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Formación de periodistas oel arte de enseñar a resolver problemas
 Carlos A. Camacho Azurduy
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carlili.camacho@gmail.com Hay países que tienen ciencia, y sus funcionarios y empresarios saben muy bien quéhacer tanto con el conocimiento producido por ellos mismos, como el que se publicadesde cualquier punto del globo, en nuestro país por ejemplo. En cambio nosotros nohemos logrado desarrollar una visión del mundo ni una ciencia capaz de forjarle anuestra sociedad un lugar en dicho escenario. Estamos obcecados con la idea de que elproducto de la ciencia debe ser algo “aplicable”, cuando no “mercable”. No logramoscaptar que, como en la gimnasia, en la que una persona se forja a sí misma, el principalproducto de la ciencia es
una sociedad que sabe y puede
. Ha de ser por eso que nuestrasociedad no sabe ni puede. Urge modificar nuestros criterios. Si lologramos, podremos entregarle a esa sociedad un graduado con mejor condiciones paraentender y resolver nuestros problemas.
 Marcelino Cereijido, 2003
Luego de más de diez años de ejercicio docente en educación superior universitaria depre y postgrado en el campo de la Comunicación y el periodismo, creo que es más quepertinente una breve reflexión para coadyuvar en el desarrollo de una culturaprofesional que brinde autonomización y legitimidad al campo, tal como afirma MaríaImmacolata Vassallo (2003: 13),
La legitimación de la Comunicación en el campo científico depende mucho del avancede la práctica de la investigación, que es esencialmente una práctica metodológica. Lapreocupación por la teoría (que es uno de los niveles de cualquier discurso científico) enla investigación, ha relegado a segundo plano las cuestiones de metodología, tanto entérminos de su estudio (metodología en cuanto disciplina) como en términos de suaplicación (metodología en cuanto práctica). Ese desequilibrio entre el contenidoteórico y la forma como éste está constituido parece ser un rasgo específico de lainvestigación en Comunicación en el país y contribuye a reforzar un dualismo teoría-metodología particularmente peligroso para el reconocimiento científico del campo dela Comunicación.
Esta situación se hace particularmente evidente en nuestro contexto, ya quecomo sostuve hace algunos años atrás,
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la producción científica en las escuelas deComunicación en América Latina, está en profunda crisis. Esto se debe a un sistema defactores entrelazados e interdependientes que se condicionan mutuamente, entre otros:
 
La perspectiva estrecha que se tiene sobre la transversalización de la culturade la investigación en todo el plan curricular y en las diferentes modalidadesde titulación;
 
el desconocimiento de su rol y aporte en la comprensión y planificación deprocesos socio-comunicacionales;
1
Comunicador social boliviano. Profesor universitario de pre y post grado.
2
“El comunicador silencioso. Aproximación a la investigación en la escuelas de comunicaciónen Bolivia”, en Erick Torrico Villanueva (coord.),
 El estado de la investigación de lacomunicación en Bolivia
, La Paz, Azul Editores, 2005, pp. 11-27.
 
2
 
la visión escolástica que lleva a repetir (cada vez más internalizada la culturadel mínimo esfuerzo que se refleja en el
copy&paste
, incluso con el riesgo deplagio en trabajos de titulación) en vez de reflexionar y producir;
 
el escaso desarrollo de estrategias docentes (“aprender a aprender”,“aprender haciendo”) para un aprendizaje significativo, y por parte de losestudiantes el disminuido valor asignado al autoaprendizaje;
 
la desconexión entre las distintas materias que componen el áreaepistemológica y metodológica;
 
la escasa presencia de profesores-investigadores de tiempo completo quedesarrollen la docencia a través de la investigación, y su consecuenteperjuicio en la formación de culturas científicas;
 
un conjunto de problemas metodológicos implicados en el examen eintervención de la realidad entre estudiantes y graduados;
 
el manejo limitado de instrumentos metodológicos por parte de losprofesores que les ayude a orientar la práctica investigativa con adecuadadosis de motivación y conocimiento actualizado;
 
la dualidad y exigua complementariedad entre la reflexión teórica y lapráctica investigativa;
 
la insuficiente respuesta a las demandas del mercado laboral y a losproblemas y demandas de la sociedad;
 
la falta de instancias académicas de fomento a la investigacióncomunicacional y la producción intelectual;
 
las escuelas de Comunicación que no brindan condiciones óptimas pararealizar y difundir estudios que sirvan de sustento para la discusión yelaboración de propuestas a los problemas estructurales de carácter social,político y cultural que vive nuestra sociedad de principios de siglo.Es por ello que este ensayo brinda algunos aspectos sobre la maravillosa ysorprendente aventura de comprender y valorar la investigación en comunicación y suutilidad concreta para el ejercicio del periodismo, desde una articulación central entrediversos actores: las prácticas académicas de las universidades tanto públicas comoprivadas, las demandas laborales de las empresas periodísticas y las necesidades de losmovimientos sociales. Además, intervienen las organizaciones sindicales y gremialescon sus propias demandas y percepciones, las organizaciones no gubernamentales quereflejan ciertas aspiraciones ciudadanas, los organismos internacionales con ciertasagendas y, por supuesto, los estados nacionales que diseñan y aplican normas para eldesarrollo de la actividad periodística, lo que en algunos casos ha supuesto ciertastendencias a la censura.
Las escuelas por un lado y su práctica posible, por otro
La formación en periodismo comienza en la década de los años ’60 en América Latina,bajo la ilusión desarrollista de que era imprescindible el adecuado manejo de procesosde información para estar preparados, acelerar y mantener su llegada. Por ello es que ainicio de la misma, se registran 35 escuelas en el campo. Pero el desarrollo en nuestrospaíses se debate entre la tradición y la modernidad, y no ha terminado de llegar, menosde aproximarse a esos modelos del llamado “primer” mundo. Para ello, se propuso que
 
3un periodista debía, según el investigador argentino, Daniel Prieto Castillo
3
:
1.
 
Tener una cultura general lo más amplia posible;
2.
 
conocer historia internacional y nacional;
3.
 
saber algo de comunicación (filosofía, psicología, sociología);
4.
 
tener nociones de legislación de prensa y de ética profesional;
5.
 
reconocer lo elemental del lenguaje (lingüística y gramática);
6.
 
reconocer el funcionamiento de algunos medios (impresos sobre todo);
7.
 
dominar algún mecanismo de expresión (la palabra escrita, algo de la oral pararadio).
Al respecto, alguien dijo que el periodista es un mar de conocimientos, pero conescasísima profundidad. Precisamente esos programas o planes de estudios surgieron enun marco histórico caracterizado, según Prieto, porque:
1.
 
No estaba claro entonces el alcance del concepto de comunicación y no se habíanconsolidado una filosofía, una psicología, una sociología de la comunicación;
2.
 
No había contacto alguno entre los profesores encargados de la teoría y losllamados “prácticos”. Los estudiantes seguían, una carrera dividida en dos, o doscarreras que no confluían a meta alguna;
3.
 
En las materias de “cultura general” se trabaja de la misma manera que en lasescuelas de sociología o de filosofía, contaminación vigente todavía;
4.
 
Se carecía de materiales de todo tipo desde bibliografía hasta recursos elementalespara la práctica (máquinas de escribir, por ejemplo);
5.
 
Era necesario improvisar profesores, los capacitados para dar clase desconocíantotalmente el quehacer periodístico; por su parte, los periodistas no sabían cómo darclases.
Entonces, se tenían escuelas y programas sin un perfil claro del profesional(conocimientos y habilidades terminales) que se estaba buscando formar, paracoadyuvar a qué tipo de sociedad, solucionar qué problemáticas o necesidades socialesconcretas, aportar a qué desarrollo, y cómo hacerlo, para quiénes, en qué coyunturahistórica. Esto es, no se tomó en cuenta un análisis crítico de la realidad latinoamericanani del propio país, las demandas sociales en comunicación, así como las característicasde la práctica profesional vigente y la evolución que ésta podría alcanzar.A inicios de los 70’s esta situación comienza a modificarse paulatinamente en algunasescuelas que muestran un interés serio por el cambio social y la comunicación popular apartir de un análisis de la dependencia, la dominación y el poder, y, por supuesto, ladenuncia. Se vivió una dinámica teoricista y actitud de denuncia -sin apuesta, nipropuesta- que perdura en algunas escuelas hasta nuestros días. En palabras de Prieto,ésta se caracteriza por pasar del “cuestionamiento a las generalidades, a la falta deactualidad, se pasó a la descalificación de la práctica misma. (…) De la exigencia deaplicar la teoría a la realidad se pasó vertiginosamente a teorizar sobre la teoría. (…)Una teoría de la sociedad, una teoría del lenguaje dejaron fuera otra vez los realesproblemas de la comunicación.” Es importante mencionar que esta situación marcó eltránsito de la formación de periodistas a la de comunicadores sociales.
3 “Notas sobre la formación del periodista”,
 Diálogos de la comunicación,
FELAFACS, disponible en:http://www.dialogosfelafacs.net/dialogos_epoca/pdf/19-04DanielPrieto.pdf  
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