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El ejemplo de nuestras vidasEl testimonio más contundente que se puede ofrecer 
Mons. Francisco González, S.F.Especial para El PregoneroLa juventud parece ser que no tiene buena prensa. Se habla de los dolores de cabezaque muchos jóvenes dan a sus padres, la policía no para de arrestar a drogadictos y esuna preocupación supranacional el hecho de las pandillas. Vemos a venescaminando como si el esqueleto estuviera suelto.¡Pobre mundo joven!Eso es lo que leemos en muchos periódicos y, sin embargo, no es toda la verdad, ni lamitad de la verdad. Tal vez sólo una pequeña parte de la verdad. Recordemossimplemente los diferentes Días Mundiales de la Juventud.Miles, millones de jóvenes que incluso con gran sacrificio y aguantando frío, calor,inconveniencias de una clase y otra, escuchan atentamente a lo que el Vicario deCristo les dice. Hay que fijarse en esos centenares de personas jóvenes que sesolidarizan con los pobres, los inmigrantes, los desheredados de la sociedad deconsumo, los olvidados, los que sufren. Es muy consolador que Cristo en su evangeliono critica a los jóvenes. El Maestro tiene algo que decir en contra de ciertos líderesreligiosos, políticos y poderosos, pero a los jóvenes los tiene muy cerca de su corazón.Es el más joven de los apóstoles quien permanece fiel al Señor, incluso en el Calvario.El Multifestival David nos abre, como una ventana, a lo que hay en el mundo: Genteconsagrada a la transformación de la sociedad “por Cristo, con Él y en Él”.Hay artistas, jóvenes y buenos que ofrecen sus talentos para levantar los espíritus deaquellos que les escuchan, pero que no solamente ofrecen sus talentos, sino toda supersona en pro de la nueva evangelización, hecha con entusiasmo y alegría. Y eso noshabla de una Iglesia joven, como decía el Papa Benedicto XVI.Hace unos pocos meses celebramos aquí en Estados Unidos y, por primera vez, unEncuentro Nacional de jóvenes hispanos. Fue todo un éxito. Se llegó a ese momentodespués de los encuentros diocesanos y regionales. No siempre fue fácil, pero eraconsolador y esperanzador al mismo tiempo ver a esos venes, trabajadores yestudiantes, residentes e indocumentados, de familias acomodadas y otros sin trabajo,que se reunían pura y exclusivamente para celebrar, para discernir, para afianzar sucompromiso, para formar una red y lanzarla al mundo atrayendo a Cristo a todo aquelque quisiera. Hubo comida, alega, momentos de reflexión personal y oracióncomunitaria y, algo que no se podrá olvidar, noches enteras de jóvenes ante elSantísimo que en ningún momento se le dejó sólo.
 
A pesar de todo el secularismo, a pesar de esa “cristofobia” que parece se da enalgunas gentes, Jesús es el único que puede llenar las ansias de nuestro corazón.Cuando uno se da cuenta que ser cristiano, discípulo de Jesús no es entrar en unaserie de prohibiciones y restricciones, sino que es un encuentro con la persona másfabulosa que uno puede imaginarse: Jesús, el Resucitado, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo, mi hermano y que gracias a Él tengo el derecho de llamar al Dios, creador del universo, “papá”.Cuando algunos de los discípulos y gente que seguía al Maestro empezaron aabandonarlo. Jesús pregunta a los más íntimos: ¿También vosotros me queréis dejar?Y Pedro contesta sin titubeos: Señor, ¿A dónde iremos? Tú tienes palabras de vidaeterna.Estoy seguro que muchos, la mayoa de los que han participado en el primer Multifestival David de Washington y los que han cooperado en otros, y otros muchosmás, habéis repetido muchas veces las palabras de Pedro: ¿A dónde iremos, Señor, sitú solo tienes palabras de vida eterna?Y muchos jóvenes, y un gran número de personas de todas las edades han buscado yhoy buscan respuestas a los retos y contradicciones de la vida en lugares, personas ycosas que nunca nos llegan a satisfacer completamente.Ahí estamos todos nosotros, evangelizadores comprometidos, sin miedo alguno a losvalores del mundo, de cuyo baúl sabemos sacar los bueno y dejar de lado lo malo. Ahíestamos, esis, con la sica, la danza, la enseñanza, la proclamación, laconversación, la escucha, la alegría y el ejemplo proclamando al mundo entero: “Sí,Jesucristo tiene palabras de vida eterna”.El testimonio más contundente que podes ofrendar es dar ejemplo con nuestras vidas;porque ser cristiano no es una tarea de unas horas sino, veinticuatro horas, siente díasa la semana.Las modas y estilos en el vestir, en el arte, los mejores destinos para vacaciones ocentros académicos vienen y van. En la potica internacional un a unos sonterroristas, y tiempo después, para otros son héroes. Hoy nos enamoramos de alguieny mañana perdemos interés en dicha persona, compramos el coche ideal y por el quehe trabajado tanto tiempo y, que me haría feliz, y me lo acaban de estrellar.Bien pensado, hay una gran incertidumbre en la vida que sin duda nos afecta. Jesús esla respuesta, por sus enseñanzas, y principalmente por su persona. Él, sus palabras,su ejemplo da sentido a nuestra vida.Jesús es el autor de la nueva creación, y nosotros somos una nueva generación en Él.El que busque paz, compasión, fraternidad, solidaridad, alegría, compromiso, verdad,servicio incondicional, entusiasmo por Dios y por los demás, perdón, reconciliación yamor sin límites o condiciones tendrá que buscar al Jesús de Nazaret y los que ya nos
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