En tal entorno, los principios que rigen al país deben contribuir a promover estas tendenciasfavorables con el mantenimiento de una política exterior disciplinada y coherente que separe loimportante de lo trivial. El gobierno de Bill Clinton ha evitado con gran perseverancia aplicar unprograma semejante. En lugar de ello, cada problema se ha tratado en forma individual: crisis por crisis, día por día. Hace falta valor para fijar prioridades, porque hacerlo equivale a admitir que lapolítica exterior estadounidense no puede contentar a todo el mundo o, más bien, a todos losgrupos de interés. El enfoque del gobierno de Clinton tiene sus ventajas: si las prioridades y laintención no están claras, no se les puede criticar. Pero hay que pagar un alto precio por ello. Enuna democracia tan pluralista como la nuestra, la falta de un "interés nacional" definido, o bienconstituye un terreno fértil para quienes desean aislarse del mundo o bien crea un vacío que ha dellenarse con presiones de grupos estrechos de miras.LA ALTERNATIVALA POLÍTICA EXTERIOR estadounidense de un gobierno republicano tendría que redefinirsesiguiendo el interés nacional y la búsqueda de prioridades. Estas tareas son:1.- Garantizar que las fuerzas armadas estadounidenses puedan disuadir de la guerra, proyectar su poderío y defender sus intereses en caso de que esa disuasión fracase.2.- Promover el crecimiento económico y la apertura política ampliando el libre comercio y unsistema monetario internacional estable para todos los comprometidos con estos principios,contando entre ellos al hemisferio occidental que, con demasiada frecuencia, se ha descuidadocomo zona vital de los intereses estadounidenses.3.- Renovar vínculos fuertes y estrechos con los aliados que comparten los valoresestadounidenses y pueden, por ello, compartir la carga de la promoción de la paz, la prosperidad yla libertad.4.- Centrar las energías de Estados Unidos en vincularse íntimamente con las grandes potencias,en especial Rusia y China, que pueden y podrán moldear las características del sistema políticointernacional, y5.- Confrontar con decisión la amenaza de regímenes deshonestos y potencias hostiles que, cadavez más, cobran la forma de la posibilidad del terrorismo y el desarrollo de armas de destrucciónmasiva (WMD, por sus siglas en inglés).INTERESES E IDEALESEL PODER IMPORTA tanto el ejercicio del mismo por parte de Estados Unidos como la capacidadde otros para ejercerlo. Sin embargo, en Estados Unidos a muchos le incomodan (y siempre lehan incomodado) los conceptos de la política de poder, las grandes potencias y los equilibrios depoder. En el extremo, este malestar conduce a un llamado a la introspección en lugar deconceptos de derecho y normas internacionales, y a la certeza de que el apoyo a muchos países –más aún, a instituciones como las Naciones Unidas– es esencial para el ejercicio legítimo delpoder. El "interés nacional" se sustituye por los "intereses humanitarios" o los intereses de "lacomunidad internacional". La convicción de que Estados Unidos ejerce legítimamente el poder sólo cuando lo hace en nombre de algo o alguien más, tenía profundas raíces en el pensamientowilsoniano, y hay fuertes ecos de ello en el gobierno de Clinton. Por supuesto que no hay nada demalo en hacer algo que beneficie a toda la humanidad, pero en cierto sentido éste es un efecto desegundo orden. La búsqueda de Estados Unidos por procurar su interés nacional creará lascondiciones que promoverán la libertad, el comercio y la paz. Su búsqueda de los interesesnacionales después de la Segunda Guerra Mundial condujo a un mundo más próspero ydemocrático. Esta situación puede repetirse.Por lo tanto, los acuerdos con instituciones multilaterales no deben ser fines en sí mismos. Losintereses estadounidenses se promueven a través de alianzas fuertes y pueden alentarse en lasNaciones Unidas y otras organizaciones multilaterales, así como con acuerdos internacionales
JUAN DAVID ESCOBAR VALENCIA – CURSO DE ESTRATEGIA
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