Elefante BlancoLongo http://longoteatro.blogspot.com
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Descubrí que ahora hay un duraznero. ¿Le gustan los duraznos? Me encantan, ya consólo verlos a una se le deshacen los labios. Su piel con los colores del amanecer y su carne jugosa que dan deseos de hincarle los dientes y morderlo, estrujarlo, abrazarlo y todo el jugoque acaricia los dedos, los brazos haciéndote cosquillas suavemente, y cierras los ojos y suaroma queda impregnado en tu cuerpo y su sabor no puedes quitártelo de los labios. ¿Cómopuede ser posible que en lo profundo de unatierna y jugosa carne se esconda un duro corazón?
BAHÍA:
Cómo se nota que nunca conociste a tu padre.
CIELO:
Ya no hay duraznos, siquiera los recuerdan, algunas creen que nunca existieron. Heescuchado a las mujeres decir que hay cajones guardados bajo las camas de...
BAHÍA:
No entiendo de qué carajo me estás hablando.
CIELO:
De la música de sirenas, sirenas ancianas que tejen una música melodiosa, de eso teestoy hablando.
BAHÍA:
Estamos en pleno desierto con un cielo de lata arriba que se derrite sobre nuestrascabezas y un infierno de cemento que quema y seca las plantas.
CIELO:
¿De qué plantas me habla si esto está pelado?
BAHÍA:
De la planta de los pies, estúpida.
Canta Cielo intentando imitar a las sirenas.
CIELO:
La música era hermosa y por momentos creí volar en la melodía hipnótica queaceleraba mi corazón mi pulso transformaba todo el jardín siniestro en un sueño y el techo secerró en un negro profundo aire asfixiante que estrangula las vértebras y la garganta traga elsonido estridente de las sirenas posesionándose de mi cuerpo y transitando las venas hastaconfundir mi sangre con fuego volcánico.Me acordé de papá, de sus tardes sentado en la mesa escuchando radio bajo el sol. Meacordé del sol, de las ganas que tengo de ver el cielo, de las noches en que llegaba silbandobajito, pero esa música se apagó. Todo el pueblo cantaba y una noche todos dejaron de cantar,pero descubrí que la melodía que creía perdida aún sigue dando vueltas en mi memoria. Menacieron ganas de abrazarlo, de encontrarlo en algún rincón y decirle que por favor cantara unavez más, por eso fui a buscar esa música, ese canto de sirenas...
BAHÍA:
¡Aquí no hay sirenas! ¡Nunca las hubo ni las habrá! ¡Tampoco hay lugares hermososmás allá de las fronteras de esta fábrica! Más vale que vayás acostumbrándote porque éstegalpón será tu casa por los próximos años. ¿Creés que me gusta vivir aquí, convivir diariamentecon la locura de una espera eterna? Enterradas en vida estamos, sin embargo jugás como sinada hubiera pasado, con esa cabecita quesólo imagina boludeces incoherentes.
CIELO:
¡No!
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