La otra introducción, la más amplia, se refiere específicamente a la escuela pública a laque asisten principalmente los niños de familias pobres. Si uno piensa en la vida de loschicos, o por lo menos si la pensaba hasta hace no demasiado años, hasta bastanteentrado el siglo XX, advertía que los chicos recorrían en su infancia un trayecto entre lafamilia y la escuela. La familia recibe a los chicos- estoy citando a Guillermo Micó, unpsicólogo con quien trabajo en el proyecto de Aceleración de la Ciudad de BuenosAires- , y les ofrece
amor, cuidado y alimentación
desde recién nacidos. El
amor y elcuidado
son esenciales para la supervivencia del niño, para el crecimiento, así como loes
la alimentación
.En su crecimiento los niños acceden a la primera institución que los recibe – hoy en día,en realidad, muchos niños entran en instituciones largo tiempo antes de ingresar en laprimaria- que es la escuela. La escuela no se confunde con la familia porque, aunquecomparte responsabilidades con ella -
el amor y el cuidado,
por ejemplo-, tiene unaresponsabilidad específica que es
la enseñanza.
La familia entonces recibe, sostiene,contiene y posibilita el crecimiento con
el amor, el cuidado y la alimentación
. Y laescuela, como primer ámbito institucional, con
el amor, el cuidado y la enseñanza
.Las circunstancias sociales por las que atravesamos, sin embargo, produjeron algunoscorrimientos en la adjudicación y el reconocimiento de estas responsabilidades, algunascompartidas y algunas específicas. Las grandes crisis de desocupación hicieron quecreciera la responsabilidad del Estado en la provisión de alimentos y que la escuela, porser la institución que concentra a los niños, desarrollara a lo largo de largos años unaintervención sistemática en la provisión de alimentación, en ser mediadora entre elEstado y los niños para generar espacio y tiempo -
lugares y horas
- para proveerlos dealimento.Este primer corrimiento produjo cambios notables en las escuelas que nosotrosconocemos. Tal vez en algún momento deslice de manera excesiva un panoramamarcado por mi experiencia en las zonas del conurbano bonaerense. Algunos deustedes, de la Ciudad de Buenos Aires, se desempeñan en escuelas de la regiónmetropolitana con características similares a las del conurbano. Pero posiblemente loscompañeros del interior tengan menos escuelas donde este corrimiento haya afectadotanto la especificidad de la escuela como institución proveedora u
ofrecedora
–que esuna palabra mas cálida- de enseñanza.2
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