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Elefante BlancoLongo http://longoteatro.blogspot.com
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“ELEFANTE BLANCO”
1 -LA NOCHE DE LAS RATAS
 El joven uniformado espera. Tiernamente espera. Acaricia su fusil y su mirada elhorizonte. Sus labios sonríen. Suavemente. Acaricia su fusil. Silencio. Murmura algoinentendible. El viento. Acaricia el fusil. Lentamente. El sol se esconde en las entrañas de lameseta salada. Lentamente. Se hiela. El cinc. Las calles fantasmales sólo las recorre el viento. Lascampanas llaman. Es la hora.Todo oscuro. La noche. Las calles. El otro. El joven enciende su linterna. Una. Dos. Diez.Cientos de luces se encienden. Las ratas corren asustadas. Golpean el cinc. PUM. La luz corre. El joven corre. La rata corre. Un golpe. Dos. PUMPUM. Un grito. Cien gritos. Las ratas corren. Sechocan entre ellas. ¡NO!PUMPUMPUMPUMLos cuerpos calientes salpican las paredes oxidadas. Una luz. Corre. Corre. Corre.Huye. Escapa. ¡Corre te digo! La cola de la rata. Tirita. La luz.Suavemente la acaricia. De miedo. Tirita. Silencio.La luz se apaga.PUMNadie vio nada. Las nubes bajaron cubriendo la meseta de densa atmósfera y cerraronlas puertas de la fábrica.
 2 -BAJO CIELOS DE LATA
 Nubes no ves, sin embargo gotea gota tras gota. Asfixia la humedad que se trepa paredes al techo con sus largas uñas que crujen y chillan en medio del silencio. Suda el cielo su acuarela de óxido y los colores parecen perderse por las canaletas de desagüe, evaporarse y confundirse con el viento caliente que trayendo lamentos de más allá del desierto, se mete espía por los poros del cinc.
 CIELO:
 Había terminado de lavar las sábanas...
 BAHÍA:
 Los platos, lavaste los platos.
 CIELO:
 Por eso, y me di cuenta que estaba sola. La brisa dialogaba bajito con las sábanas...
 BAHÍA:
 Los platos, lavaste los platos.
 CIELO:
 ...y bailaban enamorados...los platos con las lozas y las cucharas. Sola. Ni un alma. Y elsol partiendo la tierra y penetrando en mi sangre con sus rayos. La transpiración me corría portodo el cuerpo y se me pegaba a la ropa, me ardía la sangre mamá. Es allí en que me doy cuentaque ya no había agua, entonces agarro una palangana y me voy hacia el pozo donde aquel díapapá...¿Por qué no se puede hablar de papá?
 Su madre deja de abanicarse y gira su cabeza con furia. Silencio. Vuelve a abanicarse.
 
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 2
 Descubrí que ahora hay un duraznero. ¿Le gustan los duraznos? Me encantan, ya consólo verlos a una se le deshacen los labios. Su piel con los colores del amanecer y su carne jugosa que dan deseos de hincarle los dientes y morderlo, estrujarlo, abrazarlo y todo el jugoque acaricia los dedos, los brazos haciéndote cosquillas suavemente, y cierras los ojos y suaroma queda impregnado en tu cuerpo y su sabor no puedes quitártelo de los labios. ¿Cómopuede ser posible que en lo profundo de unatierna y jugosa carne se esconda un duro corazón?
 BAHÍA:
 Cómo se nota que nunca conociste a tu padre.
 CIELO:
 Ya no hay duraznos, siquiera los recuerdan, algunas creen que nunca existieron. Heescuchado a las mujeres decir que hay cajones guardados bajo las camas de...
 BAHÍA:
 No entiendo de qué carajo me estás hablando.
 CIELO:
 De la música de sirenas, sirenas ancianas que tejen una música melodiosa, de eso teestoy hablando.
 BAHÍA:
 Estamos en pleno desierto con un cielo de lata arriba que se derrite sobre nuestrascabezas y un infierno de cemento que quema y seca las plantas.
 CIELO:
 ¿De qué plantas me habla si esto está pelado?
 BAHÍA:
 De la planta de los pies, estúpida.
 Canta Cielo intentando imitar a las sirenas.
 CIELO:
 La música era hermosa y por momentos creí volar en la melodía hipnótica queaceleraba mi corazón mi pulso transformaba todo el jardín siniestro en un sueño y el techo secerró en un negro profundo aire asfixiante que estrangula las vértebras y la garganta traga elsonido estridente de las sirenas posesionándose de mi cuerpo y transitando las venas hastaconfundir mi sangre con fuego volcánico.Me acordé de papá, de sus tardes sentado en la mesa escuchando radio bajo el sol. Meacordé del sol, de las ganas que tengo de ver el cielo, de las noches en que llegaba silbandobajito, pero esa música se apagó. Todo el pueblo cantaba y una noche todos dejaron de cantar,pero descubrí que la melodía que creía perdida aún sigue dando vueltas en mi memoria. Menacieron ganas de abrazarlo, de encontrarlo en algún rincón y decirle que por favor cantara unavez más, por eso fui a buscar esa música, ese canto de sirenas...
 BAHÍA:
 ¡Aquí no hay sirenas! ¡Nunca las hubo ni las habrá! ¡Tampoco hay lugares hermososmás allá de las fronteras de esta fábrica! Más vale que vayás acostumbrándote porque éstegalpón será tu casa por los próximos años. ¿Creés que me gusta vivir aquí, convivir diariamentecon la locura de una espera eterna? Enterradas en vida estamos, sin embargo jugás como sinada hubiera pasado, con esa cabecita quesólo imagina boludeces incoherentes.
 CIELO:
 ¡No!
 
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 3
 BAHÍA:
 ¿No?
 CIELO:
 ¡No, no es así!
 BAHÍA:
 ¿No es así?
 CIELO:
 ¡No!
 BAHÍA:
 Ayer era un barco en tu habitación con tu padre de mascarón de proa gritando: “Cielo,Cielo”; hace unos días las abejas que entraban y salían de la boca de Doña Indulgencia cuando aella nunca le ha gustado la miel y hoy son las sirenas que tejen viejas canciones que ya nadierecuerda. ¡Estoy harta! ¡Harta!
 Tiembla.
 CIELO:
 He encontrado algo, tendría que verlo.
 BAHÍA:
 Estoy ocupada, invitá a la tonta de tu amiga que para eso está: para huevadas.
 CIELO:
 Prudencia no es tonta ni está para huevadas, por lo menos escucha.
 3 -BAÑOS DE LUNA EN EL JARDÍN NOCTURNOCIELO:
 Prudencia, tengo que contarte algo.
 PRUDENCIA:
 No vas a creer con lo que he soñado.
 CIELO:
 Escuchame.
 PRUDENCIA:
 Es increíble, hace semanas que vengo soñando con lo mismo.
 CIELO:
 No, escuchame.
 PRUDENCIA:
 Era de noche y hacía mucho calor, no se podía ni respirar y de pronto todas las mujeressalíamos de la fábrica pero estábamos desnudas y corríamos jugando riendo y una perseguía ala otra como niñas pero éramos nosotras y la luna estaba llena mirándonos testigo de nuestraliberación y el sudor me bañaba entera y jugábamos entre las flores y nos pinchábamos el dedocon una espina de rosas... pero de pronto sentí un murmullo y me acerco a una de las paredesde la fábrica y sentía aún más fuerte el murmullo entonces pongo el oído y me doy cuenta queeran hombres que nos miraban y hablaban de nosotras pero no eran cualquier hombre sinoaborígenes, sí, aborígenes musculosos que con sus lanzas me invitaban a conquistar el desierto.
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