Fedro:
Fábulas
.José Tomás Saracho Villalobos. I.E.S. Fernando Robina. Llerena.
2La más antigua de las que se conocen es la atribuida a Demetrio Falereo; pero las quehan llegado hasta nosotros datan de épocas más tardías.En la literatura latina la fábula se afirma como género gracias a Fedro, escritor del siglo I d.C., aunque se encuentran muestras esporádicas muy anteriores desde elapólogo del labrador y la alondra de las
Saturae
de Ennio.Lo que se sabe de su vida procede de su obra, y en particular de los prólogos yepílogos de los cincos libros de sus
Fabulae Aesopiae
. Por ellos sabemos que habíanacido en Macedonia hacia el año 15 a.C. y que muy joven había venido a Roma comoesclavo de Augusto, que más tarde le concedió la libertad. Los dos primeros libros desus fábulas aparecieron en el principado de Tiberio; el III en el de Calígula; y siguieronotros dos, IV y V, antes de su muerte, que pudo tener lugar en tiempos de Claudio o talvez de Nerón.En el prólogo del libro III (aunque algunos editores pasan estos versos al epílogodel II) habla de dificultades que sus fábulas anteriores le habían ocasionado, concretadasen la enemistad y las persecuciones de Sejano. Este libro aparece dedicado a Éutico,auriga del "equipo de los verdes", favorito de Calígula; los siguientes a Particulón,hombre de letras, y a Fileto, por lo demás desconocido. El libro II, si se admiten ciertaslecturas, podría estar dedicado a un tal Ilio.Claramente aparecen en estos prólogos y epílogos las ideas de Fedro acerca desus fábulas y de su propia actividad literaria. Con frecuencia nombra a Esopo y seremite a él: con ello busca el prestigio del fundador del género para su obra; pero susfábulas son "esópicas", y sólo en pequeña medida proceden de Esopo. Fedro, esclavocomo aquél, y luego liberto, insiste en el valor reivindicativo de la fábula en manos delos humildes. A la ficción sobre plantas y animales con finalidad hilarizante ymoralizadora añade la versificación y las aspiraciones literarias. En el primero de estosaspectos, quiere atacar a los vicios, pero no a las personas. En el segundo, relaciona suvocación literaria, que le lleva a afirmarse como el primer representante de la fábula enla literatura romana, con su cuna próxima al monte Pierio y a la patria de Lino y Orfeo.Por lo demás, no aspira al aplauso de los ignorantes, y antepone la utilidad práctica a laaltura literaria. Entre las cualidades de su estilo se gloría sobre todo de su concisión. Susquejas de la envidia contienen resonancias tanto de su actitud moralizante como de lascircunstancias de su vida literaria.Pero la obra de Fedro la conocemos directamente: 103 fábulas integran los cincolibros que han llegado hasta nosotros por transmisión directa; y a ellas ha de añadirse probablemente las 22 que proceden de la
Appendix Perottina
(de Nicolás Perotti, sigloXV). Las fábulas de la transmisión directa constan de dos elementos: un relato ejemplar,generalmente de animales, y una moraleja, que puede proceder o seguir de aquél. Perono todos los relatos son fábulas de animales; conforme se avanza en la lectura se hacenmás frecuentes la anécdotas relativas a personas. La moraleja fluye a veces de lanarración de un modo natural y adecuado; otras, en cambio, peca de generalización. Através de la colección de fábulas van desfilando los animales conocidos, tantodomésticos como salvajes, simbolizando siempre las virtudes o vicios de los hombres.Las fábulas de la
Appendix Pereottina
carecen de moraleja.En el estilo de Fedro destaca su corrección y la concisión de que él se mostrabaorgulloso. Tal brevedad produce en ocasiones la impresión de sencillez y elegancia; pero otras veces se confunde con el esquematismo y la sequedad, que tiene su reflejo enla falta de matización y de profundización en las conductas humanas. Para comprender lo que estas indicaciones pueden significar nada mejor que compara la fábula 13 de lacolección perottina con el cuento de la "viuda de Éfeso" del satiricón (111-112) dePetronio, pues ambos relatos tienen el mismo argumento.