MEDIOS DE COMUNICACIÓN YPROBLEMAS DE ALIMENTACIÓN
NOVIEMBRE2007
Psicología
Medios de Comunicación y Problemas deAlimentación
¿Existen más allá de los testimoniospersonales, pruebas de que hay unarelación entre una alimentación perturbaday la exposición a las imágenes glorificadasde la delgadez y otros mensajes mediáticosnegativos para la salud?¿son algunas mujeres más sensibles,vulnerables que otras a las influenciasmediáticas perniciosas para la salud?En la actualidad, el modelo más consistenteque da respuesta a tales interrogantes es elmodelo de las transaciones evolutivas, sindetenerme en exceso, baste decir que talmarco sostiene que los medios decomunicación pueden constituir un factor influyente en varios puntos del proceso deldesarrollo de un trastorno de la conductaalimentaria.Es posible que la exposición a programas yanuncios comerciales televisivos sea unacausa directa de la creencia esquemática deuna niña de 10 años de que ‘la gordura esmuy mala’.Tal vez, mas tarde, las revistas de modaocasionen directamente que una niña de 12años revalúe la importancia de ‘ser delgaday atractiva’ en la definición de sufeminidad’.O quizá los medios incidan en forma másindirecta, como fuente de conocimiento(¡Algunas dietas sí que dan resultado!) einspiración (‘¡tu puedes usar este aparatopara hacer ejercicio y así convertirte enuna triunfadora sin nada de panza¡) quegoza de la aprobación social para unaadolescente ya preocupada por su figura,que lucha por comprender el aumento depeso en la pubertad y su crecienteinterés por los muchachos.O quizá los medios incidan en formamás indirecta, como fuente deconocimiento (¡Algunas dietas sí quedan resultado!) e inspiración (‘¡tu puedesusar este aparato para hacer ejercicio yasí convertirte en una triunfadora sinnada de panza¡) que goza de laaprobación social para una adolescenteya preocupada por su figura, que luchapor comprender el aumento de peso enla pubertad y su creciente interés por losmuchachos.Si bien no todas las mujeres afectadaspor los medios adoptan unaalimentación inconveniente,virtualmente cada uno de nosotros,hombres y mujeres por igual, conformauna hebra del tejido cultural quesustenta la anorexia y bulimia nerviosaDesde este modelo también se postulaque es posible favorecer la prevenciónprimaria del trastorno alimentario si seayuda a las niñas de 8 a 11 años ainterpretar los mensajes mediáticos conojo crítico y si se les suministra a lasde 10 a 14 años formas de apoyo social ypresten atención a su
desarrolloadolescente como individuos dotados deuna ‘voz’ y una ‘presencia’, no solo de uncuerpo, desarrollando una resistenciacrítica frente a los mensajes destructivossobre los géneros, las silueta y el peso.Llegado hasta aquí conviene señalar algunas sugerencias fundamentales en eldesarrollo de programas de prevenciónprimaria.
ICC
En primer lugar, debemos cuidarnosde hacerlo de manera demasiado fer-vorosa y autoritaria, y abstenernos decondenar en forma simplista lasfuentes de placer de las personas (esdecir, las revistas y la televisión), puesasí podemos destruir su voluntad derealizar un análisis profundo de dichosmensajes, por tanto debemos reforzar la capacidad de tomar decisiones inde-pendientes y bien informadas.En segundo lugar, en el caso de com-prometer a los medios de comuni-cación en acciones preventivas, estosdeben evitar presentar a los afectadoscomo si descendieran a los infiernos yluego tuvieran una recuperación ex-traordinaria. Esta presentación teatralmantiene un modelo médico de enfer-medad individual, desviando la aten-ción de los contextos socioculturalesperjudiciales para la salud.Al compararse con las más delgadasglorificadas por los medios decomunicación?Incluso las niñas que están al borde deun trastorno alimentario, quizáconsideren admirable, e incluso dignade imitar, la determinación férrea dealgunas mujeres de adelgazar….Los programas de televisión, ya seanteatrales o documentales, conllevan unriesgo especial: es imposible controlar quien los mira.
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