Francisco Arriaga – Año 2, No. V. Libres libros de a libra. 19 Nov. 2009
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-No soy brillante, no soy estudioso, no repitas a mi papá, tío -dijo Santiago-. La verdad es que estoy desorientado. Sé lo que no quiero ser, pero no lo que me gustaría ser. Y no quiero ser abogado, ni rico, ni importante, tío. No quiero ser a los cincuenta años lo que es mi papá, lo que son los amigos de mi papá. ¿Ves, tío?
‘Zavalita’ es el heredero de una generación que no pensaba en función de ‘moralidad vs.inmoralidad’ o ‘ética vs. no ética’, sino del ‘beneficio contra inversión’ o el ‘interés contracapital’.Ante los ojos de su padre y de su familia, los cuestionamientos sobre el sentido de la vidainmersa en la opulencia basada sobre todo en la injusticia constante y atropellos contra elpueblo, empleados y subalternos, no tienen razón de ser. La apariencia, la imagen que seimpone a los demás es lo único válido, y lo que ocurre tras las cortinas, en la soledad dela alcoba, es secreto a voces pero secreto a fin de cuentas, celosamente guardado, comouna confesión firmada sin fecha que tarde o temprano habrá de ver la luz.“-No es tu culpa, no es tu culpa -gimió don Fermín-. Tampoco es mi culpa. Un hombre nopuede excitarse con un hombre, yo sé.” La homosexualidad de Fermín, el padre deSantiago, es el único punto débil que puede encontrarse en ese hombre que juega a losnegocios con el régimen caprichoso del dictador en turno.El único que puede testificar es Ambrosio, el empleado más cercano a Fermín, y tambiénel más lejano de todos: es el chofer de la familia, y el amante del próspero hombre denegocios.“-Se pone de rodillas ¿ve? -gimió Ambrosio-. Quejándose, a veces medio llorando.Déjame ser lo que soy, dice, déjame ser una puta, Ambrosio. ¿Ve, ve? Se humilla, sufre.Que te toque, que te lo bese, de rodillas, él a mí ¿ve? Peor que una puta ¿ve?Queta se rió, despacito, volvió a tumbarse de espaldas, y suspiró.-A ti te da pena él por eso -murmuró con una furia sorda-. A mí me da pena por ti másbien.”La maestría de ese temprano Vargas Llosa es evidente: remata sus historias con elacierto y el olfato que todo buen escritor afina sólo en la batalla implacable y constanteque es toda escritura continua y de grandes proporciones. Quizá uno de los retos másdifíciles a que se enfrenta Vargas Llosa en esta novela es al trazo delineado depersonajes que ostentan una carga sentimental y emocional tremenda, mientras en elentramado principal de la novela son como piezas impasibles de un ajedrezimpecablemente labrado en roca.
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