Ockham ha sido llamado «el mayor nominalista que jamás vivió» y tanto élcomo Duns Scoto, su homólogo en el bando realista, son considerados como las dos«mentes especulativas más grandes de la edad media», así como «dos de losmetafísicos más profundos que jamás vivieron» (C. S. Peirce, 1869). Una importantecontribución que hizo a la ciencia y cultura intelectual modernas consiste en elprincipio de parsimonia en la explicación y construcción de teorías, lo que llegó aconocerse como «Navaja de Ockham». Esta máxima, según la interpretó BertrandRussell (1946, 462—463), establece que si un fenómeno puede explicarse sinsuponer entidad hipotética alguna, no hay motivo para suponerla. Es decir, siempredebe optarse por una explicación en términos del menor número posible de causas,factores o variables.
Pionero del nominalismo, algunos le consideran el padre de lamoderna epistemología y de la filosofía moderna en general, debido a su estrictaargumentación de que sólo los individuos existen, más que los universales, esenciaso formas supra individuales, y que los universales son producto de la abstracción deindividuos por parte de la mente humana y no tienen existencia fuera de ella.Ockham es considerado a veces un defensor del conceptualismo más que delnominalismo, ya que mientras los nominalistas sostenían que los universales eranmeros nombres, es decir, palabras más que realidades existentes, losconceptualistas sostenían que eran conceptos mentales, es decir, los nombres erannombres de conceptos, que sí existen, aunque sólo en la mente.
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