• Embed Doc
  • Readcast
  • Collections
  • CommentGo Back
Download
 
DOCUMENTO
Potissimum institutioni
lo dice con cla-ridad: «La renovación de los institutos religiosos dependeprincipalmente de la formación de sus miembros» (n. 1).Este libro parte de esta convicción. En el plano teóricoante todo, ya que es perfectamente lógico que el proceso derenovación de una institución conduzca a un nuevo procesoeducativo. Pero también, y sobre todo, en el plano de lavida o de la constatación de una renovación que no acaba deimponerse. Hablar de renovación de la VC se ha convertidoen un lugar común; más aún, podríamos decir que desde unpunto de vista doctrinal parecen ya bastante definidos lospuntos de referencia de tal renovación o de la «nueva» vidaconsagrada. No obstante, lo que se echa de menos, y queaún probablemente no es tan evidente y unánimemente com-partido por quienes se dedican a la formación, es el método,el cómo hacer operativo tal modelo renovado a partir de laprimera formación, o cómo estructurar el itinerario formati-vo para que conduzca a ello concretamente.Tal vez sea justamente este uno de los puntos más débi-les en este proceso de renovación: por un lado hay un pro-yecto suficientemente claro como objetivo formativo termi-nal, por el otro no se da la claridad suficiente acerca de lametodología de cada una de las fases del camino que debe-ría alcanzar progresivamente ese objetivo.Este libro trata precisamente de proponer un itinerario,en su significado natural de «iter», de camino perseguido, yen el más específico de programa o proyecto formativo. Cier-
1 I
 
do emerger la verdad de sí y del propio mundo interior, parallegar a desear los mismos deseos de Dios (c. 5).Por último, se examina el que es quizás el elemento másrepresentativo de la renovación de la VC hoy, la formaciónen un sentido nuevo de la misión, como memoria viva de laforma originaria del discipulado, confesión de la propia fe,coparticipación de las propias riquezas espirituales, expe-riencia de Dios mientras se le anuncia y lugar de formaciónpersonal (c. 6).No hay un capítulo explícito dedicado a la descripción dela situación juvenil actual; he preferido a la descripción glo-bal, que correría peligro de ser un poco genérica, la indica-ción de algunos elementos de la formación juvenil actualvistos con relación a objetivos formativos específicos. Enotras palabras, la descripción del joven se encuentra de al-gún modo en todos los capítulos.Se habla de formación para la vida comunitaria en elconjunto de la obra más que en un capítulo específico parasubrayar la nueva acepción de la comunidad en la reflexiónposconciliar: la comunidad no está en función de sí misma,sino que es para la misión; la formación para la vida comúnpasa, pues, a través de la formación en el discernimiento delsentido de pertenencia, la identificación con el carisma, elsentido de la misión, etc.No hay un capítulo sobre la formación permanente bienporque —como ya hemos dicho— este texto no quiere serun tratado exhaustivo y sistemático, bien porque, sobre todo,el énfasis se pone a propósito en las fases de la formacióninicial, con la convicción de que el fin primario de la forma-ción inicial es hacer al sujeto «instruible», capaz de «apren-der a aprender» de la vida, la experiencia, el apostolado, laoración, la vida comunitaria y el mundo en el que vive.Entonces la formación es de verdad permanente, dura todala vida, y la vida religiosa entera está en continuo procesode renovación.Finalmente, dos palabras sobre el título. El itinerario for-mativo de la VC está proyectado sobre el trasfondo del ca-mino que lleva de Jerusalén a Emaús. Por motivos muyclaros: no sólo porque la imagen del camino refleja perfec-
14
tamente la idea del camino que debe ser el «iter» formativo,marcado por fases perfectamente articuladas entre sí, comolas fases del coloquio de los dos discípulos con Jesús; sinosobre todo porque el camino que lleva a Emaús me evocaalgunos aspectos de la vida consagrada hoy. Es una VC enmovimiento, sacudida por eventos que la han obligado asalir del templo, de una cierta cerrazón en sí misma y aponerse en camino para salir al encuentro del hombre, quees «la primera y fundamental vía de la Iglesia»
1
, y por endetambién de la vida religiosa.Caminando con el hombre y sirviendo al hermano, elconsagrado encuentra a Cristo, aunque no lo reconozca en-seguida, se purifica de sus falsas esperanzas y pretensiones,comparte la tristeza e incertidumbre del mundo, tiene tam-bién el valor de confesar su miedo y poca fe; pero aprendeal fin a escuchar la Palabra, siempre reflejada en los aconte-cimientos y en las personas, y a dejarse reprender e instruirpor ella... Es un camino difícil. Hay quien lo llama caminode reevangelización para la VC misma. Es precisamente a lolargo de este camino donde renace el deseo de «quedarse»con el Señor, mientras el corazón, primero tardo para enten-der, ahora «arde en el pecho» estando con él.Es a lo largo de este camino donde finalmente se abrenlos ojos para reconocer a Jesús mientras sigue partiendo sucuerpo por el hombre. Como una nueva teofanía, imposiblede retenerla para sí. Los dos discípulos de Emaús «se levan-taron inmediatamente», volviendo a Jerusalén, para anunciarque «verdaderamente el Señor ha resucitado». Lo mismosucede con la VC en nuestros días: este paciente y continuoir y volver de Jerusalén a Emaús, parecido a una peregrina-ción de la fe
2
, se convierte realmente en la vía de sureevangelización, para darla después al mundo. El libro re-coge esta imagen de modo explícito para trazar en particular
1
JUAN PABLO II,
Redemptionis donum
14, San Pablo, Madrid 1984
2
.
2
La imagen de la «peregrinación de la fe» es propuesta por la
Lumengentium
(LG 58) y por la
Redemptionis Mater 
(RM 17) para describir elcamino en la fe de María, la primera consagrada del Padre. Es una referenciamuy valiosa para nuestro análisis.
 
la fase de la aproximación a la vida religiosa y describir elorigen, en el individuo, de la opción de consagración; perose repite con frecuencia, si bien de manera velada, en lasdiversas fases del encuentro de los dos discípulos con Jesúspara subrayar también los diferentes momentos de un cami-no de formación para la consagración.Quisiera dirigir también un afectuoso saludo a los jóve-nes que el Señor nos ha y me ha confiado. Este libro nohabría sido escrito nunca sin ellos, sin la experiencia precio-sa e impagable del ministerio del acompañamiento personal.Un formador es siempre una persona privilegiada, porquepuede contemplar constantemente la acción del Espíritu queplasma y la acción de Dios, el único formador verdadero. Surol o servicio le pone en la condición realmente única deuna formación permanente.16
Capítulo 1
Presupuestos antropológicos
ANTROPOLOGÍA no es una ciencia nueva. Es nuevoel interés que hoy la rodea, sobre todo por parte de loscultivadores de cada una de las ciencias humanas, y no tantopor la disciplina científica en sí cuanto por un cierto modode afrontar el discurso sobre el hombre, típico de esta aproxi-mación. Modo y estilo que, además de la atención privile-giada a los fenómenos humanos, posee la característica de lainterdisciplinariedad, como reacción a una excesiva y sus-tancialmente innatural segmentación del saber sobre el hom-bre.
1. De la fragmentación culturala la antropología interdisciplinar
La atención por lo humano no es una novedad, ni siquieraen el interior de las llamadas disciplinas «espirituales»: siciencia humana significa en general conocimiento del espí-ritu humano, desde siempre la espiritualidad y las discipli-nas que se refieren a ella lo han tenido en cuenta.La misma pedagogía de Dios, como se deduce de la Es-critura, es diferente según el tipo de hombre concreto al quese dirige. Nuestros maestros espirituales (padres de la Igle-sia, doctores y santos) han tenido siempre presente la reali-dad humana (véanse los agudos análisis de san Agustín y17
of 00

Leave a Comment

You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...
You must be to leave a comment.
Submit
Characters: ...