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PRÓLOGO
Leer la obra de Jack Vance es un gran placer. Conocerlo personalmente también es un placer,aunque de un tipo diferente. Escribir sobre cualquiera de las dos experiencias no es tarea fácil. Exigepalabras adecuadas, y muy pocas personas dominan el lenguaje como él.Además, quizá nadie posea una imaginación tan rica. Sus visiones y sus conjuros sonseguramente únicos. Durante más de cincuenta años nos han dado placer. Eso es algo que el tiempono ha podido arrebatarnos. Quizá escriba menos últimamente, pero lo que escribe es tan fresco,imaginativo y evocador como siempre.Eso se debe en parte, sin duda, al hecho de que no es un soñador recluido en una torre demarfil. Jack Vance ha hecho muchas cosas y ha tenido muchas experiencias; de las personas queconozco, pocas han viajado y leído tanto como él. Cuando quiere puede escribir de manera muydirecta, y por alejados que estén sus escenarios de nuestro tiempo y lugar, sentimos el realismosubyacente, y por lapidario que sea a veces su estilo, la narración siempre es clara y concisa.Desde el comienzo de su carrera, los relatos de Jack Vance siempre han sido algo aparte. Lamagia de los cuentos reunidos en La Tierra moribunda, el humor sardónico de las aventuras deMagnus Ridolph, el calidoscopio de sociedades extrañas pero creíbles en Planeta gigante, todavía sesostienen al lado de las maravillas que vinieron después. Entre esas maravillas se incluyen losconceptos sorprendentemente originales de Hombres y dragones, donde seres humanos y nohumanos se domestican mutuamente; la tensa y a menudo aterradora serie de los PríncipesDemonio; la belleza y la tragedia de los libros de Lyonesse; la diversión pura de la más reciente Portsof Call: ejemplos tomados al azar de entre las novelas de Jack Vance, sin mencionar los numerososcuentos, igualmente magníficos.Publicada por primera vez de manera completa en 1966, Mundo azul encarna tal vez el mayor número posible de esas cualidades en un solo volumen. La inventiva: un planeta sin tierra firme, nadamás que océano, escasamente poblado por seres humanos que han perdido la tecnología de susantepasados y se han visto obligados a desarrollar una tecnología propia. El realismo: los detalles deesa tecnología y de la vida cotidiana, la civilización, su política y sus conflictos. El humor: el hecho,para ellos desconocido, de que descienden de reclusos fugados, y que a lo largo del tiempo variostipos de delincuentes han dado sus nombres a respetables clases sociales. La narrativa: con lasobriedad de Vance, es la epopeya de la lucha contra un monstruo de las profundidades y de loshombres sedientos de poder que lo han convertido en dios. El significado: trata de la libertad y delprecio de la libertad, pero también de la necesidad de mantener vivas las tradiciones.El estilo: eso hablará por sí solo, incluso en una traducción. Las palabras evocan el mundo y sushabitantes con una intensidad casi homérica. Al mismo tiempo, Vance es un escritor casi tan afectadocomo Jane Austen. Sus personajes hablan con soltura y elegancia. Pocas veces se dejan llevar por laemoción. Eso no los hace menos creíbles. En realidad, contribuye a transmitir una sensación de viday de pensamiento bastante extraña: quizá un dejo del siglo XVIII proyectado muy lejos en el futuro ymuy lejos en el espacio, un recordatorio de que las costumbres y las cosas que damos por sentadasno durarán eternamente.Como dije, aunque Mundo azul es una epopeya, es una epopeya tranquila, como suele ocurrir con Vance, que no necesita traer al escenario truenos y sangre. Cuando quiere que sintamos piedado terror, nos muestra sólo lo necesario para que nosotros completemos el trabajo. La conclusión deMundo azul puede parecer un poco apresurada, pero si lo pensamos bien ¿qué más hacía falta?
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