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Anónimo - Robin Hood

Anónimo - Robin Hood

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Robin Hood es un arquetípico héroe del folclore inglés medieval. Su nombre significa “Petirrojo la capucha” o “Petirrojo de la Capucha”. /Petirrojo con capucha/
Según la leyenda, Robin Hood era un varón de gran corazón que vivía fuera de la ley escondido en el Bosque de Sherwood y de Barnsdale, cerca de la ciudad de Nottingham. Hábil arquero, defensor de los pobres y oprimidos, luchaba contra el sheriff de Nottingham y el príncipe Juan Sin Tierra, que utilizaban la fuerza pública para acaparar ilegítimamente las riquezas de los nobles que se le oponían. Roba a los enriquecidos ilegítimamente y distribuye el botín entre los pobres y las víctimas.
Robin Hood es un arquetípico héroe del folclore inglés medieval. Su nombre significa “Petirrojo la capucha” o “Petirrojo de la Capucha”. /Petirrojo con capucha/
Según la leyenda, Robin Hood era un varón de gran corazón que vivía fuera de la ley escondido en el Bosque de Sherwood y de Barnsdale, cerca de la ciudad de Nottingham. Hábil arquero, defensor de los pobres y oprimidos, luchaba contra el sheriff de Nottingham y el príncipe Juan Sin Tierra, que utilizaban la fuerza pública para acaparar ilegítimamente las riquezas de los nobles que se le oponían. Roba a los enriquecidos ilegítimamente y distribuye el botín entre los pobres y las víctimas.

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ROBIN HOOD
Anónimo
CAPÍTULO UNONORMANDOS Y SAJONESHace cientos de años, los vikingos realizaron continuas campañas deconquista por toda Europa.Estos audaces guerreros -daneses, noruegos o suecos-, tuvieronatemorizado a medio mundo durante tres siglos.Sus aventuras parecían no tener mites geográficos: Alemania,Francia, España, Portugal o Rusia fueron visitados por los ferocesvikingos.Su ansia de expansión, apoyada en una gran preparación militar, lesllevó a emprender arriesgadas expediciones por mares y ríos.Las poderosas embarcaciones con las que contaban, únicas en laépoca, y su extraordinaria pericia como navegantes les permitíanarribar a cualquier costa y penetrar por cualquier río. Su superioridadnaval se hizo incontestable.Adquirieron una gran experiencia en los ataques por sorpresa, y susterribles y sangrientos saqueos llegaron a sertristemente célebres entoda Europa.Uno de estos pueblos vikingos, asentado desde haa os enNormandía, emprendió la invasión de la vecina Inglaterra.Este país, no muy lejano de las costas normandas, resultaba muyvulnerable por mar. La longitud de su litoral no permitía ni unavigilancia completa, ni una concentración rápida de las tropas pararechazar un desembarco. Todo esto no painadvertido a los ojos del duque normandoGuillermo que, movido por su ambición y deseo de gloria, decidiópreparar a conciencia el ataque a la isla.-¡Venceremos a los sajones! -arengaba Guillermo a sus tropas-. Conla conquista de Inglaterra, nuestro poder se extenderá a otros reinos.Viva el duque Guillermo! -gritaban exaltados los caballerosnormandos.Guillermo de Normana, animado por el apoyo de los suyos,continuó diciendo:-Los sajones vencieron a nuestros antepasados muchas veces.Fueron más fuertes, más decididos, más inteligentes... Pero ahora nolo serán. Ha llegado por fin nuestro momento y. . . ¡ha llegado su hora!Los aplausos y los vivas al duque Guillermo cesaron al acabar aquellamultitudinaria reunión. Pero el fervor y la entrega de su ejército loacompañarían de forma permanente durante toda la expedición.
 
Meses después, las naves capitaneadas por el duque Guillermo eranavistadas en las costas inglesas.-Señor, se acercan barcos normandos -comunicó un vigía al monarcasajón.Los sajones no estaban preparados para competir contra un peligroque procedía del mar.-¡Disponed todas las fuerzas posibles en tierra! -ordenó el rey inglés-.Debemos evitar el desembarco.Una pequeña guarnición intentó impedir que los normandos tomarantierra. Pero no lo consiguió.Así, Guillermo de Normandía desembarcó en las costas inglesas, ycon sus valerosos guerreros avanzó hacia el interior.Los sajones, en clara inferioridad numérica, se habían visto obligadosa improvisar la decisiva batalla en Hastings. Poco duró el combate. Elsoberano inglés cayó mortalmente herido y el ejército sajón se rindióincondicionalmente.Las tropas del duque Guillermo siguieron avanzando hasta Londres,donde se libró una última batalla con la que desapareció la débilresistencia sajona. La expedición normanda había sido un rotundoéxito.En recuerdo de su victoria, el ya nuevo rey de Inglaterra, Guillermo Iel Conquistador, tras ser coronado, mandó construir la célebre torre deLondres. Esta torre serviría de cárcel para numerosos y destacadospersonajes a lo largo de muchos años de la historia inglesa.Guillermo I, tras su victoria, dedicó sus esfuerzos a pacificar el país, ytomó algunas medidas para proteger a los sajones.-Os aconsejo prudencia -recomendaba el rey a sus nobles-. Debemosser respetuosos con los vencidos. lo así conseguiremos laprosperidad en todas nuestras tierras. Sólo así lograremos una pacíficaconvivencia.Desgraciadamente, no todos los seguidores del rey Guillermopensaban como él.Aprovechando una larga estancia del rey Guillermo en sus posesionesde Francia, los nobles normandos, Ilevados por su soberbia y ambición,no cesaron de causar humillaciones a los derrotados. Las cargastributarias se hicieron cada vez más angustiosas, insoportables paralos pobres súbditos.Los sajones se sublevaron en masa contra los opresores.Campesinos, artesanos y nobles unieron sus esfuerzos contra elenemigo común: los normandos.-¡Ya está bien! -decía indignado un caballero sajón-. No podemosseguir tolerando las injusticias de los normandos. Quieren hacer denosotros sus esclavos.Debemos combatirlos y ser capaces de librarnos de ellos parasiempre!
 
-¡Hay que quitarles el poder! ¡Tenemos que ser gobernados por unrey sajón!El rey Guillermo, que había estado ausente de Inglaterra, encontró asu vuelta un país levantado en armas.Los sajones se mostraban más rebeldes de lo que en un principio sepodía suponer.Los nobles normandos decían a su rey:-Señor, Ilevado por vuestra bondad y magnanimidad, habéis tratadodemasiado bien a los sajones. Mirad cómo os lo agradecen.-Majestad, hais respetado a vuestros bditos, no les haisexpropiado sus tierras y, en cambio, ellos se sublevan contra vos. Sonunos desagradecidos.El rey Guillermo, ajeno a los desmanes de sus nobles y des-conociendo las razones por las que sus súbditos sajones se rebelabancontra él, creyó las acusaciones de sus barones.-Caballeros, creí que los ánimos se apaciguarían. Creí que, poco apoco, los sajones olvidaan la derrota de Hastings y acabaríanaceptándonos. Ahora creo que no lo harán nunca -dijo el rey en tonode lamento.Así, tomó la decisión de actuar de inmediato y con contundenciacontra los sajones.Despojó a muchos nobles de sus posesiones bajo acusación de haberpromovido o respaldado la rebelión, y aplastó cruelmente a losrebeldes.Pese a todo, los sajones continuaron organizándose. Crearon unverdadero ejército clandestino que, en forma de guerrilla, hostigabasin tregua a los normandos. Los focos de resistencia contra loscolonizadores se hicieron constantes.La anhelada paz en Inglaterra se veía cada vez más lejana, y losnormandos, aun ricos y poderosos, no podían vivir tranquilos a causade las frecuentes insurrecciones de los sajones.Murió Guillermo I el Conquistador en guerra contra Francia y susinmediatos sucesores, durante años y años, tampoco conseguiríanapaciguar Inglaterra.La desconfianza de los sajones hacia los normandos estaba ya tanarraigada que se había convertido en un obstáculo insalvable entre losdos pueblos.Los planes de pacificación de los distintos reyes fallabanestrepitosamente y las revueltas continuaban. Éstas eran contestadascon absoluta represión. Lo que daba lugar a nuevos enfrentamientos,cada vez más sangrientos. La espiral de violencia parecía no tener fin.El rey Enrique de Plantagenet, nieto de Guillermo I, subió al trono yse propuso, como principal objetivo de su reinado, acabar con aquellasluchas sin sentido.

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