do emerger la verdad de sí y del propio mundo interior, parallegar a desear los mismos deseos de Dios (c. 5).Por último, se examina el que es quizás el elemento másrepresentativo de la renovación de la VC hoy, la formaciónen un sentido nuevo de la misión, como memoria viva de laforma originaria del discipulado, confesión de la propia fe,coparticipación de las propias riquezas espirituales, expe-riencia de Dios mientras se le anuncia y lugar de formaciónpersonal (c. 6).No hay un capítulo explícito dedicado a la descripción dela situación juvenil actual; he preferido a la descripción glo-bal, que correría peligro de ser un poco genérica, la indica-ción de algunos elementos de la formación juvenil actualvistos con relación a objetivos formativos específicos. Enotras palabras, la descripción del joven se encuentra de al-gún modo en todos los capítulos.Se habla de formación para la vida comunitaria en elconjunto de la obra más que en un capítulo específico parasubrayar la nueva acepción de la comunidad en la reflexiónposconciliar: la comunidad no está en función de sí misma,sino que es para la misión; la formación para la vida comúnpasa, pues, a través de la formación en el discernimiento delsentido de pertenencia, la identificación con el carisma, elsentido de la misión, etc.No hay un capítulo sobre la formación permanente bienporque —como ya hemos dicho— este texto no quiere serun tratado exhaustivo y sistemático, bien porque, sobre todo,el énfasis se pone a propósito en las fases de la formacióninicial, con la convicción de que el fin primario de la forma-ción inicial es hacer al sujeto «instruible», capaz de «apren-der a aprender» de la vida, la experiencia, el apostolado, laoración, la vida comunitaria y el mundo en el que vive.Entonces la formación es de verdad permanente, dura todala vida, y la vida religiosa entera está en continuo procesode renovación.Finalmente, dos palabras sobre el título. El itinerario for-mativo de la VC está proyectado sobre el trasfondo del ca-mino que lleva de Jerusalén a Emaús. Por motivos muyclaros: no sólo porque la imagen del camino refleja perfec-
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tamente la idea del camino que debe ser el «iter» formativo,marcado por fases perfectamente articuladas entre sí, comolas fases del coloquio de los dos discípulos con Jesús; sinosobre todo porque el camino que lleva a Emaús me evocaalgunos aspectos de la vida consagrada hoy. Es una VC enmovimiento, sacudida por eventos que la han obligado asalir del templo, de una cierta cerrazón en sí misma y aponerse en camino para salir al encuentro del hombre, quees «la primera y fundamental vía de la Iglesia»
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, y por endetambién de la vida religiosa.Caminando con el hombre y sirviendo al hermano, elconsagrado encuentra a Cristo, aunque no lo reconozca en-seguida, se purifica de sus falsas esperanzas y pretensiones,comparte la tristeza e incertidumbre del mundo, tiene tam-bién el valor de confesar su miedo y poca fe; pero aprendeal fin a escuchar la Palabra, siempre reflejada en los aconte-cimientos y en las personas, y a dejarse reprender e instruirpor ella... Es un camino difícil. Hay quien lo llama caminode reevangelización para la VC misma. Es precisamente a lolargo de este camino donde renace el deseo de «quedarse»con el Señor, mientras el corazón, primero tardo para enten-der, ahora «arde en el pecho» estando con él.Es a lo largo de este camino donde finalmente se abrenlos ojos para reconocer a Jesús mientras sigue partiendo sucuerpo por el hombre. Como una nueva teofanía, imposiblede retenerla para sí. Los dos discípulos de Emaús «se levan-taron inmediatamente», volviendo a Jerusalén, para anunciarque «verdaderamente el Señor ha resucitado». Lo mismosucede con la VC en nuestros días: este paciente y continuoir y volver de Jerusalén a Emaús, parecido a una peregrina-ción de la fe
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, se convierte realmente en la vía de sureevangelización, para darla después al mundo. El libro re-coge esta imagen de modo explícito para trazar en particular
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JUAN PABLO II,
Redemptionis donum
14, San Pablo, Madrid 1984
2
.
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La imagen de la «peregrinación de la fe» es propuesta por la
Lumengentium
(LG 58) y por la
Redemptionis Mater
(RM 17) para describir elcamino en la fe de María, la primera consagrada del Padre. Es una referenciamuy valiosa para nuestro análisis.
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