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Fontanarrosa Roberto - La Mesa de Los Galanes

Fontanarrosa Roberto - La Mesa de Los Galanes

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R. FONTANARROSA
LA MESA DE LOS GALANESY OTROS CUENTOS
EDICIONES DE LA FLOR 
Sexta edición: enero de 2001Diseño de tapa: Roberto Kitroser Ilustración: El Niño Rodríguez© 1995
by 
Ediciones de la Flor S.R.L. Gorriti 3695, 1172 Buenos Aires, ArgentinaQueda hecho el depósito que establece la ley 11.723Impreso en la Argentina
Printed in Argentina
ISBN 950-515-151-9
Impreso en GRÁFICA GUADALUPEAv San Martín 3773 (1847) Rafael Calzada,Provincia de Buenos Aires Argentinaen el mes de enero del año 2001
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Para el Negro Herrera y el Pelado Reinoso
ÍNDICE
Periodismo investigativoMaestras argentinas. Clara DezcurraElla dijoBetoCenizasLa Operación MedusaEl sordoNoemí Prana de Tetuán (1923-1986). Una poetisa de nuestro tiempoUna mesa de tres patasUn confuso episodioSixto FigazzaUna noche en Phu BaiNo se puede tener todoEl experimento de Hermes KolobrzegYo tuve un niño asíLa mesa de los galanesUn héroe olvidado: Cadete Lucio Alcides AlzamendiLa observación de los pájaros¿Qué quieres tú de mí?Renzo y RossanoLa saga de los Ledrú-RollinTío EnriqueMedieval Times
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PERIODISMO INVESTIGATIVO
Echenaussi estaba preocupado. En su reloj Timex Pagoda (regalo del Jefe) eran las19.36 y todavía no había llegado Santisteban con la valija. Llamó al mozo y le pidió otro matecocido. Se había acostumbrado a esa infusión en aquellas largas noches cuando, con loscomperos del Movimiento, saan a pintar consignas y el Pocho (como le dean aEchenaussi) era el encargado de llevar el termo.—¿Me averiguó algo? —el mozo del "Avenida" le dejó la taza con el saquito y el aguacaliente sobre la mesa. Se llamaba Aquiles Luque y hacía ya ocho años que intentaba dejar sutrabajo en el boliche y obtener algún puesto importante en el Congreso.—¿De qué? —se sobresaltó Echenaussi, en otra cosa.—De aquello.—Ah sí. Quédate tranquilo, Cabezón. Ya hablé de lo. tuyo. Apenas el jefe me dé piedralibre, se hace. ¿Me prestas el teléfono?Luque señaló hacia el mostrador. Echenaussi se levantó con algún esfuerzo (estabagordo, arriba de los 97) y lo encaró al dueño. Sabía que no prestaba el aparato con facilidad.—Don Jaca —le dijo—. Ayer estuve con la gente del sindicato —el hombre lo miró dereojo mientras secaba unos vasos—, Parece que lo de acá se hace. Tenemos que hablar conlos muchachos de los colectivos para que cuando llevan a los operarios para General Armida envez de parar en Canavosio paren acá. Es mucha gente, Jaca. Son como 400 monos todos losdías. ¿Tiene comodidades usted como para atenderlos a todos? —el hombre asintió con lacabeza, sin mirarlo—. Porque no es joda 400 tipos por día —Echenaussi ya había discado yesperaba con el tubo sobre la oreja—. Ya está al salir —repitió. —Es casi un hecho.. ¿Galíndez!— gritó prácticamente cuando le contestaron — ¿Salió ya Santisteban?... ¿Y por dónde andaese pelotudo?... Bueno, bueno... Si te llama decile que lo estoy esperando en el "Avenida"...—¿Cuánto le debo, Jaca? —Echenaussi amagó llevar la mano a uno de los bolsillos delpantalón. Jaca negó con la cabeza, sin mirarlo—. La semana que viene tengo otra reunión —agregó Echenaussi—. Y creo que ahí cocinamos todo. Los del sindicato están enloquecidos porvenir aquí. Dicen que el café que les sirven en el otro boliche es una cagada.Se fue a sentar, mirando el reloj. A las 18.48 llegó la Rinaudo. Alcira Silvia Rinaudovenía de declarar en Tribunales y estaba un poco alterada. Lo conocía al Pocho desde lostiempos en que toda la Facultad de Ingeniería con el FRENJUTED incluido se había pasado alFREPEJU, pero pocas veces lo había visto tan nervioso. Tampoco Alcira atravesaba su mejormomento ya que había quedado fuera de la lista de concejales de Villa Gobernador Zenobio yel "Peludo" Mendoza no la había convocado para el asado semestral en la quinta de LaTronqueta donde se digitaban los referentes. Vieja militante del POCINO, sabía recalar en CintaVerde por los años 70, había adherido al ESTEPO tras la caída de Juan Carlos "Oruga" Pandocomo Secretario de la Secre y ahora vivía un moderado esplendor como consejera de FranciscoCasarubia en la Comisión Progratica Pro Recuperación del Afiliado que operabaconjuntamente con el Programa Pro Propaganda, el PROPRO-PRO. Sin embargo, su rostro (quehabía sido bello en una época) mostraba el deterioro producido por cinco años de cárcel enCoronda, adonde había ido a parar luego de los disturbios producidos en el "Anfi de Odonto"(el tico anfiteatro de Odontoloa, de Las Flores) tras una agitada presentación delcomprometido cantautor chileno Leonel Pizarro quien se revelara al público en aquella ocasióncomo oficinista, ultracatólico y homosexual.—Todavía no llegó —informó Echenaussi a la Rinaudo apenas ésta se sentó a la mesa.—Se habrá retrasado —contestó Alcira, sacando un cigarrillo. No fumaba menos de 40cigarrillos por día, "Provenzales Fuertes", sin filtro, hábito que había adquirido en el presidio.—Le tengo desconfianza al "Matute" ¿viste? — meneó la cabeza Echenaussi—. Chupa.—Sí, pero... —Alcira consultó su reloj— ¿a esta hora?—A cualquier hora.Sin duda, por la mente de ambos, cruzó el recuerdo del desgraciado episodioprotagonizado por Santisteban en un conocido programa de almuerzos por televisión donde,achispado por la apresurada ingestión de más de seis copas de vino blanco "Traminer Rhin"1984, prometió que, en su condición de Asesor Alterno Legal y Técnico de la Gobernación, nocejaría hasta que la vecina República del Uruguay volviera a ser territorio argentino, aun acosta del derramamiento de sangre de miles de inocentes. Había perpetrado el exabrupto enhorario central y ante la presencia del propio embajador del Uruguay, Liber Vidal Gestido,
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