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Francisco Arriaga – Año 2, No. IIII. Libres libros de a libra. 12 Nov. 2009
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Un sueño barroco
Nutrida con frecuencia de las más oscuras, olvidadas y ocultas elucubraciones de lapsique, la cantidad de obras literarias que giran en torno a los sueños sólo pueden sersuperadas en número por las debidas a la muerte y al amor, eternos antagonistas.Desde las primeras y más tempranas aproximaciones a este género, como el ‘SomnusScipionis’ escrito por Cicerón, hasta las más intrincadas y difíciles como ‘Sylvie and Bruno’de Lewis Carroll, las obras de carácter onírico denotan una extraña cantidad de rasgoscomunes que pueden resumirse en la libertad incondicionada del mundo soñado comocontrapuesta a la asfixiante realidad de un mundo oprimido por sinfín de normas y reglasy no obstante, tanto o más absurdo que el otro.
El sueño de la razón
Enigma entre enigmas, el
Primero sueño 
de Sor Juana Inés de la Cruz se yergue en suobra como si fuese un obelisco, retrato exacto de algún dibujo tomado de los libros deAtanasio Kircher. Sor Juana llegaría a afirmar retóricamente que su obra completa sedebía a peticiones y encargos expresos, exceptuando el
Primero sueño 
: ‘Yo nunca heescrito cosa alguna por mi voluntad, sino por ruegos y preceptos ajenos, de tal maneraque no me acuerdo haber escrito por mi gusto si no es un papelillo que llaman el Sueño’.La exageración de esta afirmación resalta no el gusto descuidado y distraído, sino laconcentración y el empeño de quien se esmera y vierte su mayor esfuerzo sobre una obracualquiera.Se considera al
Primero sueño 
como un poema filosófico, más a tono con la poéticafilosófica o filosofía poética clásica griega y latina, que como un poema lírico, escrito en unarrebato sentimental o melancólico.Las aproximaciones que se han vertido en los últimos cien años sobre el texto han podidoesclarecer un tanto –sin agotar- el sentido del poema, que sólo puede ser aprehendidocabalmente si se toma en cuenta el monstruoso caudal de conocimientos que en elmomento de su escritura Sor Juana empleó en los versos, y si no se excluye el análisisprofundo de la situación de la mujer y la valía de su intelecto en la época histórica que letoca vivir.Octavio Paz en su magnífico ensayo ‘Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fé’aborda el
Primero sueño 
desde una perspectiva simbólica, elaborando una hermenéuticaque debe mucho a los emblemas de Pierio Valeriano y a la imaginería sorprendente que
 
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Sor Juana toma directamente de los libros de Kircher y la tradición hermética.Un par de años después, otro estudioso del poema de Sor Juana nos legaría su análisis,esta vez desde el punto de vista científico, demostrando una vez más las profundas raícesdel saber enciclopédico de Sor Juana. Elías Trabulse dedica varias notas marginales deltomo segundo de su ‘
Historia de la ciencia en México 
’ a explicarnos por qué ese poemano tiene equivalente en su tiempo: ‘Los conocimientos considerados heterodoxos sedesarrollaron a la callada y tuvieron como paradigma las creencias mágicas introducidas através del jesuita Kircher, de quien Sor Juana era vehemente lectora, en su
Musurgia Universalis 
que inspiró la sección científica del
Primero sueño.
La física y el jeroglífico
Octavio Paz no puede dejar escapar a la tentación de ver en el Sueño de Sor Juana lalucha y búsqueda incesante del alma que pretende alcanzar las esferas superiores, esasque por su naturaleza misma –mujer y más aún, ‘mujer de claustro’- le estaban vedadasen un mundo marcado por la exclusión sistemática de lo femenino. Y en todo caso,cuando lo femenino aparece en escena, estará siempre supeditado a lo masculino, jamásen rivalidad, y mucho menos en superioridad evidente.La única salida que tiene esta mujer la obliga a saltar sobre cualquier convencionalismo,transgrediendo las reglas mismas y el orden establecido, al escribir un poema que bajo elengañoso título de ‘Sueño’ engarza pieza por pieza la escala que le permitirá no sólosobresalir en el mundo masculino en el que se desenvuelve, sino más aún, alcanzar loque a todo interlocutor vecino está prohibido. Si la simpatía que siente por el sabio jesuitaalemán aparece en gran cantidad de versos de este poema, ella supera el argumento delos libros leídos y aprendidos de memoria para hacer de su poema un verdadero espejodel mundo y de la razón empeñada en sobrepasar la esfera de la materia.Sería en 1983 cuando Elías Trabulse emprendería su aproximación al Sueño, conmétodos que al mismo Octavio Paz pudieron haber resultado, si no escandalosos, sí porlo menos reprobables: en vez de analizar uno por uno los 976 versos que componen elpoema, inicia con la sección más ‘científica’ del texto [a partir del verso 192], resaltando yrescatando cada uno de los elementos que Sor Juana introduce y explicando tambiénhasta que punto la visión del alma atormentada del poema es la imagen fiel del intelectoacuciado por las distintas dudas, incertezas, y también seguridades, creencias yconfianzas.Ambos, Paz y Trabulse, son los extremos del amplio especto de interpretaciones,
 
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aproximaciones y explicaciones que se han hecho sobre el mismo texto.
El claustro y el laberinto
De habérsenos conservado una copia de ‘El caracol’ probablemente poseeríamos dosobras cumbre en la amplia producción literaria de Sor Juana.
El caracol 
pretendía ser uncompendio de armonía; se sabe que Sor Juana fue ejecutante de varios instrumentosmusicales, y algunos poemas que se nos han conservado versan directamente sobre elasunto de la música, demostrando el dominio que poseía sobre esta materia.Pamela H. Long en su ensayo ‘
De la música un cuaderno pedís 
: Musical Notation in SorJuana’s Works’ clarifica estos asuntos: “Sor Juana Inés de la Cruz (m. 1695, México)vivió, escribió, estudió y compuso música durante una época de intensa experimentaciónen los aspectos prácticos de la música, sobre todo en lo relativo a armónica (
sic 
),notación, composición e instrumentación, además del desarrollo de la ópera. Lorente,Mersenne, Ronsard, Galilei, Zarlino, Cerone y Kircher habían intentado codificar elsistema de la representación de las notas musicales, y Sor Juana versó sobre muchosaspectos relativos a la práctica de la notación musical. Compuso un tratado titulado
El caracol 
, en el cual procura simplificar el sistema de la escritura musical como sepracticaba en la época.” El caracol es laberinto y conlleva también, siempre, una salida.Esta faceta de la vida de Sor Juana, minimizada frecuentemente sobre todo por la críticacon tintes meramente literarios, nos obliga a reflexionar el papel que la ciencia y la razón juega a lo largo de la obra de Sor Juana. Si bien es cierto que varios poemas y versos dela pluma de Inés se debieron a encargos explícitos de la nobleza virreinal, también escierto que estos mismos encargos le valieron la posibilidad de escribir sobre temas que nosiempre tocaban el amor y asuntos sacros, incluyendo con frecuencia temaseminentemente profanos y cortesanos en sus escritos.El que sería un discurso filosófico,
Imago mundi 
, toma forma de poema, permitiendo a lapoetisa establecer de una vez por todas su valía entre los grandes de su tiempo, atacandono de frente –hecho imposible debido a las vigentes restricciones del
Nihil obstat 
 imperante y en manos de clérigos cuyo saber dejaba mucho que desear- sino desde elbastión de lo femenino –la poesía- a lo masculino –el discurso escolástico-, dejándolabien librada en este trance.En cambio, el pretendido compendio de armonía al parecer se trataba de una obra másacorde con los manuales escolares y libros de texto en uso, lo que a su vez seríasimultáneamente fuerte restricción y gran reto: abordar científicamente lo que en el papel

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