• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
MONS. FRANCISCO GONZÁLEZ, SFObispo Auxiliar de Washington
Dn. 12, 1.2Sal 15,5.9-11Hb. 10, 11-14.18Mc. 13, 24-32En la primera lectura de este domingo nos encontramos con el profeta Daniel. Elpueblo de Dios las está pasando mal, algunos de ellos se han pasado a la “culturadominante” y han desaparecido ciertos valores que los israelitas habían tenido comofundamentales. Están pasando por un tiempo de angustia, y el profeta les harecordado anteriormente otros tiempos parecidos, cuando supieron vencer y lo mismopuede suceder hoy, pues Miguel, el Gran Jefe defiende a su pueblo.El profeta les habla indicando que las culturas y poderes de la tierra pasan, y lospoderosos de hoy se convertirán en los don nadie del mañana, como lo hemos visto enlas noticias, que eran poderosos a costa de robar billones de dólares. Sin embargo,habrá un final para todo donde se tomarán decisiones de vida y de muerte eterna, unosse salvarán, irán “al rechazo y pena eterna”.Hoy también corre por ahí la tentación de pasarse uno a los valores de cultura/s que“nos caen bien”, olvidándonos, a veces, de valores preciosos que trajimos de nuestrospaíses, de nuestras familias, de nuestra Iglesia. Con todos esos cambios, ¿seremosmás felices o tendremos que arrepentirnos?El evangelio nos habla de cosas finales, de hecho este pasaje de Marcos entra en elestilo literario-teológico conocido como apocalíptico. Algunos proclamadores de laPalabra, con eso de que se acababa el siglo, un milenio y empezaba otro, dieron riendasuelta a una predicación apocalíptica de sentido negativo: cataclismos, desolación,destrucción o películas que predicen que el mundo se terminará en el 2012. Este estiloliterario y de predicación o farándula lo vemos en la Sagrada Escritura, pero siponemos atención, podemos ver el lado positivo: es verdad que al final habrá una luchacósmica; es verdad que en esas ocasiones vimos un dualismo, la lucha entre el bien yel mal, pero es también verdad que después de todo, se anuncia un tiempo de calma,de felicidad, del triunfo final del bien sobre el mal. Por eso y en ese sentido se ha detomar el evangelio de hoy.Para cuando esta redacción fue hecha, posiblemente Jerusalén y el Templo habíansido destruidos, las persecuciones de cristianos habían comenzado, quizás Pedro yPablo habían sufrido ya el martirio y había incertidumbre en las pequeñas comunidadescristianas acerca de lo que se les había predicado. Y por lo tanto era necesario animar a la comunidad. El evangelio era verdadero y aunque el tiempo de peregrinación (lavida) puede ser dura y contradictoria, pero al final Dios triunfa y nosotros con Él.La desesperación no es cristiana, pues aunque vemos el dolor, la violencia, el engaño,
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...