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Asamblea de Mujeres de Granada 
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LA ASAMBLEA DE MUJERES DEGRANADA ACUSA AL VATICANODE PENSAMIENTOANDROCÉNTRICO
Por fortuna, recientemente, en nuestro país, ha sido aprobada la ley queposibilita que parejas de un mismo sexo puedan casarse o adoptar hijas/os.Paralelamente, contra esta igualdad de derechos para todas y todos, lossectores más conservadores de la sociedad española han elevado susprotestas. En opinión de estos, tanto el matrimonio como la adopción son, “pornaturaleza divina”, patrimonio de las parejas heterosexuales.Basta con que recordemos la “Carta a los obispos de la Iglesia Católicasobre la colaboración del hombre y la mujer en la iglesia y en el mundo”,preparada por la Congregación para la Doctrina de la Fe (el antiguo SantoOficio), presidida en aquellos momentos por el cardenal Ratzinger -actual PapaBenedicto XVI- y presentada el 31 de julio, para que entendamos lasmotivaciones e intereses ideológicos que subyacen en estas discrepancias.En dicha carta se sostienen afirmaciones como que “el feminismo radicalde los últimos años tiene la culpa de que la mujer crea que para ser ella mismatiene que convertirse en antagonista del hombre, llegando a una rivalidadradical entre sexos, en el que la identidad y el rol de uno son asumidos endesventaja del otro”. En este mismo orden, se condena la denominada“ideología de género” porque considera que “la diferencia entre sexos vieneminimizada”, y “el individuo se cree con derecho a elegir su género sin tener encuenta su propio sexo, y se llega a equiparar la homosexualidad con laheterosexualidad”. La consecuencia –señalaba el Vaticano- es que laantropología, “que pretendía favorecer la igualdad para la mujer liberándola detodo determinismo biológico, ha inspirado ideologías que ponen en entredichoa la familia natural compuesta por un padre y una madre”. En consecuencia,estas corrientes de pensamiento “equiparan la homosexualidad a laheterosexualidad y abogan por un modelo nuevo de sexualidad polimorfa”.En respuesta a este documento, el Colectivo de mujeres de la Iglesia deCataluña emitió un comunicado acusando al Vaticano de ignorar losverdaderos problemas de las mujeres de todo el mundo y de pretender ordenary dirigir las vidas de éstas tanto en su vertiente pública como privada.Esta arremetida de la Santa Sede contra el feminismo, contra la igualdadentre mujeres y hombres y contra los derechos de lesbianas, gays, bisexualesy transexuales, ¿acaso no marca una línea de continuidad con el Santo Oficioque llevó a la hoguera a cientos de mujeres, curanderas al servicio de lapoblación campesina, depositarias de un saber que había sido transmitidodurante siglos de madres a hijas? La Iglesia, ya en el medievo, quisoexterminar a aquellas mujeres poseedoras de estos saberes que escapaban a
 
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su control. La “Santa Inquisición” emprendió contra ellas su caza de brujas;rodeadas de un halo de superstición y temor, fueron perseguidas durantecuatro siglos –del XIV al XVII-. Y es que las brujas representaban, en opiniónde estos poderes, una amenaza política, religiosa y sexual para la IglesiaCatólica y Protestante, y también para el Estado. Aquella campaña de terror nofue sino un antecedente violento y una advertencia de futuro, una constanteabominable perpetuada a lo largo de la Historia de las mujeres y de la Historiaen general. La lucha actual de los Movimientos Feministas deriva, en buenaparte, de los aquelarres medievales; los responsables del despiadadoexterminio de aquellas “atrevidas” mujeres son los antecesores de los queactualmente nos calumnian (la interminable lista del “Santo Oficio” ha venidoabarcando no sólo al género femenino, sino también a otros díscolos comoGalileo Galilei, Hans Küng, Leonardo Boff...).Hoy todavía la institución de la Iglesia sigue equiparando lacontracepción con el asesinato, todavía hoy se continúa excluyendosistemáticamente a las mujeres de la ordenación sacerdotal, obedeciendo, deeste modo, la misiva de san Pablo cuando afirmaba: “Callen las mujeres en lasiglesias, pues no les es permitido hablar”. La Iglesia persiste en sus prejuicioscontra nosotras, y en cargar sobre nuestras espaldas dicho alud.Ante los escándalos de pederastia protagonizados por los diferentessectores eclesiásticos, tanto el antiguo Papa, Karol Wotjtyla, como el actual,Benedicto XVI, y todos los dignatarios que componen la corte papal, hanvenido haciendo oídos sordos a esta realidad. Lo verdaderamenteestremecedor, en opinión de los mismos, es el hecho de que gays, lesbianas yfeministas “radicales” gocen de los mismos derechos que el resto de laciudadanía.El discurso de la Iglesia Católica continúa sustentado en criteriosbiologicistas que conscientemente ignoran los aspectos psicológicos y socialesque conforman la realidad personal y social, más compleja que la simplistaconcepción católica, apostólica y romana que elude sistemáticamente lasmuertes de miles de mujeres por abortos clandestinos, que insiste en reprimirla sexualidad no reproductiva...En estos momentos, la Iglesia, intentando imponer sus razones -unas justificaciones que califica de “naturales”-, no está sino ejerciendo violencia, enla medida en que pretende atacar los presupuestos ideológicos que defiendenla equidad entre los sexos/géneros, derivados de la experiencia de siglos dedominación y sometimiento de las mujeres al poder patriarcal –y al poder papal.Hoy, la Iglesia no está haciendo otra cosa que bloquear el camino para impedirla salida de las mujeres y hombres del sistema androcéntrico.¿Acaso las mujeres de conciencia feminista no hemos requerido años,décadas, siglos de lucha silenciosa –hoy ya no tan encubierta en algunaszonas del mundo- para hacernos oír? ¿No han sido necesarios numerososgrupos de mujeres organizándose, denunciando la injusta realidad para que,por fin, medios de comunicación, partidos, instituciones, gobiernos..., esto es,las diferentes estructuras sociales compartan parte de nuestros análisis?

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