista metafísico, la vida conlleva la invocación puesto quede alguna manera “llamamos” al devenir de la existencia (lossucesos, las personas o las circunstancias).En el mundo de la primitiva época micénica el
aedo
, poetaantiguo, es como el rey, el adivino y el sacerdote, un personaje decarácter divino ya que es el “servidor de las musas” que media entreéstas y los humanos (
"Canta, oh diosa, la cólera de Aquiles"
es comoda inicio Homero a la Ilíada). La poesía no se podía aprender yrevelaba conocimientos de orden superior, guiaba las almas yeducaba a los hombres siendo capaz de hacerles mejores, por todoello gozará de una consideración superior a las demás artes, quepervivirá hasta el final de la cultura helénica. La Musa siempre es laque elige su “maestro de la palabra” y en virtud de ello, el aedo seconvierte en “señor de la verdad”. Homero nos habla de que para serpoeta es indispensable el conocimiento revelado: un hombrecualquiera
"oye sólo rumores, voces confusas, pero, en realidad, nosabe nada";
sólo las Musas son "omnisapientes". Esta relacióndeterminó desde los comienzos de la sociedad griega el significado dela Verdad o
Alézeia
como figura mítico-religiosa, relacionada con laretención de todo aquello se disuelve con el fluir del tiempo y quequeda fijado gracias a la palabra para gozo de los hombres de talmanera que antes de la escritura, el verso oral se configuró como lavía mística de penetración en el pasado y en el futuro, creando unespacio para lo “verdadero” al elevarlo de alguna manera sobre locontingente. Todo ello pone de relieve la profunda conexión entreeste sentido mítico de la verdad y las figuras de las metamorfosis deluniverso de las creencias griegas. Desde este punto de vista laprincipal virtud de la inspiración es la revelación, en el sentido de“hacer verdad”, de manar desde el conocimiento intuitivo de
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