CRITICA DE LA NUEVA IZQUIERDA A LA ECONOMÍA ACTUAL 105
la Nueva Izquierda cuando afirma que "la existencia de esta masa enorme de
burocracia (en la URSS) reduce el fondo de consumo de los productores y,también, desvía una fuerte porción del excedente social hacia consumo
improductivo... La arbitrariedad y tiranía de la burocracia, pesan en forma
cada vez más intolerable sobre la masa de trabajadores".
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Es posible argu-
mentar con solidez, ya sea contra los mercados o los sistemas administrativos,
pero si estamos contra ambos nos topamos con un problema: si eliminamos la
fuerza física, difícilmente se encontrará un tercer método para asignar recur-
sos y coordinar decisiones económicas. Por supuesto, tanto los mercados
como los procedimientos administrativos pueden adoptar muchas formasdiferentes: los mercados pueden ser más o menos competitivos y los procedi-
mientos administrativos más o menos centralizados, con cierta toma de
decisiones por votación, etc.
Obviamente, muchos adherentes de la Nueva Izquierda no se sienten
aproblemados cuando se sitúan tanto contra los mercados como contra la
burocracia. Y unos pocos, ciertamente, han evitado el dilema ya sea mediante
la elección de mercados o eligiendo la planificación administrativa central
(como es el caso de los adherentes más tradicionales del modelo soviético).
Sin embargo, creo que es justo decir que la mayoría de los seguidores de la
Nueva Izquierda, jamás han encarado el hecho de que debemos tener algún
mecanismo para: 1) obtener información sobre preferencias; 2) asignar recur-
sos a diferentes sectores de acuerdo con dichas preferencias; 3) decidir las
técnicas de producción que se usarán; 4) crear incentivos para economizar enel uso de recursos, invertir y desarrollar nuevas tecnologías; y finalmente, 5)coordinar las decisiones de millones de empresas y hogares individuales con
el fin de hacerlas coherentes, de manera que cada industria produzca efectiva-
mente aquellas cantidades que son deseadas no sólo por los hogares, sino
también por empresas que producen millones de otros productos.En una economía sin mercado o sólo con mercados mínimos, se
requiere, por parte de los planificadores centrales, una cantidad enorme deinformación detallada. Se necesita información tanto de las posibilidades de
producción para todos los diferentes productos (tasas marginales de transfor-
mación entre cualquier par de productos) como de los gustos, esto es, las
funciones de preferencia de los consumidores (tasas marginales de sustitu-
ción). Sobre la base de tal información, un supercomputador hipotético
podría, en teoría, crear un programa para una óptima asignación de los
recursos. Si, por otro lado, las propias autoridades deciden acerca de la
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Emest Mandel,
Marxist Economic Theory, 2
vols. (Nueva York: Monthly
Review Press, 1968), 2: 598.